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 Boletín Mensual

Volúmen 4  Edición  10

Agosto - Septiembre  2005

 

¿Está Listo?

 (Nuestras oraciones de corazón suben para todos los sobrevivientes, trabajadores y mascotas que han sido terriblemente afectados por el huracán Katrina.) 

“ . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”  Mateo 5:45 

¡El huracán Katrina ciertamente derramó mucha lluvia en tanto el justo como el injusto!  Aclaremos algo¡Dios es soberano!  “La Madre Naturaleza” no trajo al Huracán Katrina con toda su destrucción, ¡Dios lo hizo!  Jesús nos dijo: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.”  (Mat. 10:29)  Dios tiene un motivo específico para todo lo que Él permite.  Jesús nos prometió un gran incremento de pruebas y tribulaciones según entramos en estos últimos días antes de Su retorno a la tierra.  PERO, Él nunca prometió que nosotros, Su pueblo, escaparíamos de esas pruebas y tribulaciones.  Estaremos justo en medio de ellas, así como los Cristianos que vivían en las áreas afectadas por Katrina.  ¿Está listo?  ¿Está listo para ser golpeado en medio del próximo desastre – el próximo Septiembre 11, el próximo huracán, tornado, tsunami, tiroteo en la escuela, accidente de auto, etc.?   ¿Está listo para soportar aflicciones, pruebas y tribulaciones?  Listo o no, creemos que veremos más y más desastres como ese ocurrir en varios lugares alrededor del mundo.  Pero aún así Jesús dijo “Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:8)  Sólo el principio, ¡no el final!  Apenas empezamos con los desastres que veremos. 

Así que tenemos dos opciones.  Podemos enojarnos con Dios y quejarnos con Él y decir que Él es injusto por permitir que algo así le suceda a los Cristianos, o nos podemos comportar de una manera que traiga gloria a Su nombre. 

Daniel y yo no sufrimos a través del huracán Katrina como muchos otros lo hicieron, pero yo, Rebecca, he tenido mi propio grupo de aflicciones con que lidiar recientemente.  Por las  últimas dos semanas, como resultado de haber sido puesta en quimioterapia, he estado tan débil que he estado acostada en el sofá casi continuamente, excepto por los numerosos viajes al baño para vomitar.  Me he sentido sin valor alguno.  No saqué un boletín en Agosto, y tuve que cancelar mis reuniones en Nueva York, lo que causó mucha inconveniencia para muchas personas.  ¡Pido muchas disculpas por ello!  (Finalmente dejé de tomar el medicamento, y estoy empezando a recuperar mi fuerza.  Le agradezco a todos los que han estado orando por mí.) 

Sé que hay muchos de ustedes leyendo esto que están atravesando su propio grupo de pruebas y tribulaciones.  Me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que el Señor me ha estado enseñándome como resultado de estas dificultades con esperanza de animarlos. 

¿Sabe qué es lo que Dios valora más en nuestra vida?  Son la fe y paciencia.  ¿Sabe cómo desarrollamos fe y paciencia?  ¡A través de pruebas y tribulaciones!  Ahora, ¿Por qué son estas dos cosas tan importantes para Dios?  Esa ha sido mi pregunta a Él estas últimas cuatro semanas.  Me gustaría compartir la respuesta con usted, pero primero, miremos a algunas escrituras que respaldan mis aseveraciones.

 “1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. ”   Hebreos 11:1-2 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”  Hebreos 11:6 

Para empezar, no es posible venir a Dios o entrar en una relación con Él sin fe.  ¡No podemos ni siquiera agradar a Dios de ninguna manera sin fe! 

Hace algunos años leí los cuatro evangelios y escribí cada mandato directo que Jesús nos dio a seguir.  ¿Sabe que el que más frecuente de todos era “¡creer que Jesús ES!”?  Ejemplo: 

23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.”  Juan 8:23-24 

Una vez tras otra Jesús nos manda a creer que Él es Dios.  ¡Eso requiere fe!  ¿Qué es fe, al fin de cuentas?  Bueno, hay dos clases de fe.  Existe el regalo espiritual de fe (Daniel escribirá acerca de esto en el próximo boletín), y luego esta nuestra propia fe.  La fe es una decisión.  Es una decisión hecha por nuestro propio libre albedrío.  Decidimos aceptar algo como verdadero o no.  Déjeme darle un ejemplo de la vida diaria.  Si sostiene un libro en la mano y lo deja ir, ¿Qué le pasaría?  Se caería al piso ¿Verdad?  Usted acepta que es verdad.  ¿Por qué? Por la gravedad.  Acepta la realidad de la ley de la gravedad.  Pero ¿Puede ver la gravedad? No.  ¿Puede sentir la gravedad?  No.  Sin embargo, vive su vida entera basada en su fe en la gravedad.  Por eso es que no camina afuera de un edificio de diez pisos.  ¡Sabe que se caería y estrellaría!  Ha decidido, con su libre albedrío,  aceptar como verdad que la gravedad existe.  Los niños pequeños no han hecho esa decisión todavía, por eso es que debemos protegerlos.  Así, nuestra propia fe es un ejercicio de nuestro libre albedrío.  Es algo que debemos ejercer y usar diariamente.  Tenemos que tener fe en la misma existencia de Dios.  Él no viene y se manifiesta sobrenaturalmente a nosotros diariamente.  No lo vemos, la mayor parte del tiempo no lo sentimos, tenemos que aceptar como un hecho, que Él ES.  Ahora, ¿Por qué es nuestra fe tan importante para Dios?  ¿Por qué no está Él dispuesto a darnos una manifestación sobrenatural todo el tiempo, algo que podamos ver y sentir, para que no tengamos que usar la fe?  

Le hice esta pregunta al Señor.  Su respuesta es como sigue.  “La fe requiere el uso de tu libre albedrío.  Tienes que escoger creer que YO SOY.  El libre albedrío fue el regalo más caro que le pude haber dado a la raza humana.  Me costó a Mi Hijo.  Con su libre albedrío el hombre ha escogido pecar y volverse contra Mí.  Tuve que dar a Mi Hijo, Jesucristo, para pagar el precio por ese uso de su libre voluntad.  Jesús pago el precio por el pecado.  Sólo a través de Mi Hijo Jesucristo puedo tener una relación con los seres humanos.” 

¡Dios está determinado a que ejerzamos nuestro libre albedrío todos los días!  Tenemos que usarlo para creer en Él.  Tenemos que usarlo para obedecerle.  Tenemos que usarlo para escucharlo.  ¡Tenemos que usar nuestro libre albedrío para escoger la fe!

Fe es escoger aceptar como un hecho, que Dios ES, y que Su Palabra es verdad. 

Así, cuando las pruebas y tribulaciones vengan, ¿Usará su libre albedrío para continuar teniendo fe en Dios? ¿O se enojará y dirá, “¡Dios no debería ser así!”  “¡Dios no debería permitir que esto me pasara a mi!”  ¿Dejará que su fe crezca?  ¿O permitirá que las pruebas destruyan su fe?  ¿Decidirá ser como Job? 

21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”   Job 1:21 

Un día, estaba acostada en el sofá entre ataques de vómito, sintiéndome tan miserable de que no podía hacer nada, el Señor me habló y dijo, “Ve consigue tu Biblia y lee el capítulo 11 de Hebreos.  Quiero mostrarte algo.”  

Batallé para levantarme y traje mi Biblia y empecé a leer.  ¿Sabe que a veces el Espíritu Santo tiene versos de la escritura específicos que saltan a su vista?  Eso es lo que me pasó.  Mire esto: 

Primero esta la larga lista de héroes de la fe, luego: 

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra,

    14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;     15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. ”  Hebreos 11:13-16 

“Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido;  . . .”  Hebreos 11:39 

¿Ve esto?  Estos grandes hombres y mujeres de la fe ¡no recibieron la promesa!  ¡No recibieron las promesas milagrosas de Dios!  PERO esto no hizo decaer su fe.   ¿Por qué?  Porque su fe final no estaba en algo aquí en la tierra.  No tenían que recibir un milagro de Dios para creer en Él.  No tenían que ser sanados, liberados de prisión, tener sus hogares restaurados, ni nada más aquí en la tierra para creer en Dios y en Su Palabra.  No valoraban nada aquí en la tierra.  ¡Sus deseos y ojos estaban fijos en el cielo!  Ellos deseaban estar con Dios por toda la eternidad.  Eso es lo que era importante para ellos, no salud o riqueza ni nada terrenal.  Deseaban “una patria celestial.”   ¿Sabe que su fe refleja los deseos de su corazón?  ¿Está su corazón centrado en Dios o en las cosas de esta tierra?  ¿Está su corazón centrado en vivir una vida de comodidad, o una vida que le agrade a Dios? 

¿Me sanará Dios de esta artritis reumática?  No lo sé en este momento.  Pero le puedo decir esto, ya sea que Él lo haga o no, no importa.  SÉ que Dios tiene un motivo lo suficientemente bueno para permitir esto en mi vida.  Todo lo que importa es que yo viva de manera agradable a Él y al final, pasar la eternidad con Él.  ¿Recibiré la promesa de sanidad aquí en la tierra?  Eso no lo sé.  Pero SE que la recibiré por completo cuando reciba mi cuerpo glorificado en el cielo.  ¡Aleluya!  LO más importante para mí es mi relación con Dios, y mi eternidad con Él.  Espero que sea lo mismo para usted.

(Interesantemente, según busqué en el Señor la sanidad, Su respuesta fue: “¿Alguna vez se te ocurrió que estoy más interesado en la salvación de tu doctor que en tu comodidad  personal en este momento?”

 

Paciencia

 

Ahora, ¿Qué sobre la paciencia?  La paciencia y la fe están unidas. 

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, ”   1 Pedro 1:6-7 

1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,     2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.     3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Hebreos 12:1-3

 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

    8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”  Santiago 5:7-8

 La verdadera fe crece a través del sufrimiento paciente.  Somos una sociedad instantánea.  Queremos todo de una vez.  No queremos esperar por nada -- ¡incluyendo a Dios!  Podemos soportar el dolor o sufrimiento de 24 a 48 horas, pero para la mayoría de personas, ese es el límite de su tolerancia y paciencia.  Si no recibimos todos lo que necesitamos para vivir cómodamente dentro de 24 a 48 horas (Incluyendo la sanidad si la necesitamos) nos enojamos.  Y tenemos que ser entretenidos continuamente

Esa es una de las cosas que me di cuenta al trabajar con varios cientos de sobrevivientes de Katrina que fueron traídos a nuestra área – casi hicieron un motín después de estar 24 horas sin televisión, cigarros, o alcohol.  Terminaron violentamente, demandando estas cosas, ¡y casi destruyeron el campamento que había sido puesto para ayudarles!  La comida, ropa, agua y baños y una cama donde dormir no fueron suficientes.  Simpatizamos mucho con las perdidas terribles que estas personas han sufrido, pero ello no es excusa para su comportamiento violento cuando no consiguen lo que quieren cuando lo quieren.  El triste hecho es que demasiadas personas son un poco más que niños mimados petulantes, no adultos capaces de soportar ningún tipo de batalla.  A Dios no le agrada esto.  Él tiene en alta estima la paciencia y resistencia

 

 “Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos..”  Rev. 13:10 

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús..”  Rev. 14:12 

¡Cuánto valora Dios la paciencia de Sus santos!  El propósito de estos tiempos difíciles es que maduremos y hacer crecer nuestra fe y paciencia.  ¿Por qué?  Porque la paciencia y el sufrimiento requieren la disciplina continua de nuestra carne.  ¿Qué es esto que la escritura llama nuestra carne o naturaleza carnal?  Es la parte de nosotros que resultó de nuestra decisión de pecar.  Algunos lo llaman nuestro lado oscuro.  No importa que nombre le de, tenemos que crucificarla (poner a muerte, disciplinar estrictamente) diariamente.  La paciencia no puede ser lograda sin mantener nuestra carne bajo control.  Una vez más,  Jesús tuvo que morir a causa de nuestra naturaleza pecaminosa.  Por ello es que Dios demanda que lidiemos con ella cada día de nuestra vida.  No seremos librados de esta tarea hasta que lleguemos al cielo.  ¡Qué maravilloso será cuando seamos libres al fin de nuestro deseo de pecar! 

¿Está en medio de una prueba y tribulación de la cual no parece haber fin?  Tenga ánimo, querido hermano y hermana.  Dios sabe lo que está haciendo en su vida.  Está haciendo crecer su fe y su paciencia según usted soporta estas cosas.   Su recompensa está en el cielo, no aquí en la tierra. 

Escuchemos el consejo dado por el Apóstol Pablo: 

“Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. ”   Hebreos 12:12-13

 ¡Dios es Dios!  Así que ponga su corazón y sus ojos en esa “patria celestial” aún si no recibe las promesas aquí en la tierra. 

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Guerreros de La Cosecha, Inc., 2005

 

 

 

 

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