Pruebas de un
Guerrero
“Por lo demás, hermanos
míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza
poderosa. Vestíos de toda la armadura de
Dios, para que podáis estar firmes contra
las asechanzas del diablo, porque no
tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de
este mundo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes.” Efesios
6:10-12
”Aunque andamos en la carne, no militamos
según la carne, porque las armas de nuestra
milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas. .
.” 2 Corintios 10:3-4
“Tú, pues, sufre penalidades como buen
soldado de Jesucristo. Ninguno que milita
se enreda en los negocios de la vida,
a fin de agradar a aquel que lo tomó por
soldado.” 2 Timoteo 2:3-4
¡La palabra de Dios
hace muy claro que todos nosotros estamos
envueltos en una guerra! Ya sea que quiera
o no, tan pronto tomó la decisión de servir
a Jesucristo como su Dios, se ve envuelto
inmediatamente en una guerra. Yo, Rebecca,
he estado envuelta en una guerra espiritual
intensa por más de 30 años ya. No sé por
qué, pero de algún modo las personas tienen
la idea de que si usted es un guerrero
experimentado, y si ha estado envuelto en
guerra espiritual por algún tiempo, y si es
un Cristiano experimentado y maduro, las
pruebas envueltas en la guerra de algún modo
dejan de doler. ¡Ese simplemente no es el
caso! ¡Nada en esta guerra en contra de
Satanás y su reino es fácil o sin dolor!
También, un gran problema es que muchas
veces las pruebas que experimentamos, como
resultado de esta guerra, son de tal
naturaleza que no parecen pruebas ni
siquiera. Estas pruebas no vienen con una
etiqueta que dice “Este es sufrimiento por
Jesús.” Serían mucho más fáciles de
soportar si la tuvieran.
La clave en esta
batalla es obediencia. Sobre
todo lo demás, es nuestro deber obedecer a
Jesús, nuestro oficial al mando, y luego Él
pelea las batallas por nosotros.
“Entonces siguió
diciéndome:
«Esta es palabra de
Jehová para Zorobabel, y dice:
"No con ejército, ni con fuerza,
sino con mi espíritu,
ha dicho Jehová de los ejércitos”
Zacarías 4:6.
Siempre y cuado
caminemos en obediencia a Dios, el Espíritu
del Señor peleará y ganará todas nuestras
batallas. Así que, es la intención de
Satanás hacer todo lo que él pueda para
hacernos desobedecer al Señor. Tan pronto y
lo hacemos, somos derrotados.
Recuerde, Satanás
siempre trabaja a través del engaño, y Dios
nos está probando siempre para ver si
obedeceremos. Nunca llegaremos a un
lugar en nuestro caminar con el Señor donde
Él dejará de probarnos en el área de la
obediencia. Será algo continuo. Es
nuestra oración que al leer este boletín, el
Espíritu Santo traerá a su mente sus propias
experiencias que envolvieron pruebas en el
área de la obediencia. Tal vez se encuentra
ahora en una situación donde Dios lo esta
probando. Tenga ánimo, si permanece firme y
obedece, Dios GANARÁ la batalla por usted.
Daniel y yo hemos
estado casados por 16 años ya. El día de
nuestra boda, y en varias ocasiones justo
después de casarnos, el Señor me habló y
dijo, “Usaré a este hombre para salvar tu
vida muchas veces.” Y, así ha sucedido. No
puedo contar las veces que el Señor le ha
hablado a Daniel, advirtiéndole que yo
estaba en peligro, o diciéndole de antemano
de alguna dificultad venidera. Ninguna vez
se ha equivocado Daniel en estos años.
Estos hechos jugaron un gran rol en mi mente
en esta batalla y prueba reciente.
Como ya saben por
nuestro último boletín, teníamos planeado ir
a Cameroon, África, la última semana de
Noviembre y las primeras dos semanas de
Diciembre. Inicialmente, estaba programada
para ir sola. Iría a África a través del
ministerio de Joseph y Elizabeth Olyange.
Ellos son sólidos siervos de Jesucristo, y
muy experimentados en guerra espiritual.
Ellos y su pueblo trabajaron muy duro para
realizar las dos reuniones en dos ciudades
diferentes en Cameroon. Yo tenía que volar
primero a Douala, que es la ciudad más
grande de la nación, luego a Yaounde, que es
la capital del país. ¡Estaba muy ocupada
con las preparaciones del viaje! ¡Parecía
que todo lo que podía ocurrir mal, iba mal
tanto en mi lado, como en las preparaciones
de los Olyange! Finalmente había empacado y
estaba lista para ir. Luego, de repente,
justo dos noches antes de mi partida, Daniel
tuvo una visión terrible y muy vívida. ¡Se
despertó completamente molesto, y más tarde
ese día me anunció que yo no podía ir a
África! Sin necesidad de decirlo ahora, yo
estaba molesta y me negaba a simplemente
aceptar su resolución. “¡¿No ir a
África?! ¡Estás loco!
Ellos han trabajado tan duro y por tanto
tiempo para arreglar estas reuniones, ¡y
esperan a 30,000 personas! Me he
comprometido a ir y les he dado mi palabra.
¿Cómo puedo volverme atrás ahora?”
Fue mi respueta. Durante
todo el día, ambos estuvimos molestos.
Daniel no me había dicho de la visión,
estaba tan transtornado que parecía no poder
expresarla. Yo estaba tan molesta que me
enfermé, literalmente y físicamente, me
enfermé. ¿Cómo podría volverme atrás
después de haber dado mi palabra de ir?
¿Cómo podría romper tal compromiso?
Sin embargo, Daniel es
mi esposo. Todo el día oré y oré y le pedí
al Señor una respuesta. Lo único que el
Señor me dijo fue, “No te vayas sin arreglar
cuentas con tu esposo.”
Finalmente, ya tarde
por la noche del día antes en que me tenía
que ir, me senté, oré y mandé a todos los
demonios que fueran atados, y le pedí a
Daniel que me dijera exactamente qué le
había sucedido que lo llevó al punto en que
sentía muy fuertemente que no debía ir a
África. Dios se movió en la situación y
Daniel pudo calmarse lo suficiente para
hablarme. Me dijo que la noche anterior
había tenido una visión terrible. Me vio
aterrizando en Douala. Luego vio a un grupo
de hombres que se encontraron conmigo en el
avión, diciendo ser del ministerio. Estos
hombres me secuestraron, y me mataron un par
de días más tarde. Al final de la visión,
el Señor le dijo a Daniel firmemente, “¡Dile
al viajero que no vaya!”
¡Guau! ¿Y ahora qué?
La preguntas volaban en mi cabeza, “¿Por qué
había esperado el Señor tanto tiempo para
decirme que no fuera? ¿Era esta en verdad
una visión o simplemente un sueño como
resultado de las preocupaciones de Daniel
por el viaje? ¿Cómo podría cancelar el viaje?
Estaría rompiendo mi palabra, mi compromiso,
arruinaría mi reputación. ¿Cómo le podría
ocasionar este problema a los Olyanges?”
Fui al Señor en oración.
Mi pregunta era, “Señor, ya que he sido
advertida, ¿enviarías Tus ángeles para
guardarme?” ¡SILENCIO!
No recibí respuesta de
Dios. Verá, una vez Dios habla, Él no se
repetirá a Si mismo. Daniel me dijo con
lágrimas, “No te detendré de ir, pero te
digo que una vez camines por esa puerta para
irte, ¡no te veré viva otra vez!”
Al sentarme ahí, en mi
mente, busqué en las escrituras para ver si
había ejemplos de personas recibiendo
advertencias de Dios y luego desobedeciendo,
o si eran advertidos de ir a algún lugar a
ministrar. Dos escrituras vinieron a mi
mente:
“Mientras Jeroboam quemaba el incienso junto al altar, un
hombre de Dios vino de Judá a Bet-el, enviado por Jehová. Aquél clamó contra el
altar por mandato de Jehová y dijo: «Altar,
altar, así ha dicho Jehová: "A la casa de
David le nacerá un hijo llamado Josías,[a]
el cual sacrificará sobre ti a los
sacerdotes de los lugares altos que queman
sobre ti incienso, y sobre ti quemarán
huesos de hombres"». 3 Ese mismo día dio
una señal diciendo: «Esta es la señal de que
Jehová ha hablado: el altar se quebrará y la
ceniza que sobre él está se derramará».
4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del
hombre de Dios que había clamado contra el
altar de Bet-el, extendiendo su mano desde
el altar, dijo: «¡Prendedle!» Pero la mano
que había extendido contra el hombre de Dios
se le secó, y no la pudo enderezar.
5 El altar se
rompió y se derramó la ceniza que había en
él, conforme a la señal que el hombre de
Dios había dado por mandato de Jehová. 6
Entonces el rey, dirigiéndose al hombre de
Dios, dijo: --Te pido que ruegues ante
la presencia de Jehová, tu Dios, y ores por
mí, para que mi mano sea restaurada. El
hombre de Dios oró a Jehová y la mano del
rey se le restauró; quedó como era antes.
7 El rey dijo al hombre de Dios: --Ven
conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un
presente. 8 Pero el hombre de Dios
respondió al rey: --Aunque me dieras la
mitad de tu casa no iría contigo, ni comería
pan ni bebería agua en este lugar. 9
Porque así me está ordenado por mandato de
Jehová, que me ha dicho: "No comas pan, ni
bebas agua, ni regreses por el mismo camino".
10 Regresó, pues, por otro camino, y no
volvió por el camino por donde había ido a
Bet-el. 11 Vivía entonces en Bet-el un viejo profeta. Vino su hijo y le contó todo
lo que el hombre de Dios había hecho aquel
día en Bet-el; le contaron también a su
padre las palabras que había dicho al rey.
12 Su padre les dijo: --¿Por qué
camino se fue? Sus hijos le mostraron el
camino por donde había regresado el hombre
de Dios que había venido de Judá. 13 Y
él les dijo: --Ensilladme el asno.
Ellos le ensillaron el asno y él lo montó.
14 Se fue tras el hombre de Dios y lo
halló sentado debajo de una encina. --¿Eres
tú el hombre de Dios que vino de Judá? --le
preguntó. --Yo soy --le respondió él.
15 --Ven conmigo a casa y come algo --le
dijo entonces. 16 Pero él respondió:
--No podré volver contigo, ni iré contigo,
ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo
en este lugar. 17 Porque por mandato de
Dios me ha sido dicho: "No comas pan ni
bebas agua allí, ni regreses por el mismo
camino". 18 El otro le dijo, mintiéndole:
--Yo también soy profeta como tú, y un
ángel me ha hablado por mandato de Jehová,
diciendo: "Tráele contigo a tu casa para que
coma pan y beba agua". 19 Entonces
regresó con él y comió pan y bebió agua en
su casa. 20 Cuando estaban sentados a la
mesa, aconteció que Jehová habló al profeta
que lo había hecho volver, 21 el cual
clamó al hombre de Dios que había venido de
Judá diciendo: «Así dijo Jehová: Por cuanto
has sido rebelde al mandato de Jehová, y no
guardaste el mandamiento que Jehová, tu Dios,
te había prescrito, 22 sino que volviste
y comiste pan y bebiste agua en el lugar
donde Jehová te había dicho que no comieras
pan ni bebieras agua, no entrará tu cuerpo
en el sepulcro de tus padres». 23
Después de haber comido pan y bebido, el que
le había hecho volver le ensilló el asno.
24 Al partir, lo encontró un león en el
camino y lo mató. Su cuerpo quedó tirado en
el camino, y el asno y el león permanecieron
junto al cuerpo.” 1 Reyes 13:1-24
“Atravesando Frigia y
la provincia de Galacia, les fue prohibido
por el Espíritu Santo hablar la palabra en
Asia; 7 y cuando llegaron a Misia,
intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu
no se lo permitió. Entonces, pasando
junto a Misia, descendieron a Troas.” Hechos 16:6-7
Aquí hay dos ejemplos claros. El primero es
un alarmante ejemplo de un siervo de Dios
que desobedeció al mandato de Dios, y como
resultado fue muerto. Interesantemente, este
hombre de Dios fue capaz de resistir la
tentación de ir al palacio del rey, pero
cayó a la tentación de desobedecer, cuando
otro siervo del Señor le dijo que había oído
algo diferente del Señor. Cuando este
profeta vino a él, el hombre de Dios estaba
cansado, probablemente hambriento, sediento,
y muy incómodo. Que alguien le dijera que
Dios había aprobado un cambio de planes era
justo lo que él quería oír. Sin embargo,
Dios no le dijo a este hombre que los planes
habían cambiado. Este es un gran peligro
para nosotros los Cristianos. Cuando el
Señor nos manda a hacer algo que en verdad
no queremos hacer, todos -demasiado a
menudo- buscamos una palabra del Señor de
alguien más, esperando que Dios cambiará de
opinión. Este siervo del Señor perdió su
vida como resultado de su desobediencia. El
león fue enviado por Dios. La prueba de ello
es el hecho que a pesar de que el león mató
al hombre, no tocó ni le hizo daño al burro,
ni intentó comerse el burro o el hombre.
No se nos dice lo que hubiera pasado si el
apóstol Pablo hubiera desobedecido al Señor
si se hubiera ido a Asia a ministrar. Pablo
obedeció al Señor, y como resultado Dios
abrió una puerta maravillosa para el
ministerio en Macedonia.
La segunda cosa que queremos hacer en
situaciones así es discutir con el Señor.
No queremos aceptar que Su palabra es
final. Queremos presentar nuestro lado
esperando que Dios cambie de opinión. Pero,
escuche esto: ¡Dios NUNCA discutirá con
nosotros! Tenemos un ejemplo de esto en
la escritura también.
Había un profeta de Dios en el Antiguo
Testamento llamado Balaam. Debió de haber
sido un profeta notable porque su fama se
extendió ampliamente. Tanto, de hecho, que
aún el Rey de Moab oyó de él. Su reputación
era que lo él hablaba del Señor siempre
sucedía. El Señor iba delante de la nación
de Israel y ganaba todas sus batallas por
ellos. El rey de Moab, el rey Balak tenía
miedo de que Israel destruyera su reino.
Así que sus ancianos le aconsejaron que
llamara a Balaam e hiciera que Balaam
maldijera a los Hijos de Israel para que no
pudieran dañar a Moab. Así que el rey Balak
envió a sus representantes, hombres
importantes y ricos a Balaam. El mensaje
del rey Balak era:
“Ven pues, ahora, te
ruego, y maldíceme a este pueblo, porque es
más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y
echarlo de la tierra, pues yo sé que el que
tú bendigas bendito quedará, y el que tú
maldigas maldito.” Números 22:6
¡Balaam debió haber sabido mejor! Él era un
profeta de Dios y SABÍA que Israel estaba
siendo bendecido por el Señor y estaba bajo
Su mano de protección. ¡No tenía necesidad
de preguntarle al Señor qué hacer! Pero,
Balaam quería el dinero que le ofrecían.
Quería una vida cómoda.
Quería tomar el camino fácil. ¡Así como lo
queremos nosotros tantas veces!
“--Reposad aquí esta
noche, y yo os responderé según
Jehová me hable…’” Números 22:8
Sorprendentemente,
el Señor sí le habló a Balaam esa noche:
“Entonces dijo Dios a
Balaam:
--No vayas con
ellos ni maldigas al pueblo, porque bendito
es.’” Números 22:12
¡A
Balaam NO le gusto la respuesta de Dios!
Pero en este punto obedeció, aunque no salía
de su corazón. Envió a los hombres de
regreso al rey Balak diciendo no a su
solicitud. Eso no detuvo a Balak. Estaba
acostumbrado a comprar lo que quería, y
razonó que si el precio era lo
suficientemente alto, podría comprar a
Balaam también. El rey Balak envió a más
hombres a Balaam con más dinero. ¿Permaneció
Balaam en el mandato claro de Dios para él?
¡No! El quería el dinero, así que intento
hacer que Dios cambiara de opinión. ¡Estamos
en territorio muy peligroso cuando
intentamos hacer que Dios cambie Su opinión!
Verá, a veces Dios nos da lo que demandamos
continuamente, aunque no este dentro de Su
voluntad, o sea lo mejor para nosotros. Así,
esa noche Balaam buscó a Dios otra vez:
“Os ruego, por tanto,
ahora, que reposéis aquí esta noche, para
que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová.
20 Y se le apareció Dios a Balaam de noche, y le dijo:
«Si vinieron para
llamarte estos hombres, levántate y vete con
ellos; pero harás lo
que yo te diga».
21
Balaam se levantó por la mañana, ensilló su
asna y se fue con los príncipes de Moab.
22 Pero la ira de Dios se encendió porque él
iba,. . .” Números 22:19-22
¡Es algo muy serio ser siervo de Dios y
hacer que la ira de Dios se levante en
contra suya! ¿Por qué se enojó Dios con
Balaam? Porque Balaam sabía muy bien que no
debía ir a maldecir a los hijos de Israel.
Pero Balaam discutió con Dios, y Dios
finalmente dijo, O.K. ve si eso es lo que
quieres hacer, pero Balaam pagaría muy
pesadamente por su decisión. Santiago lo
pone de este modo:
“sino que cada uno es
tentado, cuando de su propia pasión es
atraído y seducido. 15 Entonces la pasión,
después que ha concebido, da a luz el pecado;
y el pecado, siendo consumado, da a luz la
muerte.” Santiago 1:14-15
Balaam fue atraído y seducido por su propio
deseo de fama y fortuna. ¡Quería
dinero! Es así de simple. Quería el camino
fácil.
¡Por favor escúcheme! ¡NO se entregue a sus
deseos carnales y caiga en la trampa de
discutir con Dios! Yo podía haber hecho eso
muy fácilmente. Tenía temor de que si
cancelaba esas reuniones mi reputación
estaría arruinada y nadie querría que
viniera a ministrar para ellos. Luego
nuestro ingreso cesaría. Pero, ¡mi
reputación está en las manos de Dios!
¿QUÉ podia hacer? ¿POR QUÉ no me dio Dios a
mi la advertencia en lugar de a Daniel?
Bien, probablemente porque no hubiera sido
capaz de oírlo. Estaba completamente
decidida a ir a África. Además, Daniel es
mi protector y cobertura espiritual. Es
razonable que Dios le diera la advertencia a
él. Ya que tengo una historia de 16 años
con Daniel, no podía ignorar la visión o el
mandato de no ir. La palabra de Dios es
clara:
“Mejor es obedecer que
sacrificar;
prestar atención mejor es que la grasa
de los carneros.
Como pecado
de adivinación s la rebelión,
como ídolos e idolatría la obstinación.
” 1 Samuel 15:22-23
¿Quién era yo para ignorar tal advertencia
y mandato del Señor? Simplemente no me
atreví a desobedecer, sin importar las
consecuencias. Siempre, ¡la prueba de un
guerrero viene en el área de obediencia!
Dios nunca lo hace fácil.
No hice ningún intento de discutir con Dios.
Sólo había una decisión que podía hacer – ¡obedecer
el mandato de mi Señor!
Así, el día siguiente, hice la terriblemente
difícil llamada telefónica a África.
Desafortunadamente, tenía que hablar a
través de un interprete que no era muy bueno
interpretando, y que simplemente no podía
aceptar lo que yo estaba diciendo.
Fue una conversación muy difícil.
Sin embargo, conozco a los Olyanges, y sé
que son siervos maduros del Señor que
entienden la necesidad de obedecer. ¡Estaban
simplemente sorprendidos! ¡No podían creer
lo que oían! ¿Cómo podía ser?
Me dijeron que tenían a un gran grupo de
intercesores orando por las reuniones, y
quienes habían estado orando regularmente
por los últimos dos meses. Dijeron, “Dios
nunca nos ha dado una indicación de peligro
o dificultad a ninguno de nuestros
intercesores.
¿Por qué no les advirtió Dios también?
¿Está SEGURA que esto es del Señor?” Una
pregunta razonable.
Sin embargo, seguía pensando acerca de la
escritura que cité en 1 Reyes. Estoy segura
que estos intercesores NO estaban mintiendo,
pero no creo que ellos hubieran podido oir
del Señor que no se suponía que yo viniera.
Estaban anticipando las reuniones tanto, y
estaban tan emocionados de que yo vendría
que no podían pensar en algo más. Yo no
podía tomar el hecho de que ellos no
recibieron una advertencia de Dios como
evidencia de que Dios había cambiado de
opinión, o de que la advertencia no era de
Dios. Fue una de las cosas más difíciles
que he tenido que hacer, pero tuve que
permanecer firme y decirles que simplemente
no iría. Para darles crédito, los Olyanges
fueron verdaderos siervos del Señor a través
de todo ello. No se enojaron conmigo, o se
volvieron en mi contra. Estuvieron de
acuerdo de que sin importar lo difícil que
fuera para ellos, yo tenía que obedecer al
Señor primero.
No puedo decirle la presión y el estrés que
sentí por todo esto. No dormí y estuve
físicamente enferma por ello por más de tres
días. Pero una vez hice la primera llamada
para cancelar las reuniones, sentí una paz
extraña de que había hecho lo correcto.
Llevé el asunto completo al trono de
justicia de Dios, pidiéndole que juzgara si
Satanás tenía el derecho de detenerme de ir
a Cameroon, Africa. Si Él juzgaba que
Satanás no tenía este derecho, entonces le
pedí a Dis que de alguna manera lo arreglara.
La siguiente semana, que hubiera sido la
segunda semana de las reuniones, recibí una
llamada de los con este pOlyanges. Dijeron
que habían recibido una llamada del
Presidente de Cameroon queriendo saber
porqué yo no vendría. (Él había planeado
asistir a las reuniones en Yaounde.) Cuando
le dijeron acerca de la visión, y la
advertencia, el se ofreció a proveerme con
sus propios guardaespaldas y seguridad.
También, preguntaron si Daniel podía venir
conmigo, y volariamos a Yaounde en lugar de
a Douala. Daniel y yo teníamos paz con este
plan, aunque tomaría un par de milagros
hacerlo funcionar, y el menor de ellos era
obtener boletos de avión con solo dos días
de anticipación durante la época navideña.
Dios obró de manera maravillosa, removiendo
superanaturalmente cada dificultad, y antes
de que la segunda semana terminara; Daniel y
yo llegamos a Yaounde.
Una hermana voló con nosotros desde Paría a
Yaounde. No tomó mucho tiempo para que ella
me retara con la pregunta que yo sabía
estaría en la mente de muchos. Preguntó,
“Rebecca, no entiendo. Usted es La Rebecca
Brown, LA guerrera experimentada en el reino
de Dios. ¿Por qué no podía vencer tal
ataque de Satanás al ser amenazada en la
visión de Daniel? ¿Por qué no podía pararse
firme y confiar que el Señor la mantendría
segura? ¿Por qué ocasionar tantos problemas
a tantas personas?”
Quizás algunos de ustedes se han preguntado
lo mismo. La respuesta es simple. Yo NO
tengo ninguna fuerza en mi misma. Yo NO
hago la pelea en esta guerra. Es MI
responsabilidad ser obediente. Por razones
que tal vez nunca sepa, mi Capitán, Jesús,
me mandó a no ir. ¿Podía Dios haver enviado
ángeles y guardarme segura sin importar
cuales eran los planes del enemigo? ¡Claro
que podía! Pero el punto es, ¡Él decidió no
hacerlo así! Él demandó mi obediencia y me
puso a través de una de las mayores pruebas
de mi vida. Si hubiera desobedecido y
volado a Douala como se planeaba
originalmente, no tengo duda de que estaría
muerta ahora.
Hay muchas lecciones que muchas personas
pueden aprenderse a través de todo esto. Pero
las más grandes son estas: Primero, Dios
demanda absoluta, sin preguntas, obediencia
de Sus guerreros, y en segundo lugar, no
peleamos esta guerra espiritual en nuestra
propia inteligencia o fuerza. Jesús pelea
por nosotros. Nosotros simplemente
obedecemos las cosas que nuestro Capitán nos
manda a hacer – Jesús hace el resto.
Como un guerrero del Señor, no sólo está
siendo probado continuamente en el área de
obediencia, sino que tiene que ser
flexible. No puede esperar tener un horario
fijo, ni mucho que sea de su propia
conveniencia. Tuvimos que volar por París
donde pasamos la noche. Nos dijeron que nos
podíamos dormir porque nuestro vuelo a
Yaounde no saldría hasta las 6:00 p.m. de la
próxima noche. ¡Estábamos agradecidos
porque nos encontrábamos muy exhaustos!
Luego, muy temprano – a las 7:30 de la
mañana siguiente- fuertes golpes en la
puerta nos despertaron. “Rápido, rápido”
dijeron “Tienen que venir, ¡su vuelo sale
ahora mismo!” Tuvimos que volar de la cama,
vestirnos apresuradamente y correr al
aeropuerto, ¡solo para que nuestro vuelo
estuviera demorado por seis horas! Después
de un largo día, finalmente llegamos a
Yaounde a las 11:00 p.m. Nos apresuraron al
hotel para que nos cambiáramos de ropa, y
llegamos al centro de convenciones un poco
después de la media noche. ¡Miles de
personas estaban aún esperando para que les
ministrara! Nos encontrábamos más que
exhaustos entonces, pero cuando la carne es
débil, el Espíritu Santo provee lo necesario.
Ministramos tanto en Yaounde y Douala. Dios
bendijo grandemente ambos lugares. Había
estado orando mucho por las reuniones,
pidiéndole al Señor por las almas. Quería
que las almas fueran salvas y traídas al
reino de Dios. Muchos de ustedes se unieron
conmigo a orar por ello, yo lo sé. Dios
contestó maravillosamente. En la mayoría de
las reuniones, di un llamado al altar
pidiendo que cualquiera que nunca hubiera
tomado la decisión de servir a Jesucristo se
acercara a hacer esa decisión. No tuve
tiempo de contar exactamente, pero más de
500 personas vinieron al altar cada vez.
Lo más maravilloso era que por lo menos 150
a 200 de ellos eran niños entre las edades
de 6 y 10 años. Verá, en África no existen
algo así como una iglesia infantil. Los
niños se sientan quietamente con sus padres
y escuchan lo que se enseña.
¡Su respuesta a los mensajes fue increíble!
Oraban con tanto entusiasmo para aceptar a
Jesús como su Señor y Salvador, era un gozo
completo el poder verlo. Muchas personas
fueron liberadas y vidas fueron cambiadas.
Viajamos a Douala en bus, un viaje de cerca
de 6 horas. Nuestros guardaespaldas nos
dijeron que Douala es una ciudad rebelde, y
el gobierno de Cameroon se ha retirado
esencialmente de ella y se niega a hacer
algo por ella. No reparan las calles ni
mantienen los servicios públicos (electricidad,
agua, etc.) No hay refuerzo legal en Douala
excepto el que las personas contratan por si
mismas. Puedo ver que tan fácilmente
Satanás hubiera podido usar personas en la
ciudad para matarme- simplemente no hay
ningún control o refuerzo de la ley. Sin
embargo, Dios se está moviendo en ese lugar
y miles vinieron a las reuniones. Una vez
más, la respuesta de las personas para
aceptar a Jesús fue grande, y nuevamente
cientos de niños vinieron al frente.
Nuestro viaje de regreso fue una prueba
completa. Para cuando salimos, tenía una
neumonía completa y estaba muy enferma.
Satanás estaba tan enojado por las reuniones
que intento mantenernos en Douala, sin duda
para intentar arreglar que su gente nos
secuestrara y nos mataran como lo había
planeado originalmente. La hermana delegada
a comprar nuestros boletos de Douala a Paris
fue estorbada tanto por Satanás que no pudo
hacer nada de lo estaba encargada de hacer.
Como resultado, no obtuvimos un vuelo el día
que se suponía que saldríamos y tuvimos que
esperar un día más. Satanás también trajo
tanta confusión en la situación que nuestros
boletos de París a casa fueron cancelados y
cuando llegamos a París, ¡nos encontramos en
apuros sin boletos para regresar a casa!
Después de horas de lucha, finalmente
tuvimos que comprar de nuevo nuestros
boletos de París a casa, ¡y pasar otra noche
en un hotel en París!
¡Una vez más, las inconveniencias SON una
prueba frecuente del guerrero! Satanás hará
todo que el puede para hacer nuestras vidas
difíciles. Dios permite esto porque la
paciencia es algo que Él valora grandemente
en nuestras vidas. Al llegar a ser más
flexibles y pacientes, nos parecemos más y
más a Cristo.
Les agradecemos por sus oraciones por
nuestro viaje a África. Como resultado de
ello, Dios venció las dificultades, y una
rica cosecha fue segada para Su reino.
Ofrendas
de Amor
Somos un ministerio patrocinado por fe.
Eso significa, que si cubrimos o no las
necesidades financieras de este ministerio
depende de sus corazones. Es sólo cuando
usted da que nosotros podemos continuar y
expandir el trabajo que Dios nos ha dado
para hacer. Apreciamos profundamente a
aquellos que nos apoyan y oramos ferviente
que nuestro Señor lo bendecirá en retorno.
Por favor
envíe su ofrenda a la
dirección de abajo.
Muchas gracias. |