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Río de Perdón
 
(Mateo 9:6)
 
Las Cataratas del Niágara, en la frontera de Estados Unidos y Canada, se precipitan por 160 pies en un turbulento y agitado río.    En el borde, se precipitan 379,000 toneladas de agua por minuto.  El Niágara, sin embargo, no es la cascada más larga del mundo,  tampoco lo son las Cataratas Victoria de África con 355 pies de altura.  A pesar de que  las cataratas Victoria son el doble de alto y ancho que el Niágara, es superada por las Caratas Angel de Venezuela.  Precipitándose por  3,212 pies, las cataratas Angel ¡son 20 veces más altas que el Niagara!
 
Imagine ser atrapado en las corrientes de arriba, Angel, Victoria o Niágara.  La diferencia del tamaño de ellas haría muy poca diferencia.  Habría un punto sin retorno, el momento de llegar al borde, a precipicio y entonces....la necesidad de la misericordia del cielo.
 
La historia de un fracaso personal es similar.  Una caída puede parecer más grande que otra, pero en las aguas del fracaso, hay muy poca diferencia.  Santiago dice: 
 
“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.”  Santiago 2:10
 
Una vez llegamos al borde, todo lo que queda es la necesidad de misericordia.  Todo lo que podemos esperar es la clase de perdón que el Rey David buscó después de su desliz sexual con Betsabé  (2 Samuel 11).  En medio de la culpa, que incluía encubrimiento y asesinato, David clamó:
 

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” Salmos  51:1-3

 
¿Era David imperdonable?  No de acuerdo a la Biblia.  Su historia permanece como un recordatorio clásico de que una persona arrepentida puede encontrar aguas de misericordia sin fin de misericordia en el perdón de Dios.
 
Sin la seguridad del perdón, la vida puede terminar en desesperación.  Tal fue el caso de un joven estudiante de colegio.  En un viaje de caza  canadiense,  fue separado de dos amigos en una violenta tormenta de nieve.  A pesar de que encontró refugio en una cabina solitaria, murió antes de que la ayuda llegara.  Cuando la Policía Real Montada encontró su cuerpo, descubrieron una nota que decía:
“Querida Madre,
Tengo hambre y frío.  Temo que voy a morir.  La única pregunta que no puedo contestar es esta:  “¿Me perdonará Dios?
 
A pesar de que fue criado en un hogar Cristiano, se había vuelto agnóstico en el colegio.  Murió preguntándose si Dios lo perdonaría por el camino que había tomado.
 
Esperanza para el que desesperanzado
 
A veces la culpa por si sola hace que las personas quieran morir.  Después de un disparo fatal a la cantante Tejana Selena, la mujer que haló el gatillo rogó a Dios por perdón.  Durante una conversación grabada con la policía, expresó angustia y dijo:  “Miren lo que hice....Nunca me perdonaré a mi misma....No merezco vivir.”
 
Muchos de nosotros vimos otro ejemplo de culpa abrumadora en la joven madre que rogaba por el regreso de sus hijos desaparecidos.  Vimos cuando después confesó que ella había sido la que arrebató la vida de sus bebés.
 
¿Hay esperanza para aquellos que se odian a si mismo por lo que han hecho?  ¿Qué tan lejos irá Dios en mostrar  misericordia?  ¿Qué sobre los asesinos en serie como Ted Bundy y Jeffrey Dahmer que decían encontrar paz espiritual detrás de las barras?  Mientras la sociedad estaba de luto por la pérdida de sus víctimas, estos hombres decían antes de su muerte que su reciente fé en Cristo les había dado la seguridad del perdón de Dios.
 
¿Puede Dios perdonar a un asesino en serie?  ¿Seria moral que lo hiciera?  ¿No haría víctimas otra vez,  tal perdón, de las familias y amigos de los que fueron muertos?  ¿O es la verdad más importante de que si Dios puede perdonar a  asesinos en serie que se arrojan a la misericordia de Su hijo, tal vez halla esperanza para todos nosotros?
 
¿Qué de nosotros?  ¿Qué si no nos importa mucho que a un asesino en serie se le haga justicia ya que estamos buscando misericordia para nosotros mismos?  ¿Qué si no nos podemos perdonar a nosotros mismos?   ¿Qué sobre la vergüenza y el auto-desprecio que nos está quitando la vida ?  ¿Nos hemos pasado de la raya?  Puede Dios perdonar nuestra:
 
Profanidad                        Mala paternidad
Perversiones Sexual         Divorcio
Violencia                           Borracheras
Celos                                 Negligencia
Mentiras                            Egocentrismo
 
Differentes Clases de Perdón
 
Una vez estamos en la familia de Dios, hay más que aprender acerca del perdón del Padre.  Aprendemos, por ejemplo, que se menciona más de una clase de perdón en la Escritura.  Mientras que perdón significa consistentemente “aflojar” o “remover” una barrera a una relación, diferentes tipos de barreras y de relaciones pueden estar a la vista.
 
El Perdón Legal de Dios. Esto es cuando Dios removió de una vez y para siempre todas las barreras legales al cielo.  Al conceder este perdón, Dios actúa como Juez para declarar todos los pecados “pagados por completo.”  A partir de este momento, Cristo es nuestro abogado (1ª Juan 2:1), junto con Su Padre.  Nos da inmunidad legal de toda acusación que nos pudiera separar del amor de Dios (Romanos 8:28-39)
 
Necesitamos recordar, sin embargo, que este perdón no se aplica universalmente.  Es dado solamente a aquellos que personalizan la misericordia de Dios al tomar la decisión de servir a Jesucristo como Dios, y aceptar Su obra terminada en la cruz.  Al igual que la medicina, el perdón no es efectivo hasta que lo tomamos.
 
 
Perdón de la familia de Dios.  Este perdón ocurre después de que hemos sido legalmente perdonados y nacidos en la familia del cielo.  A través de esta misericordia, Dios remueve barreras relacionales a nuestra cercanía con Él.  En este tipo de perdón, Él actúa, no como un Juez, sino como nuestro Padre Celestial.
 
Cuando le desobedecemos y no nos corregimos (1 Corintios 11:31) El nos llama la atención con circunstancias dolorosas (Ver Hebreos 12:4-11).  Estas circunstancias incómodas son  para nuestro propio bien.  Vienen de un Padre al que le encanta “olvidar’” nuestros pecados cuando los confesamos honestamente y acordamos en ponernos de nuevo bajo el control de su Espiritu.
 
Esta clase de perdón es similar a la  que experimentamos en nuestras propias familias.  Si un hijo toma el carro de la familia sin permiso y luego miente al respecto, sus padres no le estarían haciendo un favor al actuar como si nada sucedió.  Antes de que los privilegios de manejar puedan ser restaurados, el hijo debe
confesar su error y ser perdonado.  Su estado dentro de la familia nunca está en riesgo (perdón legal), pero la base de la confianza ha sido dañada, y se necesita perdón familiar.
 
Este es el perdón que se ve en la declaración que Juan hizo a sus compañeros miembros de la familia de Dios:
 
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”       1 Juan 1:9
 
Perdón de persona a persona.  Perdonar a otros es muy importante a los ojos de Dios.  Jesus lo puso muy claro cuando le dijo a su discípulos:
 
mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.[1].”  Mateo 6:15
 
Dios demanda que perdonemos a otros con la misma misericordia y generosidad con que Él nos perdona.
 
Esto no es siempre algo fácil de hacer.  Las personas nos pueden herir profundamente.  Sin embargo, debemos entender que el perdón no descansa en nuestras emociones.  Es algo fuera de nuestras emociones.  Hay 4 pasos básicos al  perdonar a alguien: 
 
1.        Perdonamos como un acto de nuestro libre albedrío, NO porque tenemos ganas o deseos de hacerlo.  Es una decisión que hacemos con nuestro cerebro, no con nuestras emociones.
 
2.         Debemos perdonar a otros como Dios nos perdona a nosotros.  El borra nuestros pecados cuando los perdona y no los recuerda más.  Esto significa que debemos disciplinar nuestras mentes, llevando todo pensamiento cautivo (2 Cor 10:5)  No nos podemos permitir ya más el pensar  y vivir en lo que alguien hizo para dañarnos en el pasado.
 
3.        Cuando perdonamos a alguien cedemos todo derecho que podamos sentir que tengamos de “desquitarnos”, es decir, de vengarnos.  (Romanos 12:19)
 
4.        Cuando hayamos hecho estas tres cosas consistentemente, entonces le podemos pedir a Dios que intervenga y cambia nuestro dolor y sentimientos acerca del incidente, y Él lo hará así.
 
Recuerde esto:  Dios no require que confiemos en alguien que nos ha traicionado y engañado.  El amor es un regalo que se da, la confianza debe ganarse.
 
Puede que Dios ni siquiera requiera que permanezca en una relación cercana con alguien que lo ha herido repetidas veces, pero Él siempre requiere que los perdone.
 
Perdonarse a si Mismo.  Este es usualmente el tipo de perdón con el que es más difícil tratar.  La mayoría de nosotros batalla con sentimientos de culpa y de vergüenza mucho tiempo después de que hemos confesado nuestros pecados a Dios.  Tal vez nos sintamos perdonados por Dios o no, pero sobre todo, no nos sentimos capaces de perdonarnos a nosotros mismos.  De cualquier modo, cuando nos invadan los sentimientos de culpa, y lo harán,  necesitamos recordarnos que nuestro perdón no depende de cómo nos sentimos.
 
Tratemos primero con “sintiéndonos perdonados por Dios.”
 
Las personas que han sido perdonadas pueden sentirse como si están colgando de un hilo sobre las llamas del infierno.  Pueden ser oprimidas por el acusador de nuestras almas (Satanás), quien revuelve nuestras viejas emociones de la misma manera en que revolvemos las cenizas de una fogata que se apaga.  De repente nos sentimos llenos de emociones de ansiedad, desesperación y culpa.  Pero esas emociones no nos están diciendo la verdad acerca del perdón de Dios.
 
El perdón es algo que Dios hace.  No está fundamentado en nuestras propias emociones.  No depende de si “nosotros nos perdonamos a nosotros mismos.”  El perdón es algo que Dios hace en los libros del cielo cuando marca “cancelada” sobre nuestra deuda de pecado.  Somos perdonados cuando Él declara de que somos legalmente absueltos, sin importar de cómo nos podamos sentir en ese momento.
 
Ya que es tan importante que nos demos cuenta de que el perdón de Dios es algo  que Él hace, miremos a las ocho ilustraciones del perdón de Dios como fueron vistas en el Antiguo Testamento.  Para hacer esto, citamos al autor David B. Kennedy:
 
1.        Dios pone nuestro pecado en un saco para tirarlo.  “En saco sellado guardarás mis trangresiones.  (Job 14:17, NVI)
 
2.        Dios quita la barrera del pecado.  “He disipado tus transgresiones como el rocío, y tus pecados como la bruma de la mañana.”  (Isaías 44:22, NVI)
 
3.        Dios se lleva lejos nuestros pecados.  “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.”  (Salmos 103:12, NVI)
 
4.         Dios trata a nuestro pecado como a un enemigo vencido.  “Pon tu pie sobre nuestras maldades.”  Miqueas 7:19, NVI)
 
5.        Dios pone nuestros pecados fuera de su vista.  “…Y le diste la espalda a mis pecados.”  Isaías 38:17, NVI)
 
6.        Dios saca nuestros pecados de Su mente.  “…y nunca más me acordaré de sus pecados.”  (Jeremías 31:34, NVI)
 
7.        Dios cancela nuestra deuda del pecado.  “Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus trangresiones.”  (Isaías 43:25, NVI)
 
8.       Dios quita las manchas del pecado y restaura la pureza.  “¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve!”  (Isaías 1:18, NVI)
 
¿Qué hago si no puedo perdonarme a mi mismo?  Recibimos tantas cartas y correos expresando este problema.  Las personas se dan cuenta de que Dios las ha perdonado, pero no se pueden perdonar a si mismas.  Continúan sintiendo la angustia de la culpa por lo que han hecho.
 
Antes que nada, necesitamos recorder que el perdón no es un evento que toma lugar en las emociones – ni en las nuestras ni en las de Dios.
 
Si Dios ha cancelado nuestra culpa, entonces ¿Qué derecho tenemos de continuar recordándola y angustiarnos por ella?  La respuesta es, ¡ningún derecho!  Aquí es donde debemos atravesar los cuatro pasos del perdón descritos arriba.  Debemos seguir esos cuatro pasos acerca de nosotros mismos.  Entonces el campo de batalla estará en nuestra mente:
 
“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
 2 Corintios 10:4-5
 
La razón por la que no siente que puede perdonarse a si mismo es porque Satanas y sus espíritus demoníacos continúan arrojando pensamientos en su mente acerca de lo que ha hecho.  Siguen revolviendo la culpa,  Es un asunto de auto-disciplina prestar atención a lo que sucede en nuestra mente, y reprender directamente cualquier pensamiento que le recuerde de lo que ha hecho en el pasado.  Usted necesita hablar literalmente, en voz alta y decir, “¡NO! Ustedes demonios, no aceptaré esos pensamientos.  Mis pecados se han ido, han sido perdonados y lavados por Dios.  ¡Saquen sus pensamientos de mi mente ahora mismo!”  Luego fuerce su mente a la escritura hasta que haya recuperado el control de sus pensamientos.  Es SU responsabilidad disciplinar y controlar sus pensamientos y la culpa que viene con ellos.
 
 
 (Por favor vea Preparemonos para la Guerra por Rebecca Brown, M.D., el capítulo titulado “El Hombre de Doble Mente” para una discusión profunda de cómo tomar control de sus pensamientos.)
 
Si tiene problemas con pesadiIlas que le recuerden de sus pecados pasados, y causan que los vuelva a vivir en sus sueños, necesita entender que estos vienen directamente de Satanás y sus demonios.  Necesita ir a la corte de Dios y pedirle que rinda un juicio entre usted y Satanás en este asunto.  Una vez sus pecados han sido confesados y perdonados, Satanás ya no tiene derecho de traer esos pecados otra vez a usted ya sea en pensamiento o sueño. 
 
Perdonarse a si mismo es un acto de su libre albedrio, no de sus emociones.  Salir de ese perdón depende de su voluntad de pelear en contra del reino de Satanás que intentará mantenerlo hundido en la culpa y la autodestrucción que trae.
 
Tres Conceptos Erróneos Acerca del Perdón
 
La enseñanza de que el perdón de Dios viene a través de la fe solamente en Cristo encuentra cierto desacuerdo entre las personas que asisten a la iglesia.  Algunos dicen que el perdón no puede ser alcanzado sin arrepentimiento emocional.  Otros dicen que el bautismo es una condición necesaria .  Todavía algunos dicen que las buenas obras son un requisito.  Veamos lo que dice la Biblia de tales condiciones.
 
Arrepentimiento.  Algunos sugieren de que no hemos satisfecho los requisitos del perdón hasta que hemos atravesado un período de miedo, oración diligente, y profundo pesar por nuestro pecado.
 
El Nuevo Testamento si llama por arrepentimiento (Mat. 3:2, Hechos 2:38; 20:21), pero no es un arrepentimiento que pueda ser medido en lágrimas o emociones.  Sino, es algo que ya ha ocurrido al momento que ponemos nuestra fe en Cristo.   “Arrepentimiento” es “Un cambio de mente.”  Nos arrepentimos cuando cambiamos nuestras creencias acerca de Dios y nosotros mismos.  En lugar de vernos a nosotros mismos como aceptables ante Dios por nuestros propios méritos, “cambiamos nuestra mente” para ver lo pecaminosos que somos y cuánto necesitamos el perdón de Dios.
 
Si tenemos una sensación abrumadora de la santidad de Dios, nos podemos sentir profundamente mal por  las cosas malas que hemos hecho contra Dios y otros.  Cuando pensamos acerca de la forma en que Cristo sufrió, puede ser que derramemos lágrimas.  Pero la esencia del arrepentimiento es un cambio de mente y creencias, y acerca de nuestra necesidad de Cristo – no los sentimientos asociados a ello.
 
Si reconocemos que nuestro pecado es contra Dios y nos volvemos en fe a Jesucristo, hemos hecho todo lo que es necesario para el perdón.  Puede que esto este acompañado o no por un profundo arrebato emocional.  El cambio de mente es esencial; las lágrimas amargas y profundo pesar no pueden ser una medida de arrepentimiento.
 
Dios quiere que le expresemos  a Él nuestro cambio de mente.  Dios mismo escribe acerca de este cambio de mente, que es expresado en palabras, no necesariamente a través de alguna emoción extrema.
 
“Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído.  Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.”  Oseas 14:1-2
 
La parte importante del arrepentimiento es que ahora cambiamos nuestras mentes para ver el pecado de la manera que Dios lo ve, y por tanto dejar de hacerlo.
 
Bautismo.  Algunas personas dicen que no podemos ser perdonados por Dios a menos de que seamos bautizados de la manera correcta y por las personas correctas.  Pero la Biblia es clara de que el bautismo es una evidencia de salvación, no un requisito de ella.
 
 Las personas que insisten en que el bautismo es una parte de la salvación usualmente citan Hechos
2:38, “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;..”  Ellos dicen que si no somos bautizados, no podemos ser perdonados.
 
Note que la palabra clave es arrepentíos. La condición básica es que nosotros nos pongamos de acuerdo con Dios de que nuestro pecado es una violación de Su ley moral y al mismo tiempo volvernos en fe a Jesucristo.  Además, la preposición para, en la frase “para perdón de pecados” no significa “con el propósito de ser perdonados”.  Su significado básico es “con vista a” o “en relación con”.  Cuando Jesús dijo que las personas de Nínive “a la predicación de Jonás se arrepintieron” (Lucas 11:32), estaba diciéndo que ellos se arrepintieron “en vista de”  o en “relación a” el mensaje de Jonás.
 
En Hechos 2, por lo tanto, Pedro les decía a los hombres de Jerusalem que se arrepintieran y fueran bautizados “en vista a”  el perdón de pecados. Su bautismo era para ser una evidencia de su arrepentimiento  y perdón, no una condición para ello.
 
 
Además, las siguientes escrituras muestras que el bautismo  en agua no es esencial a la salvación:
 
Jesús declara que las personas son perdonadas antes de que ellas fueran bautizadas (Matt 9:1-7; Luke 7:36-50; 18:9-14; 19:1-9; John 8:1-12)
 
Cornelio y su familia recibieron al Espíritu Santo antes del bautismo (Hechos 10:44-48).
 
La Biblia muestra que el perdón y la salvación son recibidas solo por fe. (Juan 3:16; Romanos 5:1, 10:1-13; Efesios  2:10)
 
A la luz de estas escrituras, el bautismo debe ser visto como un acto exterior por el cual nos identificamos publicamente con Cristo y Su muerte y resurrección.  No es un requisito de salvación.
 
Buenas Obras.  “Pero ¿Qué de las obras?” preguntan algunos.  “No sería injusto que Dios perdonara basado solamente en la fe? ¿No dijo Santiago la fe sin obras es fe muerta?
 
Sin duda alguna, las buenas obras son importantes para cada Cristiano.  La Biblia pide buenas obras.  Pero las buenas obras no son una condición para recibir perdón.
 
“Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”  Romanos 3:27-28
 
Efesios 2:8-10 nos muestra de que en lugar de ser una condición para el perdón, las buenas obras son el fruto y la evidencia de una vida perdonada.  Los que son salvos por la fé se convierten en posesión de Dios  “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras.”  (v. 10)
 
Nuestras buenas obras no son parte de la base de nuestro perdón, sino un resultado natural de él.
 
En resumen:  El mensaje maravilloso de la Biblia es que el perdón viene a través de la fe sola.  No es fe más arrepentimiento, fé más bautismo, fé más buenas obras, o fé más nada!
 
Cuando sienta que esta a punto de  caer en esa catarata, clame a Dios en fe, y ¡Él siempre lo escuchará y perdonará!
 
Pedido de Oración Urgente y Necesidad
 
Yo, Daniel, estoy pidiendo por sus oraciones y ayuda.  Como la mayoría de ustedes sabe, Rebecca pasó la mayor parte del mes de Noviembre ministrando en África.  Miles fueron liberados, y miles más tuvieron sus vidas cambiadas a través de su ministerio.  Cuando podamos, pondremos muchas fotos de su viaje en nuestra página de internet en www.guerrerosdelacosecha.com
 
PERO, a menudo hay un precio que pagar por hacer incursiones en el reino de Satanás.  Rebecca se enfermó mucho mientras estuvo en África, y su condición a empeorado continuamente desde que regresó a casa.  Al tiempo que escribo esto, debo llevarla a ver un especialista mañana por la mañana.  Tiene una cita para un MRI y otros numerosos y muy caros y difíciles examenes.  Nuestro mayor problema es que nunca hemos podido pagar aseguranza médica.  El costo inicial de estos exámenes será de cerca de $10,000 los cuales, simplemente no tenemos.  Mi solicitud específica es como sigue:
 
 
1.       Por favor ore para que Dios extienda su mano de misericordia y traiga rápidamente sanidad completa al cuerpo de Rebecca.
 
2.       Por favor ore para que Dios le de sabiduría supernatural a los doctores que llevan su caso, y que ella y yo seamos usados como testigos de Dios a donde quiera que Él nos guíe.
 
3.       Por favor ore y pídale al Señor que nos ayude economicamente.  No solo necesitamos cubrir los gastos médicos, sino que tampoco no podermos viajar y ministrar este mes y el mes de Enero, por lo que no tendremos un ingreso por estos dos meses.
 
Quiero hacerle una pregunta:  “¿Ha sido una bendición el ministerio de Rebecca y sus boletines para usted?  De ser así, entonces ahora es cuando ella necesita su ayuda.”  Estoy llamando al cuerpo de Cristo para que nos apoye en esta hora de necesidad.
 
Le agradezco por todas sus oraciones de mi parte durante mi enfermedad este año.  Dios ha extendido Su mano de misericordia y estoy casi completamente sano de mi cirugía de cerebro mayor, y de varios ataques de parálisis resultantes.  Todo lo que puedo decir es ¡Alabado sea Dios! ¡Y gracias a todos!
 
 
Rebecca y yo nos unimos juntos para desearles a todos ustedes y su familia una maravillosa Navidad y las más ricas bendiciones de Dios en este Nuevo Año que viene.
 
 El Señor me dijo a mi, Daniel, que el 2004 es un “año de restauración.”  Clame a Él, Él oirá y contestará.  Jeremías 30:17
 
 
     
 
 
 
 
 
 
 
     
     
     
   
 
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