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¡Un Nuevo Comienzo! 

Hemos recibido literalmente, cientos de correos electrónicos y cartas con preguntas acerca de nosotros. Cómo somos, dónde vivimos, y qué hacemos.  Hemos decidido contestar estas preguntas lo mejor que podamos.

Como la mayoría sabe, ministramos, escribimos libros y hacemos todo lo que podemos para alcanzar a otros con el evangelio de Jesucristo.  Normalmente viajamos y ministramos dos semanas de cada mes durante todo el año.  Pero las dos semanas que estamos en casa, están llenas de trabajo duro a causa de lo que el Señor nos ha mandado a hacer.  Déjeme compartirlo con usted.

En 1996, Daniel y yo llevabamos 5 años de vivir en Arkansas.  Estábamos frustrados y desanimados a causa de la intensa sequía espiritual que esta área está experimentando.  Hablamos al respecto, y al final decidimos mudarnos.  Encontramos una gran iglesia en otro estado que estaba ardiendo para el Señor.  Queríamos desesperadamente tener comunión con otros hermanos y queríamos  ser parte de una iglesia como esa.  Así que, tomamos todos nuestros ahorros, y viajamos a ese estado.  Buscamos alrededor y encontramos una propiedad hermosa que no estaba lejos de la iglesia.  Pusimos todos nuestros ahorros como pago inicial de la propiedad.  Esa tarde, al manejar de regreso a casa, el Señor habló con fuerza a Daniel:  ¿Qué vas a hacer con ese terreno?

“Pondremos una casa en ella y viviremos ahí para poder ser parte de esta iglesia," fue la respuesta de Daniel.

“Bueno, ¡quiero que sepas que yo no me mudaré con ustedes!”  Dijo el Señor muy enfáticamente.  “No les di permiso para que se salieran de Arkansas.  Los puse ahí con un motivo.  Quiero que se muden de donde viven ahora, pero se quedarán dentro de la misma área."  El Señor habló tan claramente, que no hubo ninguna duda al respecto en la mente de Daniel.  Su pregunta fue, "Está bien, ¿Podemos recuperar el adelanto que dimos?

“¡No!”  Fue la respuesta enfática.  “Ustedes escogieron moverse fuera de Mi voluntad.  No me pidieron permiso antes.  Han perdido su dinero.”

Aprendimos una lección muy seria ese día.  Asumimos que por buscar comunión y el ser parte de una iglesia en fuego, el Señor aprobaría nuestra mudanza.  Esto hizo que empezaramos a recorrer el camino de aprendizaje para  confiar en Dios completamente con nuestras finanzas.  Al mismo tiempo, Dios nos habló y nos dijo que cambiáramos el nombre de nuestro ministerio.  Nos dijo que le llamaramos "Guerreros de la Cosecha".  Nos dijo que Él iba a cambiar la dirección de nuestro ministerio en cierto modo, y que nos abriría nuevas puertas.

En los pocos meses siguientes buscamos una  propiedad en nuestra área.  No podiamos encontrar nada adecuado, o sobre lo que pudieramos obtener un préstamo.  Habíamos perdido todos nuestros ahorros, por lo que necesitabamos algo que pudiera ser financiado al 100%.  Finalmente, nos dimos por vencidos y nos conformamos con vivir donde  estábamos.  Pero Dios tenia algo más en mente. Ya avanzado el verano de 1996, un agente de bienes de raíces Cristiano que conociamos ligeramente, llamó a Daniel.  Le dijo que acababa de registrar una porción de propiedad a la venta, que él simplemente sabía que Dios quería que nosotros  compráramos.  Era un valle con montañas a tres lados.  La propiedad se extendía hasta el tope de las montañas alrededor, y tenía un arrollo que corría en medio del valle.  Le dijo a Daniel donde estaba y le rogó que la fuera a ver.

Intentamos encontrar el valle tres veces, sin éxito.  Resulta que no lo podíamos encontrar porque el camino para llegar a él había crecido en demasía y estaba en tal mal estado que nadie podía manejar un vehículo por él.  Por algún motivo, nunca caminamos lo suficientemente lejos como para encontrar los restos del camino que llevaban al valle.  Estábamos ocupados, y el hermano estaba ocupado también, perdimos contacto, y luego abandonamos la idea.  Un mes más tarde, este hombre le habló a Daniel al celular.  Estabamos ministrando en Mississippi en esa ocasión.  "Daniel, te dije que Dios quiere que tengas ese terreno.  No podemos esperar más si tu lo obtendrás."

“Pero nunca lo encontramos,” dijo Daniel.

“Se los mostraré cuando regresen.  Pero quiero que sepan que he puesto $1,000 de mi propio dinero para reservar la propiedad para ustedes.  Estoy absolutamente seguro de que Dios quiere que sea de ustedes.  Tienen que traer el resto del pago inicial tan pronto como regresen.” ¡Este hermano estaba tan seguro acerca del valle que había puesto de su propio dinero para asegurar la propiedad para nosotros!  Oramos y nos sentimos seguros de que Dios quería que tuvieramos ese terreno, pero no teníamos el dinero para el pago inicial.  Por lo que le pedimos a Dios que de alguna manera nos trajera el dinero si Él quería que la  compraramos.  Estabamos ministrando en una iglesia muy pequeña, por lo que no teníamos posibilidades de recibir una cantidad de dinero como la requerida.  El último día, el Pastor se levantó y le habló a la congregación.  Les dijo que Él Señor le había hablado la noche anterior y le había dicho que nosotros debíamos comprar un terreno.  Dijo que el Señor le había dicho que ellos debían ayudarnos a conseguirlo.  Estábamos perplejos, ya que no le habíamos dicho nada al pastor acerca de nuestro dilema.  El recolectó una ofrenda, y hasta este día, nadie sabe de donde vino el dinero.  ¡Pero se recogió la cantidad exacta necesaria para el adelanto!  Alabado sea Dios.

Regresamos a Arkansas y compramos el valle.  El hombre que vendía la propiedad se había declarado en bancarrota, por lo que compramos la propiedad por una fracción de su precio.  Cuando la vimos nos enamoramos de ella instantáneamente.  Sin embargo, estaba en completo estado natural, sin ningún desarrollo o mano de hombre.  El primer día que caminamos en él, Él Señor nos habló y dijo, "Tomen su tiempo para construir este lugar de la manera correcta.  Los dirigiré en cada paso del camino."

Excepto por la ayuda de un remolque de tierra y un azadón,  Daniel y yo hemos hecho todo el trabajo por nosotros mismos para ahorrar dinero.  Lo primero que tuvimos que hacer fue limpiar el valle y reconstruir el camino.  Daniel decidió construir el camino de la entrada arriba de un lado de la montaña en lugar de hacerlo en el valle.  Esto preservó grandemente la belleza de la tierra.  Nuestra próxima tarea fue el manejo del agua.  Unos meses después de que habíamos construido el camino de entrada en el valle (de casi  ¾ de milla de largo) el Señor hizo que lloviera 16 pulgadas en un período de 24 horas.  Créanme, ¡después de esa lluvia supimos exactamente dónde estaban nuestros problemas de agua!  Excavamos y colocamos cerca de 1,000 pies de  alcantarillado a través del valle.  Nunca se nos ocurrió, mientras colocábamos las tuberías, que resultarían en unos maravillosos túneles para gatos también.  Los gatos pueden atravesar toda la propiedad a través de esos tuneles, si tuvieran que hacerlo.  Muy poco después de que habíamos limpiado el terreno y lo habíamos cercado, una mañana Daniel abrió los ojos, se volvió a mi, y dijo una sola palabra: "¡Vacas!" 

¿Qué?” Pregunté medio dormida.

“¡Vacas!  El Señor me ha mandado ha poner ganado en el valle.  ¿Cuánto dinero tenemos en nuestra cuenta de cheques?”

“Tenemos exactamente $1,100 y es para los pagos de este mes.”  Le dije firmemente.  “Necesitamos toda esa cantidad para poder hacer los pagos de este mes.”

“Bueno, lo tenemos que gastar en terneros,” respondió Daniel.  “Vamos.”

Así que, por orden de Dios, nos levantamos y fuimos al pueblo a hablar con un hombre que posee un gran rancho de ganado. Le Compramos 11 terneros por $1,100.  Sabía que teníamos que obedecer al Señor, pero todo el tiempo estaba pensando en nuestros pagos del mes y me preguntaba cómo los pagaríamos.  Después de pagar por los terneros, fuimos al correo, y ahí, en la correspondecia, ¡había un cheque por exactamente $1,100! Eran de una persona que nunca antes nos había enviado nada ni nunca más nos envió.  Así fue como empezó nuestro rebaño de ganado.

Cada edificio y cada paso tomado en la construcción de este rancho ha sido logrado a través de un milagro directo de Dios.  Pero, primero teníamos que tomar un paso de pura fe y obediencia a Dios, y luego Él proveía.  En el otoño del año siguiente, el Señor le habló a Daniel y le dijo que construyera nuestro primer edificio - una gran maquinaria que sostuviera todo nuestro equipo.  Sin decirme nada, Daniel hizo un contrato para la construcción del edificio.  Salimos para las reuniones en las que hablaríamos en Rhode Island, ¡y fue uno de esos viajes en los que todo lo que podía salir mal, salió mal!  El carro se arruinó dos veces en nuestro viaje de ida.  Después de la segunda vez que se descompuso, Daniel me dijo,  "A propósito, Dios me mandó a construir el primer edificio.  Así que firmé el contrato justo antes de salir, para que el trabajo de remover la tierra para el fundamento estuviera hecho."  ¡Cuando me dijo la cantidad de dinero que necesitábamos tener cuando regresaramos para pagarlo casi me desmayo! Eran varios miles de dólares.

“¡Daniel!” exclamé, “¡La iglesia a donde vamos sólo tiene 35 personas! ¡Nunca podríamos recibir esa cantidad de dinero! ¿Estás SEGURO de que el Señor te mandó a hacer esto?”

Daniel se puso pálido, tragó y dijo, “Sí, SE que Dios me ordenó hacerlo.  Bueno, es Dios el que nos tendrá que proveer el dinero, no las personas."

Resultó ser, que esa pequeña iglesia había tomado un paso de fe y había rentado una carpa que abarcaría más de 1,000 personas y la puso en el parqueo de lo que antes era un supermercado y ahora estaba cerrado.  Fue a finales de Octubre, y hacía un frío congelante y llovía constantemente.  La carpa no tenía lados, así que todos nos sentamos o estuvimos de pie con nuestros pies en unas pulgadas de agua y el viento golpeando a través de la carpa.  PERO, ¡El Espíritu Santo estaba ahí!  La gente llenó la carpa y varios cientos se quedaron de pie fuera de ella durante cada una de las seis noches seguidas.  La alcaldía envió oficiales del departamento de bomberos para tratar de cancelar las reuniones, pero cada uno acababa aceptando a Cristo, y las reuniones nunca fueron canceladas. ¡Dios hizo cosas maravillosas durante las reuniones de esa semana!  No sé si antes había estado con tanto frío y mojada por tanto tiempo, pero valió la pena. 

Daniel y yo teníamos miedo de contar las ofrendas de amor, así que sólo las pusimos en el maletín sin contarlas.  Teníamos dos reuniones pequeñas más en las cuáles hablaríamos después de esa.  Una vez más, no contamos las ofrendas.  Después de que llegamos a casa, nuestro edificio estaba en pie ¡y debíamos una factura enorme!  Con miedo y temblor, finalmente abrimos la cartera y empezamos a contar.  ¡Nunca había visto tantos billetes de un dólar en mi vida!  Contamos y contamos, y al final, ¡teníamos la cantidad exacta que necesitábamos!  Una vez más Dios proveyó.  Yo SÉ que Él multiplicó el dinero en esa cartera.

El próximo año, el Señor nos habló y nos dijo que quería agrandar nuestro rancho.  Nos dijo que fueramos a la cima de una de las montañas y que caminaramos en esa propiedad y la reclamaramos para Él.  Lo hicimos así en fe, sin saber a quien le pertenecía ese terreno.  Unos días más tarde Daniel fue al pueblo a recoger el correo cuando se encontró con un hombre que vive cerca de nuestro valle.  Lo habíamos conocido por algún tiempo.  Le dijo a Daniel, "Hey, Oí que ustedes compraron el lugar que esta un poco abajo del mío".  Daniel asintió.  "Sí, lo compramos."

“Bien, tengo una bonita porción de tierra que se une con la tuya en la cima de la montaña.  Creo que ustedes deberían de tenerla.  Ha estado en mi familia desde antes de que Arkansas se convirtiera en un estado.  No se la vendería a nadie más."  Él puso el precio, y Daniel dijo, "Bueno, en realidad nos gustaría comprarla, pero para ser francos no tenemos el dinero en este momento."

El hombre ni siquiera parpadeó.  “Oh, eso está bien.  Te diré algo.  Retendré la tierra por un año.  De aquí a un año me traes el pago inicial, y financiaré el resto yo mismo."

Daniel estuvo de acuerdo, pero no conseguimos el dinero.  Nos preguntábamos si perderíamos la oportunidad para comprar esa tierra.  Un año más tarde, en el mes en que se suponía que traeríamos el pago inicial, estábamos hablando en unas reuniones en San Antonio, Texas.  En él último día de las reuniones, una hermana vino a mi después de la reunión.  Me dio un sobre y dijo, "Ustedes pensarán que estoy loca, pero el Señor me dijo que ustedes deben comprar un terreno.  Esto es para ayudarles a comprarlo."  ¡No habíamos dicho nada acerca de la compra del terreno en esas reuniones!  ¡En el sobre había exactamente la cantidad que necesitabamos para hacer el pago inicial! Una vez más, Dios había provisto.

Después de trabajar en el terreno por 5 años, el Señor nos dio permiso de mudarnos a él.  No teníamos los recursos financieros necesarios para construir una casa, así que decidimos mover una casa móvil de ancho sencillo al valle.  ¡Qué proyecto fue ese!  ¡Tuvimos que construir una milla de calle temporal, dos puentes temporales, quitar 3 puertas de entrada y más de 500 pies de cerca para ponerla en el valle! Por supuesto que toda la cerca y los puertas tenían que ser reconstruidas después.  ¡Nos tomó un día entero mover la casa móvil 2 millas para que entrara en el valle!  Como puede ver en la foto, está asentada en contra de la montaña al lado del arroyo.  Es el deseo de nuestro corazón vivir en una casa, pero aún si nunca pudieramos construir una, estaremos felices en nuestra casa móvil y le agradecemos a Dios cada día por el privilegio de vivir aquí.

¡Dios vive en este valle! Su presencia y su paz es tan marcada que cada persona que ha venido alguna vez al valle, ha comentado de la paz inusual que hay aquí.

Este es el camino que va a la entrada de nuestro valle.

Esta es la puerta de entrada que lleva al valle. Daniel diseñó y soldó la puerta y el marco de arriba.

Subiendo en el camino de entrada, y una vista del valle. El ganado esta apasentándose abajo.

Nuestra casa.  El gallinero está lejano en el lado izquierdo.  Daniel y yo arrastramos cada una de las piedras del arroyo para formar el camino de entrada, las gradas y la base de la casa móbil.  Esas rocas son muy pesadas para cargar, y son difíciles de colocar en su lugar con el cemento.  Debería de estar delgada y en forma de lo duro que trabajamos en todo eso, pero de algún modo no ocurrió así.

El Señor nos instruyó a que construyeramos terrazas y que plantaramos un huerto grande de árboles frutales ahí.  Así lo hicimos, poniendo alrededor de 60 árboles de diferentes tipos de frutas.  Pero, para obtener fruto, hay que tener polenizadores.  Eso significa abejas.  Así que empecé un proyecto completamente nuevo aprendiendo acerca de abejas.  Daniel es muy alérgico a las picadas de abejas, por lo que las abejas son mi proyecto.  Establecimos las colmenas de abejas en la terraza de arriba del huerto.

Recolecto la miel en el otoño  del año que sigue a la primer estación fría.  Esto es por dos razones.  Primero, porque la temporada de hacer miel ya ha pasado, y segundo, porque las abejas son mucho más dóciles en el clima frío.  Tienden a amontonarse juntas en el fondo de la colmena, haciéndolo mucho más fácil para mi.

Aquí me ven removiendo el compartimiento superior de las colmenas.  A estos se les llama cámaras  y son el lugar donde las abejas guardan su miel para el invierno. Solo puedo recolectar miel de una cámara  por colmena, ya que debo estar segura de dejar suficiente miel para que las abejas vivan durante el invierno

Cada cámara contiene marcos donde las abejas construyen sus panales de miel.  Los panales de miel se ven blancos porque cada celda pequeña de miel tiene una capa de cera para sellarla.  En estas fotos pueden ver la cera blanca sobre las celdas llenas de miel.  Cada cámara llena de miel pesa alrededor de 50 libras.

Una vez las cámaras se retiran, debo abrir la parte de abajo de las colmenas.  En la foto 14, pueden ver que hay una cobertura de metal sobre la colmena.  Esto es para evitar que la abeja reina suba a las cámaras para poner sus huevos.  Si la abeja reina pudiera viajar a través de las cámaras, nunca se podría cosechar la miel.  Las abejas tienen que ser medicadas cada invierno para que no las maten los ácaros.  Estoy colocando medicina en la colmena en estas fotos.  Pueden ver que algunas abejas están saliendo para ver qué está sucediendo.  Cuando termino, armo la colmena de regreso y tomo las cámaras para cosechar la miel.

Para cosechar la miel, remuevo de las cámaras, cuidadosamente, un marco a la vez.  Luego, usando un cuchillo especial eléctrico que está caliente, remuevo las capas de  cera de las celdas de miel de ambos lados.  Puede ver el cuchillo removiendo la cera en la foto 18, y puede  ver las celdas de miel dorada una vez las capas son removidas.  Solo remuevo la capa de cera de un lado a la vez. 

Remuevo las capas de cera de un lado de tres marcos.  Luego cada marco es colocado en el extractor de miel (foto 20) Se cierra la tapa, y luego tengo que doblar la manecilla.  Los marcos dan muchas vueltas muy rápidamente, de manera que la fuerza centrífuga hace que la miel salga de las celdas.  La miel entonces desciende al fondo del extractor.  ¡Es un trabajo pesado! 

Finalmente, la miel es escurrida del fondo del extractor a la jarras.  El último paso es poner la miel a través del colador para sacar todas las partículas de cera antes de ser colocadas en los contenedores finales para almacenaje.  ¡Es un trabajo pegajoso de principio a fin!  Tal vez sea por todo el trabajo que ponemos en él, pero pensamos que la miel que producimos sabe mucho mejor que cualquier otra que podamos comprar en la tienda.

Las abejas se multiplican tan rápido que se puede duplicar el número de las colmenas si uno quiere.  Yo no he hecho esto todavía, ya que obtengo cerca de 100 libras de miel cada año, y no quiero el trabajo de  cosechar más miel en este momento.

!Tener el ganado ha sido una experiencia de aprendizaje! Estamos en nuestro quinto año de crías ahora.  Criamos cada uno de nuestras vacas desde que eran terneros pequeños. Investigamos  mucho antes y finalmente adquirimos un toro de raza beefmaster.  Las crías de la raza beefmaster en ganado vacuno, nacen pequeñas, lo que previene problemas a la hora del nacimiento y ganan peso muy rápidamente.  Nombramos a nuestro toro Romeo, con la esperanza de que viviera a la altura de su nombre, y estoy contenta de decir que lo ha hecho.  Durante una parte cada año, tenemos que proveerle heno al ganado.  Usamos embalajes grandes redondos.  Cada embalaje pesa alrededor de 800 libras.  Las siguientes fotos muestran a Daniel trayendo el heno al pasto para el ganado.  Los embalajes están cubiertos con un  material de malla que debe ser removido antes de que el ganado pueda comerlo.  Decidimos poner la paja en anillos, para prevenir demasiado desperdicio de cuando el ganado lo pisotea en el suelo.

"Tenemos que ser sensibles al Señor en relación a la cantidad de heno que necesitamos cada año.  Tenemos que tener suficiente no solo para el invierno, sino también por si hay una sequía en el verano.  Más de una vez,  el Señor le ha dicho a Daniel que compre heno extra en la primavera.  Terminamos siendo casi las únicas personas con suficiente heno para que nos dure durante la sequía del verano a causa de esto.  Dios nos ha provisto con un buen estanque de agua de manantial que nunca se ha secado, aún en lo peor de la sequía.  Nuestros otros dos estanques a veces se han secado en condiciones así."

Romeo pesa alrededor de 2,000 libras. Es un toro amable y amigable, pero tiene que ser cuidadoso alrededor de él porque un simple giro de su gran cabeza lo puede mandar volando.

Esta foto muestra a Daniel rascando la cabeza de Romeo, algo que él disfruta.

Aunque los terneros son salvajes, son también muy curiosos. Cada vez que salimos al campo, se reúnen para ver que estamos haciendo. Estos son algunos de los terneros que nacieron esta primavera. Tienen de 2 a 3 meses. En el fondo hay una pequeñita que solo tiene dos semanas de nacida.

Esta soy yo (Rebecca) en nuestro four-wheeler (carro de cuatro llantas). Es una herramienta esencial para nuestro rancho. Lo cargo con bolsas de 50 libras de grano y las saco al pasto para alimentar el ganado cada tercer día.

A

A veces, Daniel no está alrededor para manejar nuestro tractor grande para conseguir el heno.  Entonces manejo el pequeño.  El fardo de heno se sostiene en la carretilla de heno roja atrás del tractor.  Este es el tractor que más usamos para cortar, plantar y regar los terrenos, etc.

En Juan capítulo 10, Jesús dijo que Sus ovejas "conocen Mi voz"  Hemos aprendido que esto es también cierto con el ganado vacuno.  Nuestro ganado nos conoce.  Siempre responden a nuestra voz, y siempre vienen cuando las llamamos.  No responderán  a la voz de  nadie más.  Hace un par de semanas tuvimos una tormenta con truenos y muchos vientos.  Un gran árbol fue derribado arriba de nuestra cerca en el pasto de arriba.  Al día siguiente, no tomó mucho tiempo para que nuestro ganado encontrara el rompimiento de la cerca.  Como 10 de ellas vagaron por el lado de la montaña y terminaron apacentándose muy contentas en la tierra del frente de nuestro vecino.  No hay necesidad de decir, que recibimos una llamada telefónica muy rápido.  Nuestro vecino vive a una milla abajo de nuestro camino. Él también cría ganado.  Llevamos el four-wheeler y manejamos a donde estaba el ganado.  Nuestro vecino y su esposa estaban afuera con sus largos bastones, esperando a ayudarnos a llevar el ganado de regreso a casa.  Les dijimos, "Gracias, pero no necesitamos su ayuda.  Ellos nos van a seguir."  No nos creyó, hasta que empezamos a llamarlos.  Sus cabezas se volvieron, empezaron a mugir, y vinieron hacia nosotros en carrera.  Simplemente manejamos adelante de ellos en el four wheeler y corrieron detrás nuestro todo el camino a casa.  No muchos rancheros trabajan con su ganado de manera que ellos los conozcan como el nuestro nos conoce.  Pero pasamos tiempo con ellos para poder manejarlos con un mínimo de inconveniente.

La cerca es un continuo problema en nuestro rancho.  Daniel y yo hemos construido  y unido literalmente millas de cerca de alambre de púas.  Es bastante difícil en la planicie, pero hacerlo arriba del lado de la montaña es un verdadero reto.  Sin embargo, no simplemente se coloca la cerca y ese es el fin de todo.  Hay que estar reparándola contínuamente.  A veces el ganado la rompe simplemente porque piensan que el pasto del otro lado se  ve mejor.  Pero en su mayoría se rompe por árboles o ramas que caen sobre ella por lluvias y tormentas de hielo.  Más de una vez, hemos tenido que caminar con el agua del arroyo hasta la cintura, tan fría que parece congelar y que corre muy rápidamente, para quitar la basura de las cercas para que no se quiebren, y para prevenir inundaciones.  Créanme, ¡el ganado SIEMPRE se escapa en la peores condiciones posibles!  ¡Muchas veces hemos estado tan frustrados que hemos amenazado con llevarlos a todos al mercado!  Pero siempre, el saber que Dios nos ha mandado a criarlos nos detiene.

El pasto requiere contínuo mantenimiento también.  Un año compramos paja que tenía semilla de cardo en ella.  El próximo año, los cardos se apoderaron de todo el pasto en menos de dos meses. ¡Se extienden rápido!  Aún tenemos que fumigar todo el pasto cada año para que los cardos y las malas hierbas no crezcan.  En dos ocasiones hemos perdido el pasto entero por la sequía y hemos tenido  que replantarlo.  Tendremos que replantarlo esta primavera que viene.  El trabajo en el rancho nunca termina.

No hay nada mejor que tener su propia carne de res hecha en casa.  Destasamos una res cada año para nosotros.  El resto lo vendemos para ayudarnos a comprar heno y grano.  (No obtenemos ganacia del ganado, solo tomamos lo necesario para sostenerlo)  Interesantemente, el carnicero que hace nuestras reces, piensa que nuestro ganado es el mejor que ha visto.  Le ha dicho a tantas personas acerca de nuestra res que ahora tenemos una lista de espera de personas que quieren comprar nuestras reces tan pronto como crezcan lo suficiente para ir al carnicero. ¡Nunca hemos vacunado a nuestro ganado con nada!

Criamos gallinas y tenemos nuestros propios huevos frescos.  PERO, mis gallinas son para poner huevos solamente.  Tienen nombres y vienen a mi cuando las llamo.  Nunca podría poner a una de ellas en una olla.

Durante el verano, siempre estamos cortando el pasto .  Hace dos años el Señor nos ordenó comprar una pieza de  terreno de 10 acres para construir un centro de convenciones.  Estos son diez acres más de grama que hay que cortar que nos mantiene ocupados.  Pondré fotos en nuestra página web del centro de convenciones tan pronto como se empiece a construir el edificio.  Al momento que escribo esto, solo tenemos la base puesta.

La vida en el campo es completamente diferente a la vida en la ciudad.  Por ejemplo, el centro comercial más cercano está a 100 millas de distancia.  El supermercado más cercano está a 15 millas.  Nuestro vecino más cercano vive a una milla camino abajo de nosotros.  Hemos alcanzado a un entendimiento de Dios completamente nuevo como resultado de vivir aquí.  Y sobre todo hemos ganado una completamente nueva apreciación de los pioneros que desarrollaron este país.

Romanos 1:19-20 dice:

"... porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, 

Cuando usted vive en la ciudad, usted solamente experimenta la creación del hombre.  En el campo, tiene la oportunidad de ver la creación de Dios.  Mientras más vemos y aprendemos de la creación de Dios, más nos sorprendemos de la grandeza de nuestro Dios.  Literalmente, no hay fin a la variedad que Él ha creado.  Cada pájaro, animal e insecto son diferentes individualmente.  Cada planta es únicamente diferente.  Al ver los árboles  y las rocas enormes, obtenemos un entendimiento de la continuidad de Dios.  Año tras año, por miles de años, el sol se levanta y se pone, las rocas permanecen firmes, los árboles continuan creciendo.  El hombre viene y se va, su vida es corta, pero la creación de Dios continúa y continúa, constantemente.

Cuando Dios se reveló a Job, lo hizo en su mayoría a través de Su creación.  Le preguntó a Job:

"¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

Házmelo saber, si tienes inteligencia.

¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?

¡Seguro que usted sabe!    

¿O quién extendió sobre ella cordel?

¿Sobre qué están fundadas sus bases?

¿O quién puso su piedra angular,

cuando alababan todas las estrellas del alba,

Y se regocijaban todos los hijos de Dios?"     Job 38:4-7

Dios siempre ha estado envuelto intimamente con su creación, y aún lo está

¿Quién prepara al cuervo su alimento,

Cuando sus polluelos claman a Dios,

Y andan errantes por falta de comida?”    Job 38:41

"Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?

¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?

¿Contaste tú los meses de su preñez,

Y sabes el tiempo cuando han de parir?

Se encorvan, hacen salir sus hijos,

Pasan sus dolores.

Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto;

Salen, y no vuelven a ellas."  Job 39:1-4

 

"¿Vuela el gavilán por tu sabiduría,

Y extiende hacia el sur sus alas?

¿Se remonta el águila por tu mandamiento,

Y pone en alto su nido?

Ella habita y mora en la peña,

En la cumbre del peñasco y de la roca.

Desde allí acecha la presa;

Sus ojos observan de muy lejos.

Sus polluelos chupan la sangre;

Y donde hubiere cadáveres, allí está ella." Job 39:26-30

"¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!

Hiciste todas ellas con sabiduría;

La tierra está llena de tus beneficios

He allí el grande y anchuroso mar,

En donde se mueven seres innumerables,

Seres pequeños y grandes.

Allí andan las naves;

Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.

Todos ellos esperan en ti,

Para que les des su comida a su tiempo.

Les das, recogen;

Abres tu mano, se sacian de bien.

Escondes tu rostro, se turban;

Les quitas el hálito, dejan de ser,

Y vuelven al polvo.

Envías tu Espíritu, son creados,

Y renuevas la faz de la tierra”     Salmos 104:24-30

Jesús dijo:  “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”     Mateo  10:29-31

Algo que hemos aprendido es que TODA la creación conoce a su creador EXCEPTO los seres humanos.

“ Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.”    Isaías 55:12

Jesús también dijo que aún las rocas gritarían con alabanzas si nosotros no lo hacemos.

Al vivir en el campo, usted se ve muy envuelto con la creación de Dios. No hay ningún ruido de hombre donde vivimos.  No hay sonidos de carros o camiones, o trenes o aviones.  No hay pitos de auto sonando o sirenas.  Él único ruido humano que hay es el que nosotros mismos hacemos.  Nos despertamos cada mañana con un coro de cientos de pájaros que cantan alabanzas a Dios por un nuevo día, y por supuesto, con el canto de nuestro gallo.  Nos dormimos en la primavera y el verano al llamado de pájaros de la noche y con las canciones de los insectos nocturnos y las ranas de los árboles. La alegre melodía del llamado de las codornices ilumina el día.

Una gran manada de pavos salvajes vive en nuestro valle, y los venados están por todos lados.  En algunas primaveras, criamos ciervos huérfanos.  Aquí hay una foto de uno de los ciervos que criamos llamado "Andy".  Puede ver lo pequeño que era comparado a nuestro gato Solomon.  Luego lo ven un mes después.  Puede ver cómo ha crecido.  Los venados son criaturas tan amorosas.  Son muy buenas mascotas.  (Solomon es un gato tan amoroso, que se hace amigo de lo que sea que traigamos a la casa).  Cuando viene el otoño, y empieza la temporada de apareamiento, nos dejan para regresar completamente a lo salvaje.  Sin embargo, algunos de ellos nos recuerdan y vagan alrededor del valle.  Se quedan quietos sin correr cuando los llamamos, aún un par de años después de que se han marchado. 

Nuestras casitas para comida de pájaros están ocupadas todo el año. Sin embargo, los que nos fascinan más son los pájaros hummingbirds.  Estas criaturas pequeñitas viven de agua azucarada.  Normalmente beben néctar de flores, pero prefieren la sucrosa que es lo mismo que el azúcar de mesa.  Vienen a alimentarse continuamente durante el día.  Son tan amigables que aún se sientan en uno de nosotros por un momento.  ¡Esto es  un regalo para nosotros también!  Estas son las fotos de uno de los hummingbirds que aterrizó en el dedo de Daniel y se quedó ahí lo suficiente para que yo corriera y trajera la cámara.

Nuestras vidas están muy envueltas con los animales.  Nos encantan los animales.  ¡Estoy convencida de que Dios creó nuestras mascotas para enseñarnos a amar incondicionalmente!  Tenemos un amor especial por los gatos.  Tenemos varios que salvamos de muerte segura, que fueron tirados en la calle cuando eran pequeños, y varios que son de raza pura.  Daniel y yo hemos desarrollado una raza especial que llamamos "Abbypuras"  Son una cruce de las razas "Abyssinian" y "Singapura".  Estos animales son increíblemente amorosos e inteligentes.  Viajan con nosotros y andan con cadenas como los perros.

Esta es una foto de Abraham, nuestro Singapura. Él es el padre de los Abbypuras.  Los Singapuras son los más pequeños de todas las razas de gatos.  Pesan apenas de 3-4 libras.  Pero Abraham compensa con personalidad lo que le falta de peso.  Gobierna sobre los otros gatos que son cuatro veces su tamaño.  Los Singapuras son una raza relativamente nueva.  Se desarrollaron  salvajemente en los muelles pesqueros de la isla de Singapur.  Unos americanos aficionados a los gatos los vieron y trajeron algunos de ellos a los Estados Unidos y así nació la raza.  Son increíblemente hermosos y extremadamente amorosos.

Las fotos de abajo son de Matthew, uno de los Abbypuras. En la última foto, está muy molesto porque habíamos dejado que el ganado saliera a comer pasto del lado del monte.  A Matthew no le gusta que su territorio sea invadido por las grandes bestias.  Sin embargo, Two Bits (el gato anaranjado al lado de atrás de la roca) no deja que nada lo moleste.  Es un verdadero gato montañez.  Lo recogimos en una sociedad humana por $25.00, por eso lo llamamos Two Bits (Dos Pedacitos). Es un cazador de ratones maravilloso.  Él solo se las arregla para mantener la población de ratones bajo control y fuera de la casa.

David (visto abajo) es un verdadero gato de rancho. Le encanta ir en el tractor, y siempre sale conmigo a repartir el heno. Se sube al tractor o trota a la par mía en el pasto. Cuando las vacas se  acercan mucho se sube en mi hombro para que lo lleve.

Cuando salimos a caminar, todos los gatos vienen. A menudo formando una sola línea. Caminan con nosotros tan lejos como nosotros queramos ir. En la foto de abajo esta Rubén, uno de los Abbypuras.

Solomon y Mark se estiran en el porche para una siesta bien ganada después de un día muy ocupado persiguiendo ratones y lagartijas.

Otra cosa que el vivir en el campo nos ha enseñado, es nuestra dependencia total de Dios.  En la ciudad, raras veces le prestaba mucha atención al clima porque no afectaba mis actividades.  Sin embargo, en el campo, el clima es del todo importante.  No podemos controlar el clima, solo Dios puede hacerlo.  Si no llueve, la grama no crece y no tenemos comida para el ganado.  Si llueve demasiado, tenemos que preoucuparnos de las inundaciones.  En el invierno, si viene una tormenta de hielo, tenemos que saberlo con anticipación para preparar al ganado para que no se dañe.  No podemos controlar cuando o si nuestras vacas se embarazan.  No podemos controlar si los terneros naceran saludables o no, o si las vacas los amamantarán o no.  No podemos controlar si nuestras gallinas ponen huevos.  No podemos forzar a nuestros árboles a dar frutos, o a nuestras abejas para que hagan miel.  Todo depende de Dios.

Lo mismo es cierto en la ciudad, por supuesto, pero tendemos a perder el concepto.  Sin embargo, el hecho de que mantenga su trabajo o no depende de usted Y de Dios.  Dios es el que le provee con su cheque de pago.  Dios es el que nos  guarda de accidentes de autos, y Dios es el que controla nuestra salud.

Vivir en el campo nos ha enseñado a alabar al Señor y agradecerle en tiempo buenos y en tiempos malos.  Dios está a cargo de todo, y estamos alegres de que sea así.

Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Jehová el Señor es mi fortaleza,

El cual hace mis pies como de ciervas,

Y en mis alturas me hace andar.”      Habacuc 3:17-19

 
 
     
 
 
 
 
 
 
 
     
     
     
   
 
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