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Boletín
Mensual
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Volúmen 4 Edición 9 |
Julio 2005 |
Volumen
4 Edición 9
Guerreando por la cosecha
Julio 2005
Victoria sobre el Enojo y Temperamento
Daniel ha estado muy enfermo
con la Fiebre de Las Montañas Rocosas, así
que interrumpiremos la serie de lo dones del
Espíritu Santo por un mes más o menos.
Frecuentemente hablo acerca del enojo en mis
seminarios, pero el Señor me habló
recientemente y me dijo que necesitaba
escribir acerca de ello en un boletín ya que
hay muchos lectores que nunca pueden asistir
a mis seminarios.
La ira en un problema de
rápido crecimiento alrededor del mundo.
Cada sociedad ve explosiones de ira
violentas y desastrosas, que a menudo
resultan en la muerte de otras personas. La
ira es un gran problema dentro del cuerpo de
Cristo también. Nos hemos quedado
sorprendidos de ver cuan a menudo un
Cristiano estará en desacuerdo con otro
Cristiano acerca de algo, y como resultado
se propone destruir a esa persona, o como
mínimo, romper por completo la comunión con
ellos. Todo esto es a causa de ira sin
controlar. Sabemos que esto no le agrada a
nuestro Señor. ¡Tenemos que tener la gracia
para poder estar en desacuerdo con otro sin
intentar destruir o dañar la comunión los
unos con los otros!
Miremos primero y veamos
exactamente que dice la Palabra de Dios
acerca de la ira. Luego definiré la
solución que Dios nos dio a Daniel y a mí a
través de una revelación directa. Ha
funcionado para nosotros y para muchos
otros.
“Airaos,
pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo, 27 ni deis lugar
al diablo.” Efesios
4:26-27
Dios creó a los seres
humanos con la habilidad de experimentar un
gran rango de emociones. La ira es una de
ellas. Sin embargo, ¡es un mandato de Dios
que controlemos nuestra ira! Tenemos que
permanecer en control para que cuando
experimentemos la ira no nos permitamos caer
en pecado como un resultado. ¡Qué raro es
esto! ¡Cuando la persona promedio se enoja
peca inmediatamente! Por lo menos, a través
de su lengua y de las palabras hirientes que
dicen.
“Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la
que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes. 30
Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios,
con el cual fuisteis sellados para el día de
la redención.
31
Quítense de vosotros toda amargura, enojo,
ira, gritería, maledicencia y toda malicia.”
Efesios 4:29-31
¿Sabía que cuando peca en
su enojo cierra por completo el trabajo del
Espíritu Santo en su vida?
Esto es un asunto muy grave,
hermanos y hermanas. Somos completamente
dependientes del Espíritu Santo para
capacitarnos a vivir vidas agradables para
nuestro Señor. Cuando Lo entristecemos a
través de nuestro enojo pecaminoso,
detenemos Su obra en nuestras vidas. ¡La
palabra de Dios es clara, tenemos que echar
toda amargura,
enojo, ira, gritería, maledicencia y toda
malicia fuera de
nuestras vidas! Esto es fácil de decir,
pero no tan fácil de HACER.
El apóstol Pablo claramente
estipuló las calificaciones de aquellos que
estarían en una posición de liderazgo dentro
de las iglesias.
“Es necesario que el
obispo sea irreprochable, como administrador
de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado
al vino, no amigo de contiendas, no
codicioso de ganancias deshonestas…”
Tito 1:7
¿Lo ve? Cualquiera que
esté en una posición de liderazgo NO puede
ser de mal genio. No puedo decirle en
cuántos lugares he viajado a través del
mundo, y con cuántos pastores he hablado que
me han confesado que tienen un terrible
problema con el enojo. Hablo de pastores de
iglesias inmensas. Asisten a la iglesia y
predican a miles de personas, luego van a
casa y destruyen a sus esposas e hijos a
través de su enojo. El abuso entre esposos
está en el más alto nivel en la población en
general y tristemente, también dentro de la
Iglesia. Este es el resultado de la ira sin
controlar.
“El hombre iracundo
provoca contiendas; el furioso, a menudo
peca.” Proverbios
29:22
Sabe lo que significa la
palabra “a menudo” Quiere decir ¡mucha
veces! Cuando peca en su enojo, no
solamente peca una vez, ¡peca muchas veces!
“No te unas al iracundo
ni te acompañes del irascible, no sea que
aprendas sus costumbres y pongas trampa a tu
propia vida.”
Proverbios 22:24-25
Uno de los más grandes
problemas de un Cristiano son sus amigos.
La palabra de Dios nos aconseja a que nos
alejemos de gente con enojo crónico. Claro,
si está casado/a con tal persona, ¡entonces
en verdad tiene un problema! Pero
compartiremos con usted las respuestas.
Miremos un par de ejemplos
específicos en la Biblia de gente que pecó
en su enojo, y como Dios lidió con estos
pecados. Estos pecados nos dan un buen
vistazo de la manera exacta en que Dios mira
nuestro propio enojo sin controlar.
Llamó Jacob a sus hijos,
y dijo:
“Acercaos y os
declararé lo que ha de aconteceros en los
días venideros.”
Génesis 49:1
En los días del Antiguo
Testamento, el Espíritu Santo no habitaba
dentro de las personas como lo hace ahora en
este lado de la cruz. Sino que, el Espíritu
Santo caía en las personas en ciertas
ocasiones, y Dios entonces hablaba
directamente a través de estas personas.
Ese es el caso con Jacob. Quiero que
entienda claramente, que a partir del
versículo 2 en adelante ya no esta hablando
Jacob, sino que Dios esta hablando a través
de Jacob. Dios está profetizando a través
de Jacob lo que sucedería en el futuro en
las vidas de todos sus hijos. Empezando en
el versículo 5 Dios habla acerca de dos de
sus hijos, Simeón y Leví:
“Simeón y Leví son
hermanos; armas de maldad son sus armas.
En su consejo no entre mi alma, ni mi
espíritu se junte en su compañía, porque
en su furor mataron hombres y en su
temeridad desjarretaron toros. Maldito sea
su furor, que fue fiero, y su ira, que fue
dura. Yo los apartaré en Jacob, los
esparciré en Israel.”
Génesis 49:5-7
Claramente, ¡Dios está muy
molesto con el enojo de Simeon y Leví!
¡Tanto que no quiere que Su nombre esté
asociado con el de ellos! ¿Cuántos
Cristianos caminan con ataques de enojo
pecaminoso sin controlar, aún diciendo ser
Cristianos, trayendo gran vergüenza al
nombre de Cristo? ¡Dios no quiere que Su
nombre sea asociado con tal persona! Mayor
que eso, Dios pronuncia una maldición contra
Simeón y Leví, y en sus descendientes a
causa de su enojo. Esta es una maldición
generacional. Muchos de los que leen esto
tienen tal maldición en su propia vida a
causa del enojo pecaminoso de sus
antepasados. Miremos un ejemplo más:
Todos están conscientes de
la historia de Moisés. Moisés fue criado en
el palacio de Faraón. Fue criado en riqueza
increíble y poder y prestigio. Luego,
renunció a todo ello para ayudar a su propio
pueblo. ¿Apreciaron los Israelitas su
sacrificio? ¡No! Se volvieron contra
Moisés, y como resultado, él tuvo que pasar
40 años cuidando ovejas en el desierto
caliente y seco, ¡viviendo en una tienda en
lugar de un palacio! Luego Dios trajo a
Moisés de regreso a Egipto para liberar a
los hijos de Israel de su terrible
esclavitud y servidumbre en Egipto. Una vez
más, cada vez que algo difícil sucedía,
¡Moisés era culpado! He leído que los
historiadores calculan que Moisés guió
¡aproximadamente a un millón de personas
fuera de Egipto! ¿Se puede imaginar vivir
en el caliente desierto con un millón de
judíos quejosos? Eso es exactamente lo que
Moisés tuvo que hacer. Finalmente alcanzó
el final de sus paciencia. Dios trajo al
pueblo a un lugar donde no había agua, y
como era usual, se volvieron contra Moisés.
“Y el pueblo
se quejó contra Moisés, diciendo:
«¡Ojalá
hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros
hermanos delante de Jehová! 4 ¿Por
qué hiciste venir la congregación de Jehová
a este desierto, para que muramos aquí
nosotros y nuestras bestias? 5
¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto,
para traernos a este horrible lugar? No es
un lugar de sementera, de higueras, de viñas
ni de granados, ni aun de agua para beber».”
Números 20:3-5
¡Quejas y más quejas! Ahora
los hijos de Israel se quejaban aún de que
Moisés “los hizo” ¡salir de su posición de
esclavitud! ¡Que tontería! ¡No tenían
acceso a nada del grano, o higos o granados
mientras eran esclavos! Eran afortunados si
tenían lo suficiente para comer para
sobrevivir en esos días. Sin embargo, se
quejaban contra Moisés por guiarlos a la
libertad. Podemos ver más adelante en este
pasaje que ¡Moisés y Aarón estaban
furiosos! Así que Moisés y Aarón fueron
delante del Señor, y Dios les dijo que
tomaran la vara de Moisés y le hablarán a la
roca, y que Dios haría brotar agua de la
roca. Así que Moisés y Aarón tomaron la
vara:
“Y reunieron Moisés y
Aarón a la congregación delante de la peña,
y les dijo: !!Oíd ahora, rebeldes!!! ¿Os
hemos de hacer salir aguas de esta peña?” Números
20:10
Obviamente Moisés
estaba enojado. No tengo duda que les
estaba gritando a la gente en su enojo
cuando dijo: “¡Oíd ahora, rebeldes!” De
hecho, tengo la sospecha de que Moisés tenía
más que decir de lo que fue en verdad
registrado aquí. Estaba furioso. Y en su
enojo, desobedeció a Dios y golpeó la roca
con su vara en lugar de simplemente hablarle.
Dadas todas las
circunstancias difíciles con las que Moisés
y Aarón habían tenido que lidiar, “no
pensaría usted que Dios habría entendido a
Moisés y dejar pasar su enojo? ¿No pensaría
que Dios los hubiera excusado? Hacemos
excusas por nuestro enojo todo el tiempo. ¡Pero
Dios NO aceptó ninguna excusa!
“Pero Jehová dijo a
Moisés y a Aarón: «Por cuanto no
creísteis en mí, para santificarme delante
de los hijos de Israel, por tanto, no
entraréis con esta congregación en la tierra
que les he dado” Números
20:12
En lugar de entender la ira
y frustración de Moisés, Dios le dio a
Moisés uno de los peores castigos que Le
pudo haber dado. ¡Dios le dijo a Moisés que
no podía entrar en la tierra prometida!
Moisés y Aarón vivían por una cosa – para
llegar a la tierra prometida. Este era su
mayor deseo, y en un momento de enojo
pecaminoso sin controlar, ¡perdieron para
siempre la única cosa que más querían!
Así es de serio para Dios su
enojo. No tengo duda de que muchos de
ustedes leyendo esto ahora se han perdido de
la mejor bendición de Dios para su vida a
causa de su ira pecaminosa. Muchos de
ustedes no están recibiendo respuestas a sus
oraciones a causa de su ira. Muchos de
ustedes son incapaces de abrirse paso en su
vida, algo que necesita hacer tan
desesperadamente, a causa de las
consecuencias de su enojo. ¡Dios no
acepta excusas por su enojo pecaminoso!
Él lo castiga por ello. Por favor tome
asiento y considere sobriamente su propia
vida. ¿Es posible que tenga un hábito de
pecar en su enojo, perder su temperamento,
que está obstruyendo su caminar con el
Señor? La ira sin controlar lo obstruye de
muchas otras maneras también. Las personas
pierden sus trabajos a causa de su enojo.
Matrimonios y familias son destruidas a
causa de la ira. Relaciones son dañadas más
allá de ser reparadas a causa del enojo.
Piense por un momento, ¿Qué rol juega en su
vida la ira pecaminosa?
Ahora echemos un vistazo a
la cura para el enojo pecaminoso.
La
Cura para el enojo
Por años busqué en el Señor
una respuesta para el enojo. ¿Cómo sería
posible para las personas prevenirse de
perder su temperamento? ¿Cómo podía la ira
ser detenida en su camino? Finalmente Dios
nos dio la respuesta a Daniel y a mí
directamente. Nos enseñó la lección en dos
fases en dos días diferentes. La primera
fase es una historia demasiado larga para
ser escrita aquí, pero nos enseñó que cuando
pecamos en nuestro enojo le damos a los
espíritus demoníacos el derecho legal de
agarrarse a nosotros. La segunda y etapa
final para aprender como lidiar con la ira
le fue dada a Daniel un día cuando estaba
manejando al pueblo para recoger el correo.
Vivimos a 15 millas de
Clinton, el pueblo más cercano de cualquier
tamaño. Recogemos nuestro correo en la
oficina postal de Clinton. Clinton es un
pueblo de 3,000 personas. Hay una carretera
principal que corre por en centro del
pueblo, y los negocios están construidos a
los lados de ella. Las personas manejan
bastante rápido en esa calle, usualmente en
exceso de 50 millas por hora. En este día
en particular, Daniel fue al pueblo el solo
a recoger el correo. Cuando manejaba por el
centro del pueblo en la carretera, fue
testigo de un incidente. Él no estaba
envuelto en él de ningún modo; simplemente
fue testigo del incidente. Mientras
manejaba, un joven en un pick-up manejaba en
la misma dirección a alguna distancia de
él. Repentinamente, una persona mayor en un
carro viejo se introdujo a la carretera
justo adelante del joven y procedió a
manejar a 15 millas por hora. ¡El anciano
nunca miró si otros carros venían! Él joven
en el pick-up tuvo que frenar de un golpe y
deslizarse por toda la calle para evitar
golpear el carro del anciano por atrás.
Cuando finalmente tuvo control de su carro
¡estaba obviamente furioso! Manejó a la
par del anciano, tocó la bocina, bajó la
ventana y le gritó y agitó su puño al
anciano. Creo que el anciano estaba tan
sordo que ni siquiera oyó al joven. Al poco
rato, se salió de la carretera hacia el
parqueo de otra tienda. El joven rechinó
sus llantas y se fue.
Ahora, Daniel no estuvo
envuelto en este incidente para nada. Sin
embargo, cuando llegó al lugar del camino
donde había ocurrido, de repente, se dio
cuanta de que estaba furioso. ¡Estaba tan
enojado que quería hacerle daño a alguien o
algo! ¡Pero no tenía nada por lo cual estar
enojado! Al pensar acerca de ello Daniel
oró. Dijo, “Señor, ¿Por qué estoy tan
enojado? No tengo nada por lo cual estar
enojado, ni siquiera Rebecca está aquí.”
Según
Daniel le hizo al Señor esta pregunta,
inmediatamente el Espíritu Santo trajo a su
mente la escritura que empieza:
“Airaos,
pero no pequéis;…ni deis lugar al diablo.”
Efesios 4:26-27
El Señor continuó
mostrándole a Daniel que la palabra “lugar”,
es un término geográfico. Su hogar es un
“lugar.” EL lugar del camino donde el joven
casi tuvo el accidente era un “lugar.”
Cuando nos enojamos, y pecamos en nuestro
enojo, como lo hizo el joven, le damos a los
espíritus demoníacos el derecho legar de
habitar ese “lugar”. Así que aquí
está la clave:
Los espíritus demoníacos
navegan alrededor todo el tiempo buscando un
lugar donde puedan causar problemas. EL
instante en el que tenemos la emoción de
cólera se levanta dentro de nosotros, esta
emoción actúa como un magneto para los
espíritus demoníacos de enojo. ¿Sabe
qué es un magneto? Si pongo virutas de
metal en un escritorio y luego sostengo un
magneto arriba de ellas ¿Qué pasaría? Las
virutas saltarían inmediatamente al
magneto. Un magneto atrae metal a él. Del
mismo modo, nuestra emoción de enojo atrae a
los espíritus demoníacos de enojo hacia
nosotros. Esto sucede muy rápido. En
menos de un segundo, cuando nos enojamos,
los espíritus de enojo vienen volando y se
adhieren a nosotros, por fuera. Estos
espíritus tienen la habilidad de inyectar
más enojo en nosotros. Lo hacen
inmediatamente, en unos segundos.
Piense al respecto por un minuto. ¿Se
acuerda de la última vez que se enojo?
Cuando se enojo inicialmente, después de
menos de un minuto después de que se enojo
por primera vez, estaba mucho más enojado
(a) que al principio. ¿Por qué? A causa
del enojo que los espíritus de enojo le
estaban inyectando. El objetivo de estos
espíritus es hacerlo tan enojado que pierda
el control y peque. Cuando lo hace,
entonces ellos tienen el derecho legal de
entrar en usted. Cuando están dentro de
usted, entonces intentan controlarlo y
controlar sus acciones. Ahora, ¡la verdad es
que los demonios odian a los seres
humanos! ¡Su objetivo principal es
destruirnos! Por eso es que cada persona
que pierde el control en su enojo, intenta
auto-destruirse. Atacarán a las personas
que significan mucho para ellas. Cometerán
actos violentos que destruyen sus vidas,
etc. Los demonios dentro de ellos son la
fuerza que los empuja a hacer estas cosas.
Volvamos a Daniel por un
momento El joven del pick-up pecó en su
enojo contra el hombre anciano. Como
resultado, le dio a los espíritus de enojo
el derecho legal a ese “lugar” en la
carretera. Cuando Daniel llegó a ese
lugar de la carretera, literalmente manejó
en una nube de demonios de enojo. Tan
pronto como el llegó, esos demonios se
adhirieron a Daniel e inyectaron enojo en
el. Por eso, repentinamente, Daniel estaba
furioso, aunque no tenía motivo por el cual
estar enojado. El Señor le mostró a
Daniel que tenía que reprender esos
espíritus de enojo y mandarlos a dispersarse
y dejarlo. Tan pronto como Daniel hizo
esto, su enojo se esfumó. ¿Alguna vez ha
caminado afuera, y de repente llega a un
lugar donde muchos insectos están reunidos
en un punto? Eso es lo que los demonios de
enojo hacen. Cuando alguien peca, le da a
estos espíritus el derecho legal de habitar
un “lugar,” y se quedan revoloteando en ese
punto en una nube, esperando que alguien más
llegue. Pueden estar revoloteando en
cualquier lugar – un lugar en el camino, en
una mesa en un restaurante, en el asiento de
un bus, tren o avión, en un cuarto de hotel,
etc. ¿Cuántas veces se ha enojado sin
motivo alguno? Simplemente entro en una
nube de demonios de enojo. ¡Repréndalos y
mándelos fuera!
Hubo un ejemplo bastante
dramático de este principio en acción hace
un par de años en Texas. El incidente ocupó
las noticias nacionales. Había una pareja
casada. Ambos tenían buena educación, y
eran dentistas. De algún modo, la esposa
vino a la conclusión de que su esposo la
estaba engañando. Así que, una noche, lo
siguió a un motel. Esperó afuera un rato,
luego fue al motel, le dijo al empleado de
la recepción que era su esposa y consiguió
una llave para el cuarto. Fue al cuarto y
abrió la puerta, entró y encontró a su
esposo en cama teniendo relaciones con otra
mujer. Salió del hotel en un estruendo y se
sentó en su carro. Mientras permanecía ahí,
se enojó más y más. Cuando su esposo salió,
estaba tan enojada que perdió el control y
lo atropelló con el carro, matándolo. Como
resultado, ¡su vida está totalmente
destruida! Ahora está en prisión por el
resto de su vida. Perdió su casa, su
familia, sus hijos, su práctica dental y
todo lo demás. ¿Por qué? Porque los
espíritus de enojo inyectaron tanta cólera
en ella que perdió el control y destruyó su
propia vida. Eran los demonios dentro de
ella que la empujaron a esas acciones. Si
hubiera podido pensar claramente, estoy
segura de que nunca hubiera hecho tal cosa.
Lo menos que podía hacer era divorciarse del
hombre y seguir con su vida. Pero al
sentarse ahí, y permitir pensamientos
pecaminosos en su ira, permitió que los
demonios entraran en su vida. Al final, la
destruyeron.
Los Corintios nos muestran
que el campo de batalla de esta guerra
espiritual es en realidad nuestra mente.
“Aunque
andamos en la carne, no militamos según la
carne, 4 porque las armas de
nuestra milicia no son carnales, sino
poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas, 5 derribando
argumentos y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevando
cautivo todo pensamiento a la obediencia a
Cristo,” 2 Corintios
10:3-5
Los espíritus demoníacos
pueden, desde fuera de nosotros, inyectarnos
pensamientos y emociones en nuestra mente.
Por eso es que se nos manda a que llevemos
todo pensamiento cautivo. TENEMOS que
controlar lo que entra a nuestra mente. Así
que aquí está la solución al enojo:
En
el instante en que nos enojemos, debemos
reprender los espíritus de enojo y mandarlos
que nos dejen y ¡salgan fuera de nuestras
vidas de una vez en el nombre de Jesús!
Tenemos que seguir
mandándolos a que salgan hasta que sintamos
que nuestro enojo disminuye, y podamos estar
en control. Entonces, podemos orar y tomar
una decisión que venga de Dios sobre que
hacer acerca de la situación que nos hizo
enojarnos en primer lugar. Esta es la
manera en la que podemos “airarnos pero no
pecar.”
¿Qué si, por ejemplo, está
casado con alguien que tiene brotes de
enojo? Proverbios nos dice que “la
respuesta blanda calma el enojo.” Usted
TIENE que reprender a los demonios de enojo
de usted y negarse a pelear y responder con
ira. Si se queda quieta (o) y controla su
propio enojo, las iras de sus esposo (a)
serán de mucho más corta duración. Si se
enoja usted también, la situación entera
escalará fuera de control.
Déjeme darle ejemplos para
ayudarle a entender este principio.
Ejemplo
1:
Ministré esta lección en
Nueva York, y la siguiente noche pregunté si
había alguien que hubiera tenido la
oportunidad de lidiar con el enojo ese día.
Una hermana en la parte de atrás agitaba su
mano con gran vigor. La llamé, y aquí está
su historia: “Oh, hermana Rebecca, ¡Esa
lección del enojo era justo para mí! Verá,
he estado pecando en mi enojo ¡8 horas al
día, 5 días a la semana por los últimos 7
años!
“¡Dios mío! ¿Qué es lo que
ha estado haciendo?”
“Verá, trabajo en el
departamento de quejas de una compañía de
servicio. Cada persona que me llama está
furiosa, y pasó todo el día en el teléfono
peleando con las personas. ¡El Espíritu
Santo me ha convencido tan fuertemente de mi
pecado! Así que esta mañana cuando fui a
trabajar, estaba determinada a dejar de
pecar en mi enojo. Tengo cinco líneas en mi
teléfono. Tan pronto como se dieron las
ocho en punto, todas las cinco líneas se
encendieron. Contesté la primera línea, y
había un hombre furioso en la otra línea.
Estaba gritando y maldiciéndome.
Normalmente hubiera reaccionado en enojo,
pero había aprendido mi lección. En lugar,
dije, ‘Espere un momento por favor’y lo puse
en la opción de espera. Luego hablé en voz
fuerte y dije ´Ahora, ustedes demonios de
enojo, los reprendo en el nombre de Jesús, y
los mando fuera de ese hombre, y que se
mantengan lejos de mi y fuera de nuestra
conversación.’ Tan pronto como regrese a la
línea el hombre estaba calmado, y pude
resolver la situación más rápidamente sin
enojarme. Todo el día, cada vez que alguien
estaba en la línea enojado, puede permanecer
en control de las conversaciones. Pude
manejar todos los problemas en una fracción
del tiempo que normalmente me tomaba
simplemente porque mantuve al enojo fuera de
la situación.”
Ejemplo
2:
Después de
ministrar esta lección una noche en Texas,
una hermana vino a mi después y dijo: “Usted
acaba de explicar lo que me sucedió a mi
hoy. Trabajo en ventas. Soy muy buena en
lo que hago. Tuve que ir a seminarios en la
compañía en la que trabajo esta mañana.
Después de la reunión, un incidente sucedió
en el cuarto donde la reunión se llevo a
cabo. Fui testiga de un incidente, pero no
estuve envuelta en él de ningún modo. Dos
mujeres se enojaron mucho y empezaron a
gritarse. Su argumento se hizo violento, y
literalmente se volvió en una lucha de halar
pelo. Varias personas tuvieron que
intervenir para separarlas. Cuando salí del
cuarto, estaba toda molesta y fuera de
lugar, pero en realidad no tenía motivo para
estar enojada.”
“Salí y fui a ver a mi
primer cliente del día. Él es un hombre que
conozco muy bien. He trabajado con él por
varios años. Estaba aún enojada cuando
llegue al lugar de su negocio, y para serle
sincera, tenía dificultad para ser amable
con él. Rápidamente él detuvo nuestra
conversación y dijo, ‘Espere un momento, veo
que usted tiene tanto enojo dentro de usted
que no puedo negociar con usted. Espere
aquí., iré a mi cuarto atrás y le oraré a mi
dios acerca de su enojo.’
“Al salir él para ir a
orar, me di cuenta que me tenía que
apresurar y orar acerca de mi enojo antes
que él ¡ya que él es Budista! Ahora me doy
cuenta de que los espíritus de enojo traídos
a esa reunión de por esas dos mujeres
luchando se adhirieron a mi. Inyectaron
enojo en mi, por eso es que estaba enojada
sin motivo. Mi cliente, por ser Budista,
podía ver el ámbito espiritual, y vio a esos
espíritus de enojo en mí. Ahora sé que
hacer, y en el futuro no dejaré que esos
demonios se prendan en mí.”
Ejemplo
3:
El próximo día
después de aprender la lección del enojo,
una joven mujer testificó lo siguiente:
“Mi esposo y yo hemos
estado casados por 5 años. Él es un
evangelista que viaja. Los primeros 3 años
de nuestro matrimonio viajé con él. Luego
tuvimos un bebé y me he tenido que quedar en
casa. ¡Estos últimos dos años han sido
terribles! Cada noche después de ministrar,
mi esposo me llama, y siempre nos peleamos.
De hecho, hemos llegado al punto en el que
no hacemos nada sino pelear. Justo la
semana pasada empezamos a hablar acerca de
divorciarnos ya que nuestro matrimonio
parece imposible. Luego, anoche escuché su
lección acerca de los espíritus de enojo.
Después de que llegué a casa de la reunión
de anoche, mi esposo llamó como siempre lo
hace. Antes de que el dijera cualquier cosa
dije, ‘Un momento, quiero orar antes de que
hablemos.’ Luego dije, ‘En el nombre de
Jesús tomo autoridad sobre todo espíritu
demoníaco de enojo. Los mando a que salgan
de mi esposo y de mi ahora mismo, ¡y
manténganse lejos de nuestra conversación!’
Luego hablamos por tres horas, ¡y no
peleamos ninguna vez! Ahora creemos que
podemos hacer que nuestro matrimonio salga
adelante. Sólo necesitábamos saber que
nuestra lucha no era contra nosotros mismo,
era contra espíritus invisibles.”
Ejemplo
4:
Este testimonio me fue dado
por un joven: “Siempre he tenido mucho
temperamento. Fui a la oración en el
llamado al altar anoche, pero honestamente
no pensé que harían mucha diferencia. Hoy
tuve que ir al aeropuerto a recoger a un
amigo. Al salir del parqueo tuve un
desacuerdo con la persona que tomaba el
dinero de nuestro parqueo. Me mantuve en
control, para mi sorpresa, pero sabía que la
otra persona estaba enojada. Al manejar
fuera de ahí, ¡esa persona hizo que la
palanca bajara y golpeara la parte de atrás
de mi carro! ¡Hizo una gran hendidura y
rayón en él! Me alejé de la salida,
estacioné el auto en otro lugar y regresar a
lidiar con el problema. Al hacerlo, recordé
lo que usted había dicho acerca de reprender
los demonios de enojo. Estaba furioso, ¡y
regresaba para golpear a ese hombre! Sin
embargo, decidí mandar a todos los demonios
de enojo fuera de mí en el nombre de Jesús.
Hice esto una y otra vez varias veces
mientras caminaba hacia ahí. Cuando llegué,
mi enojo se había ido, y pude pedirle
calmadamente que llamara a su supervisor, y
manejé la situación con calma y en un corto
tiempo. Había reprendido los espíritus de
enojo del portero también, y él acabó
disculpándose. Créame, este es un cambio
radical de cómo lo hubiera manejado
normalmente. Creo que sí funciona después
de todo.”
Ejemplo
5:
Un testimonio de una hermana
en Texas. “Tengo una hija que está
atravesando una fase muy retadora. Cada vez
que le pido que haga algo levanta la cara y
dice ¡No!” Instantáneamente me enojo y
tengo una gran pelea al respecto. De hecho,
nuestra relación se estaba destruyendo ya
que no hacíamos nada sino pelear. Luego,
anoche escuché su lección acerca del enojo.
El señor puso en mi corazón convicción
acerca de mi enojo en contra de mi hija.
Hoy, le tuve que pedir a mi hija que hiciera
algo (nada difícil o grande) y como es
usual, levantó la cara y dijo “¡No!”
Inmediatamente me empecé a enojar. Pero
recordé la lección, y en lugar de decirle
algo a ella hable en voz fuerte y dije:
“¡No! Ustedes demonios de enojo, ¡quítense
de mi y de mi hija de una vez en el nombre
de Jesús!” Tan pronto las palabra salieron
de mi boca y mi hija se volvió y regresó al
cuarto y dijo, ‘Mamá, no sé porque dije
‘¡No!’ claro que lo haré’ ¡Nunca luchamos
más!”
¿Se da cuenta de lo que
ocurrió aquí? La niña estaba atravesando un
hábito, o una fase de decir “No” a todo.
Cada vez que lo hacía su madre se enfurecía.
Los demonios de enojo en la madre entonces
se esparcían a la niña y se manifestaban
como rebelión, entonces se preparaba el
campo para una gran pelea entre madre e
hija. Mientras más peleaban, más derechos
tenían los demonios de destruir la
relación. Todo lo que tomó fue que la madre
rompiera el ciclo.
¿Tiene
ustede mal temperamento y episodios de ira
incontrolable en su propia vida? Si es así,
por favor haga las siguientes oraciones, y
diga los mandatos. Hable en voz alta y
firme.
Oración:
El primer paso es siempre confesar el
pecado. Sus pecados de enojo han permitido
que los demonios de enojo vengan a su vida.
Ore como sigue: “Dios Padre, en el nombre de
Jesús te confieso que he pecado contra Ti en
mi enojo. Te pido que me perdones de esos
pecados y me limpies de ellos. Te doy
gracias por ello en el nombre de Jesús.”
Mandato:
“En el nombre de Jesús, ¡Ordeno a todos los
espíritus de enojo que vinieron a mi a
través de mis pecados de enojo que salgan de
mi vida ahora y para siempre!”
Muchos de ustedes heredaron
demonios de enojo de sus antepasados junto
con una maldición generacional como
resultado de su enojo pecaminoso.
Oración:
“Dios Padre, en el nombre de Jesús,
reconozco que mis antepasados han pecado en
contra tuya en su enojo. Humildemente te
pido que me separes de todos los pecados de
enojo que han venido a mi vida a través de
herencia. También te pido humildemente que
rompas todas las maldiciones generacionales
de mi vida y de la vida de mis hijos que
provienen de ti. Te agradezco por ello en
el nombre de Jesús.”
Mandato:
“En el nombre de Jesucristo, ¡Ordeno a todos
los demonios de enojo que vinieron a mi vida
a través de herencia a salir de mí ahora y
para siempre! ¡También ordeno que todos los
demonios de enojo heredados salgan de mis
hijos ahora y para siempre en el nombre de
Jesús!”
Mandato:
“En el nombre de Jesucristo, ordeno que
todas las maldiciones generacionales de
enojo sean rotas de mi vida y de la vida de
mis hijos desde ahora y para siempre.
¡Ordeno que todo demonio asociado a esas
maldiciones salgan de mi vida y de la vida
de mis hijos desde ahora y para siempre en
el nombre de Jesús!”
Ahora tiene el derecho
legar de hacer el siguiente mandato:
“¡En el nombre de Jesús
ordeno que todo temperamento sea roto de mi
vida ahora mismo!”
NOTA: Esto no significa que
nunca más se enojará. Pero ahora tiene la
ventaja. ¡Tiene el conocimiento! Desde
este punto en adelante, cada vez que se
enoje, tiene una decisión que tomar: 1.
Mandará instantáneamente que todos los
espíritus de enojo lo dejen hasta que su
enojo disminuya, o, 2. No mandará a los
demonios fuera, y seguramente terminará
pecando en su enojo.
Por favor haga esta
oración:
“Dios Padre, en el nombre
de Jesús, te pido de todo corazón que me
ayudes. Desde este punto en adelante, cada
vez que me enoje, te pido que hagas que el
Espíritu Santo instantáneamente y
violentamente me recuerde lo que he
aprendido en mi mente consciente. En el
primer segundo en el que me enoje, hazme
consciente que necesito inmediatamente
reprender los demonios de enojo y mandarlos
fuera de mi. Te lo pido y agradezco en el
nombre de Jesús.
Si es fiel a lidiar con
estos espíritus de enojo, descubrirá que su
vida entera cambiará. Recuerde, nuestra
batalla no es contra carne ni sangre, es
contra el mundo espiritual que no vemos.
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