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Volúmen 3 Edición 5 |
Mayo, 2004 |
Victoria sobre el Miedo
El miedo es una de las armas más grandes de
Satanás. Más personas han sido destruídas
por el miedo más que por cualquier otra cosa
en esta vida. Cualquiera que quiera tener
éxito de cualquier manera, tiene que superar
el problema del miedo. Esto es cierto ya
sea que usted esté en el mundo, or en el
reino de Dios. Tomar riesgos siempre
implica el miedo, nada puede lograrse sin
tomar riesgos. El miedo es una emoción dada
por Dios. Dios puso la habilidad de sentir
miedo en nosotros cuando Él nos creó.
Algunos tipos de miedo son buenos. Por
ejemplo, la Palabra de Dios sice, “El
principio de la sabiduría es el temor a
Jehová” (Proverbios 1:7) El miedo nos ayuda
a evitar el peligro, por ejemplo. Le
enseñamos a nuestros hijos a “que miren a
los dos lados” antes de cruzar la calle.
Queremos que tengan un temor saludable de
ser atropellados por un carro. Pero,
demasiadas veces el miedo nos detiene de
hacer las cosas que Dios quiere que
hagamos. El miedo es el enemigo de la
fe. Todo lo que la fe envuelve es el
tomar riesgos, confiando que Dios hará lo
que Él dice. Es imposible agradar a Dios
sin fe. La palabra de Dios tiene mucho que
decir acerca del miedo. Miremos primero lo
que Dios dice acerca del miedo, y luego
veremos como lidiar con el.
“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues,
levántate y pasa este Jordán, tú y todo este
pueblo, a la tierra que yo les doy...
6Esfuérzate y sé valiente;
porque tú repartirás a este pueblo por
heredad la tierra de la cual juré a sus
padres que la daría a ellos. 7Solamente
esfuérzate y sé muy valiente, para
cuidar de hacer conforme a toda la ley que
mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de
ella ni a diestra ni a siniestra, para que
seas prosperado en todas las cosas que
emprendas. 9Mira que te mando que
te esfuerces y seas valiente; no
temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios
estará contigo en dondequiera que vayas”
Josué 1:2-9
Si alguna vez alguien tuvo un buen motivo
para tener miedo, ese era Josué. Por años,
Josué trabajó bajo el liderazgo de Moisés.
Ahora, de una vez, Josué ya no tenía a
Moisés para consultarlo. ¡Josué era
responsable de más de un millón de
personas! Él tenía que guiarlos a la tierra
prometida, pero eso no sería fácil. Mire,
¡cada hombre, mujer y niño en esa tierra
adoraba directamente y servía a espíritus
demoníacos! La brujería más poderosa de hoy
en día probablemente no se compara con lo
que estas personas practicaban. Por eso fue
que El Señor exigió que toda la población de
la tierra muriera. “Su iniquidad ha sido
completa” No había esperanza para ellos.
Pero poseían armas y ejércitos mucho más
superiores que los que Josué tenía
disponible.
En este primer capítulo de Josué, Dios le
da el plan de como ser victorioso. Me he
dado cuenta, al leer la Biblia, que Dios
raramente repite lo que dice, y cuando lo
hace más vale que nos sentemos y prestemos
atención. Aquí, en apenas 9 versículos,
Dios directamente repite lo que dice tres
veces. “Esfuérzate y se valiente” ¿Qué es
valor, al fin y al cabo? Si tiene valor,
¿Significa que nunca tiene miedo? NO.
¡Tener valor quiere decir operar a pesar del
miedo! El Diccionario Webster define el
valor como: “Fuerza mental o moral para
aventurarse, perseverar y enfrentar el
peligro, miedo o dificultad”
¡La clave completa para el éxito de Josué
tenía que encontrarse en su habilidad para
manejar el miedo!
Si Josué se hubiera rendido al miedo, él y
toda la nación de Israel hubieran sido
derrotados. ¿Lo ha llamado Dios a que se
levante y haga algo para Él? Él lo ha hecho
en la vida de muchas personas, pero ellos se
han quedado en casa esperando a que Dios
provea todo con anticipación. Quieren
permanecer cómodos. Quieren que Dios les de
un millón de dólares para comenzar. ¡Dios
no trabaja así! La primera batalla que
Josué enfrentó fue contra Jericó, que era
una ciudad y ejército mucho más fuerte de lo
que Josué tenía. No tengo ninguna duda de
que los demonios estaban ocupados poniendo
todo tipo de pensamientos en la mente de
Josué. “¡No puede derribar esa ciudad!
Mira que altas son sus murallas. ¡Mira lo
gruesas que son! ¿Quién eres tu para creer
que puedes ganar en contra de esa ciudad con
tu pequeño ejército?” Josué tuvo que pelear
con estos pensamientos y pararse en la
palabra que Dios le había dado. “Nadie te
podrá hacer frente...” (Josué 1:5)
Interesantemente, Dios mismo uso al miedo
como un arma en contra de la gente en
Jericó. Mire lo que la prostituta Rahab le
dijo a los espías que fueron a Jericó: “Sé
que Jehová os ha dado esta tierra; porque el
temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y
todos los moradores del país ya han
desmayado por causa de vosotros.” (Jos 2:9)
Permitir que el miedo lo domine es el primer
paso a la derrota.
Jesús también habló acerca del miedo. Aquí
están apenas unas pocas cosas que Él dijo
mientras estaba aquí en la tierra.
“El discípulo no es más que su maestro, ni
el siervo más que su señor. 25Bástale
al discípulo ser como su maestro, y al
siervo como su señor. Si al padre de familia
llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su
casa? 26Así que, no los temáis;
porque nada hay encubierto, que no haya de
ser manifestado; ni oculto, que no haya de
saberse. 27Lo que os digo en
tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís
al oído, proclamadlo desde las azoteas.
28Y no temáis a los que matan el
cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed
más bien a aquel que puede destruir el alma
y el cuerpo en el infierno. 29¿No
se venden dos pajarillos por un cuarto? Con
todo, ni uno de ellos cae a tierra sin
vuestro Padre. 30Pues aun
vuestros cabellos están todos contados.
31Así que, no temáis; más valéis
vosotros que muchos pajarillos.” Mateo
10:24-31
“Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía,
dijo al principal de la sinagoga: No temas,
cree solamente.” Marcos 5:36
“No temáis, manada pequeña, porque a
vuestro Padre le ha placido daros el reino.”
Lucas 12:32
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la
doy como el mundo la da. No se turbe vuestro
corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27
Claramente,
Jesús entendía que todos nos enfrentamos con
el miedo, pero también nos dijo que no
teníamos que permitir que nos controlara.
Las palabras finales acerca del miedo están
en el libro de Apocalipsis. Estas
escrituras le muestran sin ninguna duda que
tan serio es este tema para Dios.
“No
temas en nada lo que vas a padecer. He aquí,
el diablo echará a algunos de vosotros en la
cárcel, para que seáis probados, y tendréis
tribulación por diez días. Sé fiel hasta la
muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Apocalipsis 2:10
“ El que venciere será vestido de vestiduras
blancas; y no borraré su nombre del libro de
la vida, y confesaré su nombre delante de mi
Padre, y delante de sus ángeles.” Apocalipsis
3:5
El
miedo no nos permite vencer. Si permitimos
que el miedo nos controle, no obedeceremos a
Dios. Si no obedecemos y vencemos, entonces
Jesús nos dice claramente que Él no borrará
nuestro nombre del Libro de la Vida, iremos
al cielo. Si no está en el Libro de la
Vida, entonces pasaremos una eternidad en el
infierno.
NOTA: Lidiar con el miedo no es una
opción, es un requisito si queremos
ir al cielo.
Eso es exactamente lo que Jesús dijo en
Apocalipsis 3:5 que citamos arriba.
Veamos otra escritura:
“El que venciere heredará todas las cosas, y
yo seré su Dios, y él será mi hijo. 8Pero
los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los
mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda.”
Apocalipsis 21:7-8
El
versículo 8 hace una lista de aquellos que
no entrarán al cielo. ¿Cuál es el punto
número uno en la lista? ¡Los cobardes!
Cobardes son las personas que permiten que
el miedo controle sus acciones. ¡Es
interesante que los cobardos son mencionados
aún antes que los asesinos! Es obvio que
Dios no puede soportar a un cobarde. Así
que no se engañe a si mismo creyendo que
Dios “entenderá” su debilidad, de que usted
simplemente “no puede controlar su miedo”.
Dios no “entiende” su negación a lidiar con
su miedo. Él la condena. ¿Por qué? Porque
Jesús pagó el precio de sus temores en la
cruz. Usted PUEDE controlar su miedo,
porque Dios desea ayudarle a hacerlo.
NOTE: “Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece” Filipenses 4:13
Como tratar con el
Miedo
Hay dos manera diferentes de temor: temor
natural humano, y miedo demoníaco. Por
favor recuerdo, los espíritus demoníacos
pueden, desde fuera de usted, inyectarle
temor. Lo pueden hacer en una fracción de
segundo. Puede tener paz un momento, ¡y un
instante más tarde estar consumido por
temor! Usualmente, el miedo demoníaco es
irracional y fuera de proporción a lo que
sucede. Por ejemplo, a veces las personas
se despiertan en la noche con un sudor frío,
en terror total. Ese es miedo demoníaco.
Tal vez usted tenga que salir de la casa por
algún motivo después que oscurece.
Repentinamente, está envuelto en temos. Sin
ser amenazado directamente por alguien o
algo, no tiene motivo por el cual tener
miedo. Una vez más, este es un ejemplo de
miedo demoníaco.
El temor demoníaco es el tipo de temor con
el cual es más fácil lidiar. Simplemente
reprendalo en el nombre de Jesús.
Recuerde Lucas 10:19 y Marcos 16:17. Usted
tiene completa autoridad sobre el miedo
demoníaco en el nombre de Jesús.
Simplemente abra su boca y hable en voz alta
y diga: “¡Miedo! ¡Quítate de mi ahora mismo
en el nombre de Jesús! ¡Sal de aquí y
alejate de mi! No te voy a tener. Temor,
¡sal en el nombre de Jesús!” Tal vez tenga
que repetir estas frases más de una vez,
pero tiene que dirigirse al temor
directamente y mandarle a que lo deje en el
nombre de Jesús. Ejercite toda su
voluntad en contra de él al reprenderlo, y
tendrá victoria sobre el. Vuelva su mente a
la escritura y las promesas de Dios para
usted.
El temor natural humano es algo muy
diferente para tartar. Yo, Rebecca, nací en
una familia que estaba completamente
controlada por el miedo. El padre de mi
padre murió cuando él apenas tenía 17 años.
Habían cinco hijos en su familia. Vivían en
una granja, y su padre había puesto una
hipoteca muy grande en la granja para
comprar un tractor y maquinaria, ya que los
tractores apenas se habían vueltos
ampliamente disponibles. Muy poco después
de la muerte de su padre, vino la gran
depresión de la década de 1920. Mi padre
tenía tres trabajos para que la granja
siguiera en pie y alimentar a la familia.
Su temor constante era que perderían todo y
morirían de hambre. Mi padre nunca superó
ese temor. Nunca se metió en deudas ni en
nada después de eso, ni nunca tomó ningún
riesgo o algo parecido.
Mi madre, del mismo modo, vino de una
familia llena de temor. Tenía miedo casi de
todo. Crecí rodeada por el temor.
El grupo religioso en el que crecí usaba el
temor como una herramienta para mantener a
todos en línea y obedientes a las reglas del
grupo. Nos dijeron que si alguna vez
dejabamos el grupo, perderíamos nuestra
salvación y estaríamos condenados al
infierno. Estabamos atados por tantas
reglas y leyes ridículas que eran
constantemente cambiadas al antojo del los
líderes del grupo. Yo obedecí las reglas al
crecer porque amaba a mis padres y no quería
causarles dolor o problemas. Nunca me dí
cuenta cuanto miedo había en mi vida hasta
que me salí del grupo la primera vez cuando
tenía 26 años y me había ido de casa para ir
a la escuela médica. Después de que hice a
Jesús el Señor de mi vida, una de la
primeras cosas con las que Él empezó a
lidiar fue mi temor.
Al empezar a crecer en el Señor y aprender a
escucharlo hablarme, el Espíritu Santo fue
rápido para mostrarme que si desobedecía al
Señor porque tenía miedo de hacer algo,
¡había negado a Cristo! Rápidamente aprendí
a salir y hacer cosas sola, aprendiendo a
confiar en Dios para protegerme. Pero el
trato final de Dios con el temor en mi vida
no vino sino hasta muchos años más tarde.
La lección final vino un año después de que
Daniel y yo nos casamos. Escribí acerca de
esto en Maldiciones sin Quebranta, Y
De Pie Sobre La Roca. La familia de
Daniel se levantó en contra nuestra y acuso
a Daniel de crímenes que el no cometió. En
una noche perdimos todo lo que teníamos,
nuestra casa, todas nuestras pertenencias,
nuestros vehículos y nuestras finanzas. No
nos quedó nada sino la ropa en nuestras
espaldas y el vehículo que estabamos
manejando. Muy poco después de eso Daniel
fue arrestado y tirado en prisión. Habíamos
intercambiado nuestro carro por una pequeña
casa de motor remendada que tenía goteras
cuando llovía. Ese era mi hogar, así como
estaba. Fue una època muy terrible en mi
vida. Mi amado esposo había sido llevado de
mi lado y yo no podía verlo sino una vez a
la semana, y a través de un vidrio. ¡Ni
siquiera lo podía tocar!
Cada amistad que teníamos se había vuelto en
contra nuestra excepto por una pareja.
Vivía en un estado de puro terror. No creía
que algún día estaría de vuelta con él. Al
poco tiempo, fue transferido de la prisión
de la ciudad donde estabamos a otra
prisión. Los oficiales de la prisión no me
decían a dónde había sido transferido. Tuve
que esperar varios días hasta que Daniel
pudo conseguir un teléfono y llamar a
nuestros amigos. Me fui en la pequeña casa
móbil, sola, y manejé a través de todo
Estados Unidos hacia donde Daniel estaba.
Tan pronto como conseguí un abogado que
empezó a investigar, Daniel fue transferido
de esa prisión a otra en el lado opuesto del
país. Una vez más los oficiales me dijeron
que había sido transferido, pero no me
decían a dónde. Tuve que esperar casi una
semana antes de que Daniel pudiera conseguir
hablar por teléfono. Esto pasó vez tras vez
por 40 días. ¡No tengo palabras para
describir el terror, el desánimo y la agonía
de esos días! Perdí 40 libras en esos 40
días, así de estresante era. Fue cerca del
final de ese período cuando el Señor trató
conmigo en el tema del temor.
Manejaba a través de las Montañas Rocosas
una noche cuando tome un mal cruce y me
perdí. Estaba oscuro y llovía y no podía
encontrar las señales de la carretera.
Parecía que al mismo tiempo estaba en medio
de la nada sin una idea de que dirección
tomar. A media noche, el viento se había
vuelto tan severo que sabía que no era
seguro manejar más. Una casa de motor no es
segura cuando hay fuertes vientos. Si el
viento la golpea lateralmente, puede muy
fácilmente darse vuelta. Encontré un
espacio y me estacioné a un lado de la
carretera. Tenía que cambiar la orientación
de la casa cada media hora para mantenerla
de frente al viento. Según el viento
cambiaba de dirección, se movía severamente,
y tenía miedo de que se iba a dar vuelta.
Toqué fondo esa noche. En desesperación
clamé al Señor, “Padre, por favor, ¿Qué
quieres que aprenda de todo esto?” Verá, yo
sabía muy bien en ese entonces de que si
usted está en un valle, la manera más rápida
de salir es aprender las lecciones que Dios
quiere que aprenda en ese valle. Admito con
libertad, quería salir de la situación en la
que estaba. Mis motivos para esa oración
eran puramente egoístas, pero Dios en su
gracia me contestó de todos modos.
Su respuesta fue rápida y clara. “¡Tu temor
a Mi es pecado!”
Me quedé sorprendia. Cuando pensé al
respecto, no entendí. Repliqué, “Pero
Señor, Tu palabra dice que el temor a Dios
es el principio de la sabiduría. No
entiendo.” (Proverbios 1:7)
“Tú no me temes de esa manera. Esa
escritura quiere decir un temor reverencial
a Mi. Tú tienes miedo de lo que Yo pueda
permitir que suceda en tu vida,” fue Su
respuesta.
La respuesta de Dios fue tan directa y
cierta, que abrió las puertas de mis
emociones. Siempre he creído en ser honesta
con Dios porque Él sabe como nos sentimos de
todos modos. No podemos ocultar nada de
Él. Estaba tan indispuesta que empecé a
gritar:
“¿Miedo? ¡¡Miedo!! ¡¡Claro que sí!! ¡Y
con mucha razón si puedo añadir! ¡¡¡Sólo
mira lo que Tú ya has permitido que
venga a mi vida!!!”
Empecé a caminar de un lado hacia el otro
en la casa de motor, llorando. Pero todo lo
que Dios diría era, “Tu temor es pecado.”
Finalmente me calmé y dije, “Esta bien,
Señor, yo sé que Tú nunca mientes, si Tú
dices que es pecado, entonces es pecado.
Pero por favor, dime, ¿Cómo puedo lidiar con
este temor? ¿Cuál es la cura para mi
miedo?
El Señor me contestó con una palabra:
“CONFIA......Confía que tengo una razón lo
suficientemente buena para lo que he
permitido que suceda en tu vida, aún si
nunca sabes cuál es esa razón.”
Pensé en eso por un tiempo. No quería
aceptar lo que Dios había permitido en mi
vida porque era más doloroso de lo que yo
creía poder soportar. Sin embargo, no había
escape en esta situación. Tenía que
atravesarla de algún modo. Finalmente, con
un profundo suspiro tomé una decisión.
“Está bien Señor, acepto eso. Ahora hago
una decisión en mi libre albedrío de confiar
en Ti en esta situación. Confío que tu
razón es lo suficientemente buena, confío en
ti con toda mi mente y corazón. Pero,
Señor, tengo que ser honesta, ¡mi estómago
confía en Ti! Está hecho nudos, y no puedo
controlar a mi estómago haga lo que haga.
¿Cómo puede ser controlado este miedo
natural humano?”
“Esa clase de temor puede ser detenido solo
si hago una obra puramente sobrenatural en
tu vida. Cuando cualquier ser humano está
en circunstancias de tortura o de peligro de
muerte, la única manera en la que pueden
estar completamente sin temor es si hago una
obra sobrenatural en sus vidas,” Contestó.
“Entonces,” pregunté, “¿Harías esto por mi,
Señor?”
“No, no lo hare,” fue la respuesta.
“¿Pero por qué no?” Pregunté, frustrada.
“Porque no tienes la suficiente confianza,”
fue Su pronta respuesta.
Me estaba frustrando bastante para este
entonces. “Pero Señor, he decidido confiar
en Ti con toda mi mente y corazón. No puedo
hacer más que eso.”
“Aún no confías en Mi lo suficiente,” fue la
firme respuesta.
“¿Pero cómo puedo ganar la suficiente
confianza para que tú hagas esta obra
sobrenatural en mi vida?” pregunté.
“Solo hay un camino – ¡en el fuego! Voy a
permitir que camines por el fuego vez tras
vez. Cada vez tu confianza crecerá. Te
dejaré caminar por el fuego una vez más y
más hasta que puedas caminar a través de
llamas literalmente y no te tocarán.”
¡Eso no era lo que yo quería oir! “Oh
Señor,” exclamé, “En verdad espero que esa
no era una palabra de profecía, me habré
muerto de un ataque al corazón mucho antes
de que eso suceda!”
“Mi punto exactamente,” contestó el Señor.
“Estoy determinado a que tu confianza
crezca, y cuando lo haga tu temor
disminuirá. Yo SE lo que estoy haciendo en
tu vida.”
Ese fue el final de la comunicación de el
Señor conmigo en ese momento. Estaba
insatisfecha, pero sabía que no tenía opción
sino inclinar mi cabeza, aceptar la voluntad
de Dios, y caminar en el valle lo mejor que
podía. La escritura que pasaba por mi mente
en esos días era:
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de
Dios, para que él os exalte cuando fuere
tiempo;. . .”
1 Pedro 5:6
Aprendí una lección vital esa noche.
Algunos de ustedes leyendo esta carta están
atravesando el fuego en este momento. Tal
vez Dios está permitiendolo para que su
confianza en Él crezca. No se desanime,
Dios ESTÁ en control de su vida. No olvide
la última parte del versículo que acabo de
citar:
“ . . . echando toda vuestra ansiedad sobre
él, porque él tiene cuidado de vosotros.”
1 Pedro 5:7
Dios quiere levanter un ejército de
guerreros para hacer grandes proezas en
estos últimos y difíciles días. ¿Quiere ser
parte de ese ejército? Entonces tiene que
aprender a controlar el miedo. Su confianza
en Dios tiene que crecer más y más. ¿Por
qué? Porque “las grandes proezas” ¡sólo se
logran bajo las más difíciles
circunstancias! No en los tiempos buenos.
La próxima vez que tenga miedo, primero
reprénda cualquier espíritu demoníaco
intentándo poner miedo en usted en el nombre
de Jesús, y luego haga una decisión
consciente de confiar en Dios!
“Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me
devoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.
2 Todo el
día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelean contra mí
con soberbia.
3 En el
día que temo,
Yo en ti confío.
4 En Dios
alabaré su palabra;
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
Salmos 56:1-4
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