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Volúmen 3  Edición 12

Diciembre,  2004

Señor enséñanos a Orar

 

¿Cuántos Cristianos han luchado con el pensamiento, “¿Para qué orar?”  ¡La mayoría de Cristianos creen que el motivo principal de la oración es obtener cosas de Dios!  Ciertamente, la Biblia nos asegura que Dios nos escucha, y en respuesta, nos da lo que queremos, no lo que necesitamos.  Pero, ¿es esta la razón por la que Jesús nos enseñó a orar?  ¿Cuántos Cristianos se han dado cuenta alguna vez de lo que se trata la oración?  ¿Qué si Dios sabe que la oración es lo que más necesitamos?  ¿Qué si el objetivo principal de lo que Dios planea de la oración es el suplir de nuestra gran y eterna necesidad – de El mismo?  El hambre puede hacer que el hijo que ha escapado vuelva a casa, y puede o no que le den de comer al punto, pero necesita a sus padres para algo más que su cena.  La comunicación con Dios es la necesidad del alma que esta más allá de cualquier otra.  La oración es el principio de la verdadera comunión con Dios.  Necesitamos hablar con Dios.  Llegar a ser uno con el Gran Creador – este es el único fin de la oración, y sí, la misma existencia de la oración es por esta razón.  Pedimos para poder recibir, pero el recibir para nuestras necesidades menores no es el propósito por el cual Dios nos hace orar.  Nos podría dar todo lo que quisiéramos sin oración.  Para traer a Sus hijos de rodillas, a veces Dios tiene que retener sus necesidades.  Él hará lo que sea necesario para que hablemos con Él.  Dios nos quiere para Él.  Él en verdad desea comunión con nosotros.  Su propósito para la oración no es para hacernos sentarnos  y que roguemos.  Él quiere que lo conozcamos.  La oración es la manera de lograrlo.  Una cosa que recuerdo de joven, antes de aceptar a Cristo, un amigo mío tenía dos niñas pequeñas.  Cuando los visitaba siempre llevaba dulces.  Guardaba el dulce en mis manos cerradas y las dejaba que halaran mis dedos para conseguirlo.  A veces lo hacía fácil y otras lo hacía muy difícil.  Esas dos pequeñitas se sentaban en mi regazo y trabajaban y hacían mucha fuerza para conseguir dos pedazos de dulce.  Media vez tenían éxito con su captura gritaban con gozo y saltaban con su tesoro, el gran premio por el que habían trabajado.  Me encantaba ver a Tammy y a Janet reír y jugar mientras estaban sentadas en mi regazo haciendo fuerza para llevarse un premio.  El dulce era insignificante.  Ahora me recuerda de que cuando oramos, a menudo nos concentramos en los regalos en la mano de Dios e ignoramos la mano de Dios mismo.  Oramos fervientemente por un nuevo trabajo o por salud, un carro nuevo y muchas otras cosas.  Cuando ganamos el precio, estamos encantados, y tenemos muy poco más que ver con Dios.  Si sólo estamos detrás de los regalos, la mano de Dios sirve sólo como una manera de pagar la renta, sanar la enfermedad, o salir de una crisis.  Después de que la necesidad ha sido satisfecha, la mano por si sola significa muy poco para nosotros.

 

Mientras que Dios en Su gracia sí da buenos regalos a Sus hijos, nos ofrece más que eso.  ¡Se nos ofrece a Si mismo!  Aquellos que están satisfechos con los regalos en la mano del Padre se pierden la mejor recompensa de la oración – la recompensa de comunicarnos y tener comunión con el Dios del universo.

 

Admiro a los hombres y mujeres que dan una alta prioridad a la oración en sus vidas.  Para ser honestos, yo, como muchos otros Cristianos, he encontrado que la oración ha probado ser la disciplina que ha demandado más en mi vida.  En tiempos diferentes la he encontrado difícil, incluso aburrida, a veces frustrante y confusa.  En los años una vida sólida de oración ha sido más intermitente que persistente.   Muchas veces he tocado el borde del manto de Jesús, sólo para descubrir que no podía mantenerme agarrado a el.  De mi experiencia he aprendido que no simplemente puede decir  “vaya a orar.”  La oración, la verdadera oración, es un trabajo difícil.  En la vida de Jesús, la oración era el trabajo y el ministerio el premio.  Para mí, la oración sirve como la preparación para la batalla, pero para Jesús , era la batalla misma.  Habiendo orado, Él salió a Su ministerio como un estudiante de honor saldría a recibir un premio, o como un atleta, habiendo ganado la carrera, acepta la medalla de oro.  ¿Dónde fue que el sudor de Jesús fue como grandes gotas de sangre?  No fue en la corte de Pilato, ni en su camino al Gólgota.  Fue en el Jardín del Getsemaní.  Ahí “7ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.” (Hebreos 5:7) Si yo hubiera estado ahí siendo testigo de esa lucha, me hubiera preocupado acerca de nuestro futuro.  Si está tan destrozado cuando lo único que está haciendo es orado, yo hubiera dicho algo así como “Qué hará cuando enfrente la verdadera crisis?  ¿Por qué no enfrenta esta prueba con la calmada confianza de sus amigos durmientes?”  Sin embargo, cuando la prueba vino, Jesús caminó a la cruz con valor, y Sus tres amigos se dispersaron y corrieron.

 

En Lucas 11, después de que Jesús había pasado algún tiempo orando, uno de sus discípulos le  dijo estas cuatro palabras: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan le enseñó a sus discípulos a orar.”  Hay dos cosas que valen la pena señalar acerca de su pedido.  Primero, una sección del currículum de Juan el Bautista en su Enseñanza de discipulado estaba centrada en enseñar a sus seguidores a orar.  Segundo, ahora era la solicitud de los discípulos de Jesús.  Habían estado con Jesús por más de 2 años entonces.  Tenían asientos de enfrente cuando predicaba y enseñaba.  Aún así, según lo que sabemos por la palabra de Dios, nunca lo tomaren aparte para preguntarle, “Señor, enséñanos a predicar” o “Señor enséñanos a ministrar”   Vinieron y le pidieron, “Señor enséñanos a orar.”  Porque la oración era central para Su ministerio, Él quería que fuera vital para el de ellos.  Así que contestó dándoles lo que es conocido como “El Padre Nuestro.”  En Inglés es conocida como “The Lord’s Prayer.” Que se traduce “La Oración del Señor”, el cual creo que es un nombre inapropiado porque Jesús no necesitaba decir una oración así.  Como todos sabemos. El Hijo de Dios no tiene pecado.  No tendría porque decir “Perdona nuestros pecados.”  Debió haber sido llamado “La oración del Discípulo.”  Es una base de oración para personas como nosotros.  Nos sirve para orar de la misma manera que un bosquejo le sirve a un pastor para predicar.  Es nuestra guía al Padre.  Nos guía al corazón de Dios.

 “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.” Lucas 11:2-4

La oración que nos fue dada en Lucas empieza dirigiéndose a Dios: “Padre”  Luego la oración tiene dos secciones principales.  Primero,  le hablamos al Padre acerca de Él mismo – Su persona, Su programa, y Su propósito.  “Santificado sea tu nombre.”  “Venga tu reino.”  “Hágase tu voluntad.”  Luego le hablamos al Padre acerca de Su familia: La necesidad de sus hijos por provisión, perdón y protección.  “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.”  “Perdona nuestros pecados.”  “No nos guíes en tentación.”  “Líbranos del mal.”

Para en verdad aprender acerca de la oración, tiene que orar.  Tómelo seriamente y agarre  el tiempo cada día para orar.

 

Jesús nos dio un plan de oración.  Úselo justo de esa manera.  Empiece diciendo “Nuestro Padre en el cielo.”  Permita que su mente se concentre en lo que significa hablarle al Dios del Universo como Padre.  Luego ore al Padre acerca del Padre, ore acerca de Su persona.  “Santificado sea Tu nombre.”  Ore acerca de Su programa – “Venga Tu reino.”  Ore acerca de Su propósito – “Sea hecha Tu voluntad en la tierra como en el cielo.”   Luego ore al Padre acerca de Su familia.  Ore por provisión.  “Danos hoy el pan nuestro de cada día.”  Ore por perdón – “Y perdona nuestros pecados – así como perdonamos a los que nos ofenden. (Es decir, a los que han pecado en contra nuestra)”  Y ore por protección – No nos guíes en tentación MAS líbranos del mal.”

 

Si permite que esta oración le sirva como un plan de oración, descubrirá que sus elementos tienen un efecto purificante en las cosas por las que usted ora.  No podrá orar por cosas que exalten su nombre, avancen su reino o promuevan su voluntad.  Pedir por pan diario si está viviendo en desafío a Dios sería como un traidor pidiendo refuerzos para traicionar a su propio país.  No podrá pedirle a Dios que lo perdone si usted no está dispuesto a perdonar a alguien más.  Y pedir la protección de Dios del maligno sería contradictorio si está cultivando tentaciones.  La oración es trabajo duro, pero nuestra comunicación con Dios es tan esencial para nuestro bienestar espiritual como respirar lo es para nuestra vida física.   Los discípulos le pidieron a Jesús: “Señor enséñanos a orar.”  Cuatro simple palabras.  ¿Qué otros pedidos puede hacer:

 

Señor enséñanos a ser amigos

Señor enséñanos a confiar en Ti

Señor enséñanos a…

 

¿Qué le gustaría que el Señor le enseñara?  Piense acerca de ello.  Tome un tiempo ahora y piense acerca de lo que le gustaría que el Señor le enseñara, luego tome unos minutos y pídale que lo haga.  Él se deleita en este tipo de oraciones.

 

La Bendición de Dios sobre Nuestra Nación

 

Hemos estado agradeciendo al Señor fervientemente por Su reciente bendición para nuestra nación permitiendo que un hombre de oración entre una vez más a la más alta posición de esta tierra.  Recibimos muchos testimonios acerca de este hombre, y queremos compartir uno de ellos aquí:  “No lo escuchará en las noticias de la noche.”

Fecha: Miércoles 15 de Sept, 2004

La semana pasada, el Martes, nuestra escuela tuvo un viaje para ver al Presidente Bush hablar en el Show del Progreso Granjero en Alleman, Iowa. Fue aún educativo aprender acerca de toda la seguridad que atravesamos en el evento al aire libre.  Era una parada de campaña típica para el Presidente.  Habló por 45 minutos, la mayor parte de su discurso fue acerca de la agricultura porque había muchos granjeros, junto con otros miles de personas.  Unos días después supimos de algo muy interesante acerca de la visita de George W. Bush en Iowa.  El maestro anterior de Carson  tenía unos amigos ahí en el discurso, cuyo hijo había sido muerto en Irak como miembro de la Marina el pasado Abril.  El hijo de la pareja se llamaba Ben.  Los padres de Ben tenían tickets azules, que significaba que estarían de pie afuera con el resto de la multitud para escuchar el discurso.  En un momento sus tickets fueron cambiados y les dieron tickets con los que se podrían sentar en la plataforma con el presidente.  Cerca de 45 minutos antes de que el Presidente Bush viniera a la plataforma, dos hombres del servicio secreto les pidieron que salieran de la plataforma y que entraran en un trailer blanco atrás de la plataforma.  Les dijeron que esperaran ahí, y también que cuando la puerta se abriera querrían ponerse de pie.  Cuando la puerta se abrió, ahí estaba el presidente Bush.  Los saludó calurosamente, se sentó con ellos a la mesa y dijo, “Cuéntenme acerca de Ben.”  Los padres le contaron de cómo Ben sabía de todos los motivos por los que iba a Iraq, y de lo feliz que estaba de hacer lo que el, como miembro de la Marina, había sido llamado a hacer.  Le dijeron de cómo tenían paz completa sobre su muerte, y de cómo estaban absolutamente seguros de que estaba en lugar mucho mejor ahora.

 

Después de cerca de 20 minutos de conversación, el padre de Ben dijo, “Queremos decirle, Señor Presidente, que mi esposa y yo oramos por usted todos los días.”  Luego el Presidente Bush dijo, “Oremos ahora.”  Se tomaron de las manos alrededor de la mesa.  El papá de Ben fue quien empezó la oración y el Presidente quien la concluyó.  Este tranquilo encuentro sucedió en un día en que el Presidente tenía grandes eventos de campaña en Tennessee y Pennsylvania, así como en Iowa. También hizo una aparición en la Convención Nacional Republicana esa noche vía satélite.  Nos quedamos sorprendidos de oír de este tipo de buena obra de corazón, que es una de muchas que el Presidente hace sin reporteros presentes, y una obra que no es probable que llegue a los medios.  Fue una lección para mis hijos, de que un verdadero gran líder es una persona humilde, una que se saldrá de su camino para buscar al herido, y por último, un hombre de oración que ama y confía en Dios.  Espero que al compartir esto, puedan dar un vistazo a este hombre detrás de una puerta cerrada.  Espero que podamos también pensar, como lo hicieron los padres de Ben aún en su dolor, que Dios tiene un plan para nuestras vidas,  y para nuestro país.”

Roy C. Cash

Gracias a Todos

Queremos tomar un momento al final de otro año para agradecerles a todos los que nos han apoyado con sus oraciones y sus finanzas.  Apreciamos profundamente ambas, y queremos que sepan que no podríamos continuar este ministerio sin su ayuda.  Es nuestra oración que todos tengan un tiempo de celebración maravilloso y bendecido.  Esperamos cosas grandes este próximo año.  Sentimos que Dios ha contestado incontables oraciones levantadas a Él este año.  Esto ha sido hecho claro por el resultado de las elecciones.  Es nuestra creencia que Dios, en Su gran misericordia, una vez más extendió Su mano de misericordia a nuestra nación y retuvo el juicio que mucho merecemos.  Por ello, levantémonos y trabajemos para traer almas y avivamiento a este país en el tiempo extendido que nos es dado.

© Harvest Warriors, Inc., 2004

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