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Volúmen 4  Edición 4

Febrero,  2005

   

Buscando la Voluntad de Dios

Parte 2 

“… porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”  Hebreos 11:6

 Yo, Daniel, terminé la primera parte con una lista de algunos de las equivocaciones que cometemos al tratar de buscar la voluntad de Dios.  Mencione los primeros tres en el boletín del mes pasado. Estos son: 

  1. Dudar de que Dios sea una fuente confiable de sabiduría
  2. No ser lo suficientemente paciente como para esperar hasta que el Señor nos revele Sus planes, e intentar obtener lo que queremos por nuestros propios medios.
  3. Nuestro deseo de libertad y de independencia.

Aquí deseo continuar con la equivocación No. 4. 

  1. No se olvide de ser paciente.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”  Santiago 1:2-4

Sea paciente con Dios y este dispuesto a aceptar Su tiempo.  “Todo lo hizo hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11)  Recuerde que Dios no esta obligado a mostrarle ahora todo lo que le depara su futuro.  La verdad es que no podría soportarlo si El lo hiciera.  Aprenda a aceptar pacientemente el hecho de que Su promesa de ser “lámpara a sus pies y luz a su camino” es suficiente. 

Tal vez no verá hasta donde llega el camino, pero claramente verá el próximo paso  a tomar cuando le llegue el momento de darlo.  Dios muy raras veces nos muestra nuestros pasos a tomar por adelantado.  Algunas veces El pondrá a prueba su paciencia y confianza en El, reteniendo Su guía hasta el ultimo momento cuando usted realmente lo necesita.  Si Dios aún no le ha dado la respuesta y guía que esta buscando, continúe esperando en El, y El le responderá.  Quizás no siempre le dará la respuesta cuando usted quiera, pero siempre se la dará cuando El sabe que la necesita.  No por eso su bondad es menos, al esperar hasta el último momento para guiar su camino.  

Al igual que los israelitas en el desierto, algunas veces usted tendrá que mantener sus ojos puestos en la nube durante el día, y en la columna de fuego en las noches, y cuando se mueva, usted se mueve.  Mantenga su mirada en Dios.  Manténgase donde esta mientras Él permanezca allí, y muévase cuando Él le guíe a hacerlo.  La nube y la columna de fuego de Su presencia estarán con usted siempre.  Solo espere pacientemente con la mirada puesta en Él y no se equivocara en estar donde el Señor quiere que usted este. 

Examine su propio corazón y sus deseos carnales.  David oró en el Salmo 51 al Señor diciéndole: “tu deseas honestidad en lo profundo de mi ser”  Si usted se esta mintiendo a si mismo con respecto a lo que desea, podrá hacer lo que le plazca, pensando que es lo que Dios quiere. Al ser honesto con sus esperanzas, sueños y deseos carnales, se le hará más fácil rendir esos deseos a los pies de la cruz y seguir a Dios. Dios ha prometido darles gozo a aquellos que se deleitan en Él.  Evalúe honestamente su corazón, y aprenderá a no buscar las cosas que le roban del gozo del Señor en su vida. 

  1. Desobedeciendo la Biblia, porque pienso que me perderé de algo…escapando o tratando de resolver mis problemas por medio del pecado.

Muchas veces cuando estoy en conflicto acerca de cual será la voluntad de Dios, es porque he estado deseando a que Él me oriente a hacer algo que yo quiero hacer, y que Él ya me ha dicho que es algo malo en Su Palabra.  Si ese es el caso, yo esperaría por mucho tiempo, porque Dios nunca hará eso.  Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre.  El comienzo del siglo 21 no ha hecho que cambie Su voluntad, y cuando yo decido obviar lo que El me esta diciendo en Su palabra deseando que haga una excepción conmigo dadas las circunstancias, estaré en conflicto, porque Dios nunca cambia de parecer sobre lo que ya ha dicho en Su palabra, no importa cuanto trate de convencerlo.

 

Cometo estos errores porque pienso que Sus leyes me niegan lo que yo deseo y necesito.    James Dobson ilustró este punto con una historia de un hamster que tenia por mascota.  Este hamster no comprendía que por su propio bien tenía que permanecer dentro de su jaula.  El  hamster quería escaparse intentándolo con todo lo que tenía, y todo el tiempo sin saber que el gato de Dobson esperaba abajo muy de acuerdo con que se saliera de la jaula.  Verá, tanto Dobson como el gato sabían algo que el hamster ignoraba.  La jaula no solo era un instrumento que le restringía de sus placeres.  Era un lugar seguro que Dobson le había proporcionado, protegiendo al hamster del gato que quería destruirlo. 

Así son las leyes de Dios.  Si yo pienso que las leyes de Dios me restringen y que me retienen de las mayores satisfacciones, Satanás, “el gato” me enviara a gente que me dirán “amen a eso” Satanás me quiere fuera de la voluntad y de la protección de Dios para poder destruirme.  Cuando en mi mente debato las leyes de Dios, oiré muchas otras voces que tomarán partido racionalizando el pecado.  Pero si me pongo a  oir esas voces de errores, entonces seré guiado por el mal camino, y luego cierro la puerta a las maravillosas bendiciones que el Señor tiene para mi vida, y abro puertas para que Satanás las destruya. 

Esto lo ha estado haciendo Satanás desde el principio del mundo.  Se acercó a Eva y la convenció de que tomara lo que quería, lo que Dios le había dicho que no podía tener.  Satanás sabia muy bien que las advertencias de Dios eran verdaderas –si ella tomaba del fruto, sufriría claramente muerte espiritual y separación de Dios.  El pecado nos separa de Dios y de Su perfecta voluntad para nuestras vidas.  Eso es lo que Satanás quiere hacer, y constantemente nos bombardeara con mensajes diseñados para que obtengamos lo que queremos, y no que busquemos lo que Dios nos proveerá. 

Cuando leemos Romanos 12, aprendemos que encontrar la voluntad de Dios requiere una total y completa sumisión a Sus mandamientos protectores.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Rom. 12:1-2 

¿Captó la fórmula progresiva de Dios para encontrar “Su perfecta voluntad” en este pasaje?  Primero nos presentamos nosotros mismos a Dios, ofreciendo nuestros cuerpos como sacrificios vivos a Dios.  Muchas veces estamos dispuestos a confiarle nuestra alma eterna, pero no estamos dispuestos a confiar en El con los asuntos de nuestro diario vivir. 

Le confiamos a Dios nuestra alma inmortal, porque con eso no hay competencia.  Sopesamos los horrores del infierno con la felicidad eterna en el paraíso, y decimos:  “Claro Señor, quiero alcanzar el cielo.  Toma mi alma.  Te confío mi eternidad” pero no confiamos en Él con nuestro aquí y ahora.  Rendimos nuestra alma pero no nuestros cuerpos.  Queremos tener el control en esta vida.  Dios, toma mi alma, le decimos, pero déjame decidir donde estará mi cuerpo, con quien estará, y adonde.  Déjame preparar mi propia agenda y seguir mis propios sueños en esta vida, y cuando se termine, mi alma te seguirá.  Pero Dios nos dice que para encontrar Su voluntad, primero tenemos que ofrecer nuestros cuerpos como sacrificios vivos.  Debemos cederle el control de nuestra vida en nuestro diario vivir.  Los primeros once capítulos de Romanos, hablan acerca de la misericordia de Dios, al prometernos el cielo para nuestras almas.  Romanos doce comienza con “por tanto”  En otras palabras Pablo esta diciendo, “ya que Dios ha sido tan abundantemente misericordioso para salvar tu alma, te ruego que también le entregues tu cuerpo.  Que sea El quien tome las riendas de tu vida” 

Segundo, después de presentar nuestros cuerpos a Dios para servirle, nos renovamos por medio de Su palabra.  Nos damos a nosotros mismos como un sacrificio, y Dios nos cambia de adentro hacia fuera.  Luego somos capaces de conocer y de hacer Su voluntad, porque nos hacemos obedientes a las cosas que Su palabra nos dice.  La voluntad de Dios me elude si me conformo a este mundo en vez de ser transformado por medio de Su palabra.  Así que aquí están los pasos para encontrar la voluntad de Dios para nuestras vidas: 

Paso 1: Nos presentamos a Dios

Paso 2: Dios nos transforma

Paso 3: Dios nos revela Su perfecta voluntad y si le obedecemos y creemos en Su fuerza y poder, entonces Él está agradado 

Sin embargo, si sostenemos una conversación con Dios en la cual nos justificamos y queremos que apoye nuestro pecado, nuestra conversación seria algo asi: 

Nosotros: “Dios, ¿puedo hacer esto?”

Dios: “no”

Nosotros: “Dios, ¿no puedo hacerlo?”

Dios: “no”

Nosotros: “¿puedo salir con él o ella?”

Dios: “no”

Nosotros: “Dios, ¿puedo ir allí?”

Dios: “no”

Nosotros:  “¡¡¡Dios nunca me habla!!!  ¿Por qué es que no puedo oir Su voz?!?  ¿Dónde esta?  ¡Le pregunto y le pregunto que es lo que quiere que haga, y no oigo que me responda!” 

Algunas veces cuando acusamos a Dios de guardar silencio, hablamos falsamente.  Por ejemplo, hace algunos años, una joven busco la orientación de Rebecca y mía.  Nos dijo que buscaba la dirección de Dios con respecto a que si debía continuar de novia con un inconverso, el cual la estaba tratando de convencer para que tuvieran relaciones sexuales.  Según ella Dios no le respondía, y que no sabía que hacer.  Pero la verdad es que no era así, pero como no le gustaba la respuesta de Dios, se convenció a si misma de que Dios no le hablaba.  Dios ya le había hablado claramente en Su palabra (2 Cor. 6:14, Hechos 15:29 y otros).  Ella racionalizaba su desobediencia calumniando a Dios al decir que El se negaba a revelarle Su voluntad para su vida.  Recuerde, Dios nunca se repite.  Si algún asunto tiene una clara dirección en Su palabra, entonces usted es responsable de saberlo y de obedecerlo.  Lo más probable es que Dios no le repita lo que ya dice en Su palabra. 

Hermanos y hermanas, tengan cuidado en no hacer lo que esta joven hizo.  Escudriñe la Biblia.  Nunca acuse a Dios de guardar silencio en algún asunto sobre el cual El ya hablo.  Ignorar Su voluntad es usualmente una enfermedad auto impuesta que nosotros mismos nos damos porque creemos que significa que no somos responsables de obedecer sus mandamientos, aunque no los sepamos.  (vea Levítico 5:17 y verá que se le abrirán los ojos sobre este asunto). 

Aquí hay algunas de las cosas que ciertamente Dios nos dice que son Su voluntad para nuestras vidas: 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que creamos en El y que confiemos en Cristo como nuestro Salvador y que lo hagamos Señor de todas las áreas de nuestra vida, por completo, rindiéndonos a El.  Si yo tan solo le rindo aquellas áreas con las que me siento cómodo entregándoselas, realmente no habré hecho de El mi Señor.

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que una vez que hemos encontrado a Cristo, que no continuemos viviendo de la misma manera.  “vete y no peques mas” dijo Jesús.  Y primera de Juan 2 dice:  “hijos míos, estas cosas les digo para que no pequen más”  Es la voluntad de Dios que seamos libres del pecado, no libres para pecar.

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que nos amemos los unos a los otros.  “esto os mando: que os améis los unos a los otros” dijo Jesús.  También dijo Jesús, que así como nuestro Padre nos perdona nuestros pecados nosotros también debemos de perdonar a aquellos que han pecado contra nosotros.  ¡Perdonar no es opcional!  Una vez más le voy a pedir que deje de leer y que tome su Biblia y lea Mateo 6:14-15  ¿Ve lo que dice?  Esto es amor verdadero –otra vez le digo, ¡esto es amor verdadero!

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que seamos honestos.  “no darás falso testimonio” dice la Biblia, y otra vez Dios dice “yo odio y aborrezco la mentira” (Salmo 119:163), nuevamente Dios nos dice: “el hombre justo odia la mentira” (Prov 13:5) y nuevamente: “no mintáis mas” (Efes 4:25) y también “no mientan los unos a los otros” (Col 3:9)  Mentir es algo que los cristianos hacen en algún momento dado.  Inventamos excusas o mentimos para librarnos de tener que hacer algo o de ir a algún lado.

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que seamos testigos de Cristo.  “Ustedes me serán testigos” dijo Jesús (Hechos 1:8).  También “venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres” y le dijo a Sus discípulos:  “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Marcos 16:15)  ¡Esto es un mandato!

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que no tengamos relaciones sexuales fuera del matrimonio.  “no cometerás adulterio” (Éxodo 20), y también “porque esta es la voluntad de Dios: tu santificación, que te abstengas de inmoralidades sexuales” (1Tes. 4:3), y también “a los fornicarios y adúlteros Dios los juzgará” (Hebreos 13:4) y también “el cuerpo no es para inmoralidades sexuales sino para el Señor…o acaso no sabéis que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros…y que no os pertenece?” (1 Cor 6:13,19)

 

  1. Sabemos con certeza que es la voluntad de Dios que no profanemos ni lo deshonremos con nuestras palabras “no tomaras el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no lo tomará como inocente al que use Su nombre en vano” (Éxodo 20:15,17)

 

  1. Sabemos que es la voluntad de Dios que no tomemos nada que no es nuestro con derecho o aún ni siquiera querer tomar algo que no es por derecho nuestro.  “No robarás..No codiciarás”  (Éxodo 20:15,17)

 

Si estudio la voluntad de Dios, rápidamente encontrare Su voluntad en estos y otros asuntos que El nos ha dejado abundantemente en claro para todos y cada uno de nosotros en Su palabra.  Estos mandamientos de Dios me han sido dados para protegerme y para que me traigan vida en abundancia en la mayor medida posible.  Estos mandamientos son porque Dios me ama.  Satanás quiere que obvie los mandamientos de Dios y que sufra las consecuencias porque me odia.

 

  1. Por escuchar malos consejos de personas que no conocen la voluntad de Dios

 

Muchos que se llaman a si mismos profetas hablan para obtener algún provecho, admiración, popularidad y dinero.  El Salmo 1 nos dice que la persona que será bendecida por Dios es aquella que “no anda en consejo de malos”.  Esto significa, que para obtener las bendiciones de Dios, no debo prestarle oído a aquellos que no estiman la voluntad de Dios.  El inconverso o aquel que pasa muy poco tiempo en oración o leyendo la Biblia, no estará equipado para dirigirme a mi, o cualquier otra persona en el camino correcto.  El mismo Salmo dice que será bendito “Aquel cuyo deleite esta en la ley de Dios…día y noche”.

 

Obedece a Dios en lo general para poder escuchar a Dios hablarte en lo específico.

 

Recuerde el Salmo 68:18, nos dice que si estamos involucrados activamente en el pecado, “Dios no nos oirá”  Por eso es que es tan importante que vivamos nuestras vidas en obediencia a los mandamientos generales de Dios.

 

Algunas veces el encontrar la voluntad de Dios en asuntos específicos requiere obedecerlo a El en las otras cosas más generales, aun cuando El nos mande a hacer algo totalmente opuesto a lo que queremos.  ¿Recuerda la historia del Apóstol Felipe y de como llevo al eunuco de Etiopía a Cristo? Primero usted tiene que entender que Felipe amaba predicar el evangelio, y eso es lo que Hechos 8:25 nos dice que Felipe hacía, con mucho éxito, en Samaria.

 

Pero luego Dios le dijo a Felipe por medio de un ángel, “levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto”.  Sin ninguna explicación.  Si usted fuera Felipe, ¿Qué hubiera pensado?  ¿Se habría quejado usted de la orden de Dios?  “Pero Dios, aquí todo esta yendo tan bien” es lo que cualquier cristiano habría protestado.  “Mi evangelismo esta dando frutos, ¿quieres que me vaya de aquí, y de toda esta comodidad para que me vaya al desierto?  Allá no hay nadie, Señor, ¡por favor!”  Usted rápidamente concluiría con que en realidad no ha escuchado la voz de Dios.

 

Pero eso no fue lo que hizo Felipe.  El obedeció a Dios y se fue al camino en el desierto, entre Jerusalén y Gaza.  Estando allí, vio un carruaje, y escucho el mandato específico de la voz de Dios:  “acércate y júntate a ese carro”  y cuando Felipe lo hizo, se encontró con que el eunuco estaba que reventaba de listo para recibir a Cristo tan pronto como escucho a Felipe quien le hablo y le dijo exactamente quien era Jesucristo en las escrituras.

 

Algunas veces no sabemos que es lo que Dios específicamente quiere que hagamos porque no hacemos lo que nosotros sabemos que El quiere en lo general.  Tenemos, al igual que Felipe, que obedecer sus mandamientos generales (ir al camino en el desierto) para  poder así escuchar la voz de Dios en los comandos específicos (acércate y júntate a ese carro).  Si usted no oye la voz de Dios en asuntos específicos, quizás es porque Él está esperando a que usted tome el camino por el cual El le mando ir.  Quizás se deba a que usted esta en el camino equivocado, por desobediencia en los mandamientos generales.

 

¿Quiere usted saber cual es la elección de Dios para su pareja?  Empiece por un compromiso de escuchar Sus mandatos generales acerca del matrimonio.  (usted deberá abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se case;  debe casarse con un cristiano

seguidor de Jesucristo, deberá permanecer casado y serle fiel durante toda la vida, etc).  Su obediencia en lo general le dispondrá a escuchar la voz de Dios en lo especifico.

 

¿Quiere saber que carrera escoger?  Empiece por un compromiso de obedecer los mandatos generales de Dios con respecto al trabajo.  Trabajar duro; desempeñarse con  prácticas de trabajo honestas; deberá ser un trabajo que tenga moral y que Le honre, y que le permita a usted asistir a su iglesia para adorarlo a El y tiempo para su ministerio, etc.  Su obediencia en lo general le dispondrá para escuchar Su voz en lo especifico.

 

¿Quiere saber en que iglesia congregarse? Empiece por un compromiso de obedecer los mandatos generales de Dios. No dejéis de congregaros en unidad, en unión con el Espíritu.  Busque una iglesia que esté cumpliendo la Gran Comisión, que promueva el amor entre los unos y los otros, el perdón, y las buenas obras.  Asista a una iglesia donde Dios este trabajando y donde usted sea invitado a ser parte de la familia de Dios.

 

Su obediencia en lo general le prepara para escuchar la voz de Dios en lo específico.

 

¡Usted tiene que conocer la autoridad de la voz!

 

No es coincidencia que la raíz de la palabra “autoridad” es “autor”.  La autoridad sobre algo solamente puede ser ejercida por el autor, o por cualquiera que le haya sido delegada la responsabilidad.  Cualquier autoridad delegada por el hombre al hombre no es autoridad legitima.  La autoridad legitima siempre tendrá a Dios como su fuente.  Es por eso que solo obedecemos a los hombres –aún las autoridades humanas o gubernamentales- mientras sus ordenes no contradigan los mandamientos de Dios en Su palabra.

 

En Juan 10, Jesús nos da una bella enseñanza de cómo escuchar Su voz cuando estamos en comunión con El.  Como reconocer Su voz como la voz de autoridad.  Jesús dijo:  “Yo soy el buen pastor.  El buen pastor da su vida por las ovejas…Yo soy el buen pastor; y Yo conozco a mis ovejas, y ellas me conocen.  Así como el Padre me conoce, Yo conozco al Padre. Y yo pongo mi vida por mis ovejas…Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”  (Juan 10:11, 12-15,27)

 

Primero que nada, yo veo el concepto de Jesús y el de conocernos el uno a los otros.  Eso va más allá de “conocer al Señor” que nos da salvación, porque Jesús solamente esta hablando de los salvos cuando se refiere a “Sus ovejas”.  Cuando la Biblia nos habla acerca de conocer a alguien, se refiere al conocimiento más íntimo de ellos.  Por ejemplo, habla de un hombre “que conoce a su esposa” y de los dos concibiendo a un hijo como resultado.  Esto que nos habla Jesús de “conocerse el uno al otro” es tan íntimo como el matrimonio esta diseñado a ser.  Para obtener ese nivel de profundidad en una relación se requiere confianza, compromiso, devoción, sacrificio, tiempo invertido y amor incondicional.  Jesús le ama a usted de manera incondicional y con devoción.  El demostró Su amor en el gran sacrificio que El hizo por usted.  Pero, ¿tiene usted el mismo amor y devoción que se requiere para la intimidad con Dios? ¿O es su amor y devoción por Él condicional?  ¿Desea usted alabarlo y amarlo aún cuando las cosas le salgan mal?  ¿Le tiene devoción aún cuando esta muy ocupado?  Su compromiso por El, ¿se tambalea cuando tiene que hacer algún sacrificio?  ¿Niega públicamente su devoción a El?

 

Si verdaderamente desea escuchar la voz de Dios, y no esta jugando con esto de querer escucharlo, entonces deberá estar dispuesto a desarrollar una intimidad con Dios.  Para que eso ocurra, cualquier cosa que actualmente se lo impida tendrá que irse.  Su agenda tendrá que cambiar.  Sus prioridades tendrán que cambiar.  No espere escuchar la voz de Dios cuando usted no este dispuesto a amarlo lo suficiente como para sentarse y hablar con El por el tiempo que sea que le tome aprender a reconocer el inconfundible sonido de Su voz.  No juegue con Dios.  Esto de tener una intimidad con Cristo lo tendrá que tomar muy en serio si es que verdaderamente desea escucharlo.

 

Ahora mismo tómese un tiempo para orar, ore y medite antes de continuar leyendo.  Pídale al Señor que le enseñe como amarlo a El y a confiar en El todavía más, para que tenga ese “conocimiento” especial, entre usted y su Salvador.  Luego continúe leyendo.

 

Una vez que desarrollamos ese nivel de conocimiento en nuestra relación con Cristo, Jesús nos dice en Juan 10:27 que dos cosas ocurrirán:

 

Primero:  escucharemos Su voz.  Esta promesa no es un “talvez”, ni “quizás”, ni “podría se”, ni “quien sabe”, tampoco “ojala”, ni “a lo mejor”.  El nos dice que oiremos Su voz.

 

Segundo:  lo seguiremos a El.  No solo lo vamos a conocer, sino que HAREMOS la voluntad de Cristo.  Tampoco aquí hay ningún “talvez”.  Solo una declaración. Cuando Jesús y usted se conozcan íntimamente, usted OIRA Su voz, y le obedecerá. -PUNTO.

 

Otra clave:

 

Otra clave para construir nuestra confianza en Dios, para encontrar Su sabiduría y guía, es recordando nuestro historial con El.  Cuando usted se da cuenta de que Dios se ha ganado su confianza con Su fidelidad en el pasado, su confianza en El crecerá.  ¿Puede Dios confiar y depender en usted, o acaso es usted un recluta escurridizo?

 

Dios nos salvó, y si miramos nuestras vidas en retrospectiva, veremos que es solo una de las muchas cosas milagrosas que El ha hecho por nosotros.  El se ha ganado nuestra confianza.  Debemos de confiar en El totalmente – con todo.  Su voluntad es perfecta, y El nos ama demasiado como para negarnos lo que es verdaderamente bueno para nosotros. 

 

Dios nos ama más allá de nuestra capacidad de comprenderlo.  El desea satisfacer  nuestras necesidades, y Él es el único que puede hacerlo.

 

Obteniendo Guía Divina

 

Debido a que Él es La guía Perfecta, usted puede “confiar en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas (Prov 3:5-6).

 

Centre su pensamiento en Dios.  Eso significa comprometerse a nunca dejar que una “corazonada” o un “deseo” ocupe un lugar por encima de la voluntad expresa de Dios.  Significa nunca permitir que su percepción emocional se convierta en su verdad – Jesús es la verdad.  Significa no tomar decisiones sin Dios.  También significa nunca dejar de actuar cuando Dios ha hablado.  Significa no adelantarse a Dios, y nunca quedarse atrás.  Significa nunca dejar que su conocimiento intelectual sea su fuente de sabiduría, sino “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”

(2 Cor 10:5).  Significa estar dispuesto a confiar y obedecer, aun cuando Sus mandatos no hagan sentido ni en nuestro corazón ni en la mente.  La paz por confiar en Dios, puede que le venga hasta DESPUÉS de que usted se haya dispuesto a obedecerlo a El.  Esto es porque Dios no esta obligado a darnos explicaciones, solamente a guiarnos. Nuestra responsabilidad  de obedecerlo es igual de grande aunque no comprendamos porque El nos está dirigiendo en cierta manera, y cuando lo comprendemos.

 

Estudie la palabra de Dios, acérquese a El con fe, confíe en que El le dará sabiduría y que le revelará Sus planes perfectos para su vida con amor.  Todo esto debe ser parte de nuestras oraciones.  Pero, este dispuesto a obedecer lo que Él le diga en respuesta a sus oraciones, aun cuando no sea lo que usted quería oír o hacer.  No cuesta obedecer la voluntad de Dios tanto como desobedecerla.  Desobedecer Sus órdenes siempre nos dañara, SIEMPRE.

 

Si confía y obedece, la voluntad de Dios para su vida no lo eludirá.  Si vive de esta manera, usted se regocijara cuando coseche los beneficios del gran privilegio de estar en el centro de los planes de Dios para su vida.

 

Recuerde:

 

¡El Creador del universo tiene grandes planes para cada área de su vida.  Obedézcalo a El y prosperará!

   

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Guerreros de la Cosecha, 2004

 

 

 
 
 
   
   
     
   
 
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