Select Your Language:

 
 
 
     
 
   
   

Volúmen 3  Edición 11

Noviembre,  2004

 
   

Matando al Viejo hombre

 

En nuestro boletín de Agosto/Septiembre, imprimimos la narración de una impactante visión que Dios dio a Daniel.  Déjeme hacer un breve recuento de ella:

Cuando yo, Daniel, estaba leyendo este pasaje en Mateo, un ángel me levantó una vez más sobre la tierra.  Él dijo, “Ven, quiero mostrarte lo que Satanás está haciendo ahora”  Según miré, el ángel señaló hacia abajo y dijo, “Mira lo que sale del estómago y boca de Satanás.”  Al mirar pude ver una nube saliendo de su boca y cubriendo toda la tierra.    Arrojándo una sombra sobre la tierra entera.

Le pregunté al ángel qué era la nube.  Me dijo, “Mira más de cerca.”  Al hacerlo, ví que la nube estaba en realidad formada de lo que parecía diminutos insectos – demasiados para ser contados.  Estos insectos atravesaban América a las iglesias y a los hogares Cristianos.  No miré a ningún no-Cristiano ser afectado esta vez.  Cuando los “insectos” aterrizaban en los Cristianos, en lo que parecía ser por lo menos dos tercios de ellos o más, se arrastraban hasta sus oídos, y la mayoría, se arrastraba hasta dentro de sus oídos.  “¿Qué son esas cosas y qué están haciendo?” Le pregunté al ángel.

“Cada criatura que ves que parece un insecto es en verdad un espíritu demoníaco,” contestó.  “Son los demonios de los deseos de la carne.  Se alimentan y crecen de los deseos carnales de los seres humanos.  Los deseos de los cuales Pablo escribió a los Gálatas:” 

 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”  Gálatas 5:17-21

Me quedé sorprendido de ver en cuántos Cristianos estos demonios estaban entrando.  “¿Cómo puede ser esto?”  Le pregunté al ángel.  “¿Cómo pueden entrar estos demonios en tantos Cristianos?”

 Él dijo, “A causa de sus deseos.”… .  La Iglesia ha permitido que todo pecado imaginable esté dentro cómodamente.  ¡Las personas ya ni siquiera reconocen lo que es pecado!  Los pastores y líderes desobedecen directamente el mandato de Dios en Ezequiel 44:23

“Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio”  Ezequiel 44:23

Los pastores no mencionan el pecado, ni le enseñan a la gente a reconocerlo.  Encima de eso, el corazón humano es tan engañoso, (Jeremías 17:9) que piensan que están caminando con Dios cuando en verdad están caminando en su carne.  Piensan que están escuchando de Dios cuando en verdad están oyendo sus propios deseos pecaminosos.”

“Está bien, entonces, ¿Qué van a hacer estos demonios es sus vidas?” Pregunté.

 “Quieren destruir todo lo que es de Dios.  Engañan a las personas, haciéndoles pensar que oyen de Dios cuando en verdad no es así.  Están preparando el camino para los falsos profetas y maestros que Satanás ya ha colocado dentro de la Iglesia.  Siembran gran discordia entre el cuerpo de Cristo.  Están ahí para volver a hermano contra hermano y hermana contra hermana.  Como dice en Mateo, “...Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán (Mateo 24:10)  Están aquí para destruir matrimonios y familias, para dividir la iglesia, y para poner a un hermano en contra de otro y a una hermana en contra de otra.  Hacen que las personas se enojen entre ellas, causan que estén ofendidas entre si y que crean mentiras acerca de ellos.  Les dan falsas memorias, falsas visiones, y falso discernimiento.  Les hablan mentiras, haciéndoles creer que oyen estas mentiras de parte de Dios cuando no es así.  Están aquí para cumplir:”

1También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 6Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. 7Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.”  2 Timoteo 3:1-7

Esta fue una visión atemorizante, ¿verdad?  Pero trae al tema un área completa de enseñanza sobre la cual necesitamos pensar.  ¿Cómo podemos lidiar victoriosamente con nuestra “carne”?  ¿Cómo podemos ser victoriosos sobre estos espíritus  demoníacos que se alimentan de nuestros pecados y deseos pecaminosos?  Matando al “viejo hombre,” es decir, nuestra naturaleza de pecado.  Dios no quiere que seamos vulnerables a estos demonios sueltos por Satanás.  Jesús murió en la cruz para proveer la manera para resistirlos.  Todo se resume en los deseos de nuestro corazón.   Nuestra victoria sobre Satanás y su reino depende directamente de los deseos de nuestros corazones.  Jesús pone el ejemplo para nosotros:

 

La palabra de Dios describe a Jesús de este modo Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Hebreos 1:9

 

Es la intención de Dios que amemos la justicia y odiemos la maldad.  Sólo al ser llenos del deseo de entrar en una vida de verdadera santidad, deseando solo la gloria de Dios,  podemos tener victoria absoluta sobre Satanás y sus artimañas.  Sólo entonces podemos avanzar continuamente en Dios.  Pedro lo puso de este modo.

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: 2Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. 3Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia…” 2 Pedro 1-3

Smith Wigglesworth dijo esto acerca de estos versículos:

“Notarán al leer 2 Pedro 1:1-2 que esta gracia y paz son multiplicadas a través del conocimiento de Dios, pero que primero nuestra fe viene a través de la justicia de Dios.  Note que la justicia viene primero y el conocimiento después.  No puede ser de otro modo.  Si espera alguna revelación de Dios aparte de la santidad, sólo tendrá una mezcla.  La Santidad abre la puerta a todos los tesoros de Dios.  Él primero tiene que traernos al lugar donde nosotros, al igual que nuestro Señor, “amemos la justicia y aborrezcamos la maldad,” antes de abrir para nosotros estos buenos tesoros. Cuando nosotros “miramos a la iniquidad en nuestro corazón, El Señor no nos oye”  (Salmos 66:18)…” (El Poder de la Fe, por Smith

Wigglesworth, p. 50)

 

Así que, vemos que el alcanzar el lugar donde los deseos de nuestro corazón se inclinan a la justicia, es esencial para la victoria, ¿Cómo podemos alcanzar este punto?  ¿Cómo podemos controlar el pecado que nos persigue cada momento que estamos despiertos?  Esta es una respuesta que yo, Rebecca, busqué en el Señor fervientemente.  Hace algunos años, Él finalmente me dio la respuesta.  Quiero compartir ello aquí con ustedes.  Cuando Adán cayó en pecado, toda su descendencia heredó esa naturaleza caída de él.

 

 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Romanos 5:12

¿Qué es la “naturaleza pecaminosa” exactamente?   Es el casi continuo deseo de pecar que satura cada parte de nosotros.  Pablo lo describió así:

 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Romanos 7:19-23

Claramente, el deseo de pecar está presente aún al mismo tiempo que la mente desea obedecer a Dios.  El pecado es una parte integral nuestra.  Por eso es que la llamo nuestra “naturaleza de pecado.”  La escritura se refiere a esta naturaleza de pecado en diferentes formas.  A veces se le refiere como a nuestro “viejo hombre.”

 

 “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Romans 6:6

A veces la escritura llama a esta naturaleza de pecado nuestra “carne,” o nuestra “naturaleza carnal.”  El pecado está tejido a través de nuestro mismo ser – cuerpo, alma y espíritu.   Aquí hay unas escrituras que nos muestran claramente la extensión hasta la cual el pecado nos ha tomado.

 

CUERPO

“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:24

 

ALMA

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;” Romanos 8:7

 

ESPÍRITU

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1

 

Estas  escrituras y otras, como 1 Tess. 5:23, muestran claramente que todas nuestras tres áreas, cuerpo, alma y espíritu, son afectadas por el pecado.  Las tres áreas tienen que ser limpiadas por nuestro Señor Jesucristo.  Pero lidiamos con el pecado día tras día, la mayoría del tiempo dentro de nuestra mente consciente.  No creo que algún día podamos tener un entendimiento completo del terrible arrastramiento que esta naturaleza pecaminosa ha sido sobre nosotros hasta que recibamos nuestros cuerpos glorificados ¡y seamos libres del pecado para siempre!

 

Sí, los demonios nos tientan a pecar, pero al final, la decisión es nuestra.  ¡Nosotros escogemos pecar!  Por lo tanto, somos directamente responsables ante Dios de todo lo que hacemos.  Puede estar seguro de que los demonios entienden nuestra naturaleza pecaminosa por revés y derecho.  Por eso es que nos pueden manipular tan bien.  La Biblia entera está llena de versículos que nos urgen fuertemente a batallar contra nuestro deseo natural de hacer aquellas cosas que son malas.

 

1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,…”  Hebreos 12:1

“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 4Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;” Hebreos 12:3-4

 

Desafortunadamente, demasiadas personas caen en la trampa de pensar que una vez son salvos, nuestros pecados no son tan importantes.  Pablo trató este asunto en términos muy simples:

 “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6:1-2

 

La verdadera razón por la que es tan importante que pongamos al pecado fuera de nuestras vidas es porque el pecado nos separa de Dios.  ¿Quiere más abundancia en su vida?  ¡Entonces ponga al pecado fuera de ella!

 “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.” 1 Tesalonicenses 4:1

De hecho, hay un concepto muy impopular acerca del cual debemos pensar sobriamente.  Tenemos que probarnos a nosotros mismos a Dios.  Tenemos que demostrar obediencia y fe.  Jesús aprendió obediencia a través del sufrimiento.  ¿Podemos hacer algo menor que ello?

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.” Hebreos 5:8-9

Usted no puede tener victoria o crecimiento en su vida mientras continúe en pecado activo.  Dios deseó tan intensamente que nosotros fueramos limpios de pecado que dio Su propia vida para proveer para nuestra purificación.  Nosotros también, tenemos que desear tan intensamente ser libres de pecado que estemos dispuestos a rendir todo, sin importar que tan doloroso pueda ser, para poner al pecado fuera de nuestras vidas!

Está bien, así que sabemos que tenemos que parar de pecar.  Pero aún nos quedamos con la terrible batalla que Pablo describió (citada anteriormente) en Romanos capítulo 7.   ¿Cómo podemos entonces tener victoria en esta batalla contra nuestra naturaleza pecaminosa?

 

La respuesta es simple.  Tenemos que tener más poder del que tiene nuestra naturaleza pecaminosa, o nunca la podremos vencer.  ¿Dónde conseguimos tal poder?  Creo que la respuesta está en la siguiente escritura

 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”Romanos 8:1-2

Jesús nos libró del poder del pecado cuando murió en la cruz.  Una vez lo recibimos cómo nuestro Señor y Salvador, ese Poder está a nuestra disposición.  Aún no hemos recibido todo lo que Dios ha prometido darnos.  En el futuro, al retorno de Cristo, cada uno de nosotros recibirá el resto de lo que Dios nos prometió en nuestra redención.  Recibiremos un cuerpo físico nuevo y glorificado justo el mismo como el que Jesús tiene ahora, Y, lo mejor de todo, ¡nuestra naturaleza pecaminosa será borrada así que nunca más tendremos que luchar con ella! (vea Filipenses 3:20-21)  Esta es nuestra brillante esperanza.  Un día, nunca más tendremos el deseo de pecar, y estaremos continuamente en la presencia de Dios.  Pero, mientras tanto, tenemos que pelear la batalla contra el pecado.

 

El camino a la victoria sobre el pecado en nuestras vidas tiene dos partes.  La forma principal y más importante hacia la victoria es a través de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.  La segunda nos es dada en Romanos.  Quiero tratar la segunda parte de la respuesta primero.

 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne(deseos pecaminosos); pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Romanos 8:5-6

Dicho de manera simple, mientras más tiempo pasamos cada día leyendo la Biblia, pensando acerca de la palabra de Dios (la Biblia), y pensando acerca de Dios, más victoria tendremos sobre nuestra naturaleza pecaminosa.  El Rey David aprendió esta lección así como lo hizo Josué antes que él.

 

 “¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.

            10          Con todo mi corazón te he buscado;

No me dejes desviarme de tus mandamientos.

            11          En mi corazón he guardado tus dichos,

Para no pecar contra ti.” Salmos 119:9-11

Dios le mandó a Josué:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”Josué 1:8

Sabe, hay una cosa acerca de la Biblia que la hace diferente de cualquier otro libro en el mundo.  ¡Está literalmente viva!  Está viva porque es Dios hablándonos.

“porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos. . .” Hebreos 4:12

Ningún otro libro impreso o página impresa en todo el mundo tiene el poder único de la Biblia.  Mientras más saturamos nuestras vidas enteras y mentes con la escritura, más poder tendremos para vivir en obediencia ella, y de ese modo pondremos al pecado fuera de nuestras vidas.  Sin embargo, debemos estudiar la Biblia para obedecerla.

 “Si se acostumbra a estudiar la Biblia sin un deseo serio y un propósito definido de obedecer, se está endureciendo en desobediencia.  Nunca lea la palabra de Dios acerca de usted sin honestamente rendirse a si mismo para obedecerla al punto y pidiendo gracia para hacerlo así.  Dios nos ha dado Su palabra para decirnos lo que Él quiere que hagamos, y para mostrar la gracia que Él ha provisto para capacitarnos para hacerlo.  ¡Qué triste es pensar que es una cosa piadosa solo leer la palabra sin ningún esfuerzo serio de obedecerla!  Hagamos un hábito sagrado el decirle a Dios, ‘Señor, lo que sea que yo sepa que es Tu voluntad, obedeceré de una vez.’  Siempre lea con un corazón rendido en dispuesta obediencia.” (El Secreto de Obediencia del Creyente, por Andrew Murray, p. 46)

 

 

¿Se ha dado cuenta lo difícil que es levantar la Biblia y leerla si ha dejado pasar varios días sin hacerlo? Oh, ¡Qué rápido nuestra naturaleza pecaminosa toma fuerza si no la mantenemos bajo control!  El apóstol Pablo hizo una declaración profunda acerca de esto después de varios años en el ministerio:

 “sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” 1 Corintios 9:27

Estoy tan agradecida de que el Espíritu Santo hizo que Pablo escribiera esa declaración.  Ha sido de mucha ayuda para mi saber que aún el apóstol Pablo tenía una batalla contra su naturaleza pecaminosa toda su vida.

 

Aquí va una pequeña prueba para usted.  ¿Cuántas veces al día piensa acerca de Dios o piensa acerca de la escritura, o le habla a Dios?  ¿Cuántas veces se detiene a comparar lo que le está sucediendo o lo que está haciendo, con la escritura?  Usted debería hacer esto casi continuamente.  Si lo hace, descubrirá que su vida entera cambiará.

Hay tanta pureza en las escrituras.  Al vivir en este mundo, estamos expuestos diariamente a tanto pecado y perversión.  Tenemos que ser cuidadosos de lavar continuamente nuestras mentes con la palabra de Dios.  Si no lo hacemos, caeremos rápido.

Tomar control de su mente es la verdadera “clave” para tener Victoria sobre el pecado.  Ese es el significado de la escritura en Romanos 8:5.  Mientras más tenemos nuestras mentes en las cosas de Dios, menos pecaremos.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” Romanos 12:2

y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . .”2 Corinthians 10:5

Debería ser normal que un Cristiano viviera de tal manera que pecara muy raramente.  Por ello es que el apóstol Juan escribió: 

 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. . .” 1 Juan 2:1

Si no lo ha hecho aún, le recomiendo que lea cuidadosamente el capítulo titulado “El hombre de doble mente” de mi segundo libro Preparémonos para la Guerra acerca de este tema de llevar cautivo todo pensamiento.  No podemos tener victoria sobre el pecado en nuestras vidas a menos de que disciplinemos nuestras mentes y llevemos cautivo todo pensamiento para hacerlo obediente a Cristo.  Cada tentación a pecar es primero presentada a nosotros en la forma de un pensamiento.  Al permitir que estos pensamientos habiten en nuestras mentes, caeremos y cometeremos ese pecado.  Sin embargo, saturar su vida con la palabra de Dios, tan necesario y eficaz como es, no es, por si mismo, la respuesta completa.  También tenemos que tener poder.  Ese poder viene a nosotros del Espíritu Santo.

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” Juan 16:7

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

Sólo con la ayuda del Espíritu Santo podemos vencer nuestra naturaleza pecaminosa y dejar de pecar.  ¿Recuerda que le dije que habían dos partes a la respuesta de cómo controlar nuestra naturaleza pecaminosa?  Controlar nuestros pensamientos y saturar nuestras mentes con la palabra de Dios es la primera parte, y el poder que habita en nosotros del Espíritu Santo es la segunda parte.  Tenemos que tener las dos cosas por igual.  

Mientras más tiempo vivo este caminar con mi Maestro, ¡más consciente estoy de mi propia y completa impotencia de lidiar con o detener el pecado en mi vida!  Pero, alabado sea Dios, el poder del Espíritu Santo me capacita para tener la victoria.  Lea Juan 16:7, citado arriba.  Cuando Jesús estaba aquí en la tierra en forma humana, sus discípulos lo seguían fielmente y Jesús ministraba a cada uno todos los días.  Pero caían una vez y otra vez.  ¿Por qué?  Porque no importaba que tan fieles o diligentes eran, no tenían el poder dentro de ellos sobre su naturaleza pecaminosa.  Por lo tanto, aunque estaban en la presencia de Dios mismo, cayeron en la incredulidad y pecado, ¡vez tras vez!  Por eso era necesario que Jesús se fuera de la tierra.  Una vez Jesús no estuviera en la tierra en forma física, podía enviar al Espíritu Santo a trabajar en sus discípulos desde adentro.  Jesús hizo esto posible pagando el precio de nuestros pecados en la cruz.  Cuando somos lavados de nuestros pecados, entonces Dios mismo en la forma del Espíritu Santo puede entrar en nosotros a traer el poder que necesitamos para vencer el pecado.  Si nunca se ha arrodillado y le ha pedido al Padre que lo llene por completo con Su Espíritu Santo para darle el poder de dejar de pecar, necesita hacerlo.  PERO, es una calle de doble vía.  Mientras más satura su mente con la palabra de Dios y saca al pecado de su vida, más libertad tendrá el Espíritu Santo de operar en su vida con PODER.  Por favor no caiga en la trampa de pensar que todo lo que necesita es el Espíritu Santo, que no necesita hacer nada usted mismo.  Eso no es así.  Santiago lo resume de manera muy simple:

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”  Santiago 1:21-25

 

Hemos, hoy en día, caído muy a menudo en la trampa de buscar solamente las señales y milagros.  Por eso es que hay tantos libros en los estantes de las librerías cristianas acerca de temas como “Cómo Sanar”, “Cómo operar milagros”, etc.  ¡Dios está mucho más interesado en nuestra obediencia diaria y fiel caminar de lo que está en obrar milagros, señales y prodigios!  Demasiado a menudo los Cristianos están cayendo en engaño y aceptando falsificaciones demoníacas como profecías, señales y milagros de Dios.  Usted no puede tener verdaderas señales y prodigios del Espíritu Santo en su vida sin caminar un camino de obediencia y disciplina, poniendo el pecado fuera de su vida.

 

El Espíritu Santo es una ayuda maravillosa para nosotros al luchar contra el pecado.  Pídale al Señor que lo apresure a esos versículos de la escritura que se aplican particularmente a los pecados que a menudo comete.  Luego memorice esos versículos y pídale al Señor que los traiga a su mente cuando este a punto de cometer ese pecado.  El Espíritu Santo sabe todo lo que hacemos antes de que lo hagamos.  Él monitorea todo lo que hacemos.  Él nos puede ayudar a dejar de pecar.

Por ultimo, recuerde esto:

 “9Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras..” Jeremías 17:9-10

¡Su corazón puede y lo engaña!  Usted permite que todo tipo de deseos pecaminosos reinen en su corazón aún sin darse cuenta.  A eso es a lo que el ángel se refería cuando dijo que los demonios se alimentaban de los deseos pecaminosos de los corazones de los Cristianos.  Sólo Dios puede examinar y conocer su corazón.  Tiene que hacerlo un asunto de seria y sincera oración el pedirle al Señor que le revele los pecados de su corazón, y luego pedirle que trate con ellos.  ¡Esto será muy doloroso en verdad!  Pero es la única manera de ser limpios.  Es la única manera de poder estar firmes contra los engaños del Diablo en estos últimos y difíciles días.

A.W. Tozer expone estas verdades mejor de lo que yo pudiera hacerlo en su maravilloso libro La Búsqueda de Dios:

 

 “Existe la presencia de un velo en nuestros corazones.  Un velo que no fue quitado como lo fue el primer velo, sino que permanece ahí, ocultando la luz y escondiendo el rostro de Dios de nosotros.  Es el velo de nuestra naturaleza carnal y caída que sigue viviendo, sin haber sido juzgada, crucificada o repudiada.  Es el velo grueso de nuestro ser que nunca hemos reconocido verdaderamente, o del cual hemos estado secretamente avergonzados, y por estos motivos nunca lo hemos traído al juicio de la cruz.  No es misterioso, este velo opaco, ni es difícil de reconocer.  Lo único que tenemos que hacer es ver en nuestros propios corazones y lo veremos ahí, tejido y con remiendos tal vez, pero ahí sin embargo, un enemigo a nuestras vidas y un bloqueo efectivo a nuestro progreso espiritual.  Este velo no es algo hermoso y no es algo de lo que nos importa hablar comúnmente.    Pero yo le hablo a las almas sedientas que están determinadas a seguir a Dios, y sé que no se volverán atrás porque el camino los lleva temporalmente a los montes oscuros….Así que me atrevo a nombrar los hilos de los que este velo interno esta tejido.  Esta tejido de los finos hilos de la vida propia, del ser mismo, los pecados del espíritu humano.  No es algo que hacemos, es algo que somos, y ahí yace tanto su sutileza como su poder.

Para ser específicos, los auto-pecados son las pretensiones de superioridad (auto justificación), autocompasión, confianza en si mismo, auto admiración, independencia, amor propio y muchos otros como ellos.  Habitan en lo profundo de nosotros y son tan parte de nuestra naturaleza que no vienen a nuestra atención hasta que la luz de Dios se enfoca en ellos.  La manifestación más grotesca de estas señales – egotismo, exhibicionismo, auto-promoción – son tolerados extrañamente en líderes Cristianos, aún en círculos de impecable ortodoxia.  Están en tanta evidencia que para mucha gente, son identificados con el evangelio…Promoverse a si mismo bajo el disfraz de promover a Cristo es actualmente tan común que no llama la atención…

Nuestro ser es el velo opaco que nos oculta la cara de Dios.  Sólo puede ser removido en una experiencia espiritual, nunca por mera instrucción.  Tiene que haber una obra de Dios de destrucción antes de que seamos libres.  Tenemos que invitar a la cruz a hacer su obra mortífera dentro de nosotros.  Tenemos que traer los pecados de nuestro ser a la cruz para juicio.  Debemos prepararnos para una orden de sufrimiento en alguna medida parecida a la que nuestro Salvador atravesó cuando sufrió bajo Poncio Pilato …Tengamos cuidado con ajustar nuestra vida interna, esperando rasgar el velo nosotros mismos.  Dios tiene que hacer todo por nosotros.  Nuestra parte es rendirnos y confiar.  Entonces la consideraremos crucificada.  Pero tenemos que ser cuidadosos para distinguir la “aceptación” haragana de la obra real de Dios.  Tenemos que insistir en que la obra sea hecha.  Sin atrevernos a descansar contentos con una      doctrina bonita de auto crucifixión.  Insistir en que el trabajo sea hecho con mucha verdad y será hecho.  La cruz es dura y mortal, pero es efectiva.  Viene un momento en el que su trabajo está terminado y la víctima sufriente muere.  Después de ello es la gloria de resurrección y poder, y el dolor es olvidado por el gozo de que el velo ha sido removido y de que hemos entrado en la verdadera experiencia espiritual de la presencia del Dios vivo.

 (La Búsqueda de Dios,  porA.W. Tozer, pp. 41-44)

Canasta de Oración

Mucha gente ha respondido y enviado sus peticiones de oración para la canasta de oración.  Quiero contestar una pregunta. No, NO leemos sus peticiones de oración.  Son estrictamente entre usted y Dios.  Nuestro único papel es unir nuestra fe con la suya levantando todas las peticiones de oración al Señor el diez de cada mes, ungiéndolas con aceite.  Dios nos ha prometido de que Él personalmente lee cada palabra escrita en sus peticiones, y que Él contestará.  Una vez más, Él no está prometiendo un “Sí” a todo.  Su respuesta puede ser “No”, y puede ser “Espera” pero Él contestará.  Al recibir las respuestas a sus oraciones, por favor envíe sus testimonios para que podamos compartir algunos de ellos con otros a través de nuestro boletín.  De esta manera, la fe de todos crecerá.

 

   Copias

Siempre son bienvenidos a hacer copias de nuestros boletines mensuales para que se los de a otras personas. Si sabe de alguien a quien le gustaría recibir nuestro boletín mensual en Inglés, si viven en los Estados Unidos, envíenos su dirección y con gusto los añadiremos a nuestra lista de correo.

Ofrendas de Amor

Somos un ministerio patrocinado por fe.   Eso quiere decir que dependemos completamente de su obediencia a Dios para suplir nuestra necesidades y mantener las muchas áreas de nuestro ministerio funcionando.  Le pedimos que le ore a Dios y le pregunte que es lo que Él quiere que usted haga para apoyar esta obra

Apreciamos profundamente a aquellos de ustedes que nos apoyan. Cuando envían sus donaciones, ponemos mano y oramos por cada uno, pidiéndole al Señor que los bendiga ricamente en retorno. Por favor envíe su ofrenda en el sobre adjunto

Guerreros de la Cosecha, 2004

 

 

 
 
 
 
     
     
     
   
 
Harvest Warriors
P.O. Box 65
Clinton, AR 72031 USA

 

     
   
 
Harvest Warriors
P.O. Box 65
Clinton, AR 72031 USA
 
     
 
 
 
     
 
Content Copyright 2002, 2003, 2004 - Harvest Warriors Ministry
Web Development & Maintenance: Powersite Design